Silverio Perez  escribe de la calle (horizontal-x3)
El humortivador compartió su reflexiva anécdota en su cuenta de Facebook. ( ARCHIVO)

El compositor y escritor Silverio Pérez se adentró en el 2002 a conocer de primera mano el sentimiento, la angustia, soledad y el dolor que experimentan las personas que viven en las calles de nuestra isla.

Dolor que todavía late con intensidad cada vez que se topa con un deambulante en un semáforo, en la esquina de una calle, acera o frente algún edificio. La invisibilidad de nuestra sociedad ante la magnitud de un problema de desigualdad social es una huella de laceración dolorosa que sigue preocupando al cantautor y escritor.

Así lo expresó el autor del libro “Solo cuento con el cuento que te cuento” en la columna, titulada “Detrás de la foto: la invisibilidad”, publicada en su cuenta de Facebook.

El humortivador narró cómo se disfrazó de un deambulante como parte de un ejercicio requerido en un taller de transformación personal. Al artista se le requería para completar el curso, realizar una acción transformadora de gran valor y enseñanza. Fue entonces que seleccionó conocer el rostro de la deambulancia en la isla por espacio de ocho horas.

“Tenía que hacer algo que fuera incómodo y que requiera un gran esfuerzo de mi parte. Tenía que salir de la zona ‘confort’. Fue una experiencia transformadora que me sigue doliendo, porque hemos sido parte de esa invisibilidad a la que la gente somete al que es distinto. Se pasa juicio inmediato por meramente verlos en las calles”, explicó el escritor que descubrió en el ejercicio cómo la gente evita cruzar miradas con los deambulantes, tal y como lo hicieron con él.

Precisamente luchar diariamente contra la invisibilidad hacia la deambulancia es lo que desde entonces, el compositor se ha propuesto  como parte de su compromiso y responsabilidad social como individuo.

“Es una lucha diaria y evitar caer en la costumbre de hacernos de la vista larga es lo que tenemos que cambiar. Tenemos que sentir su dolor. Tenemos que ponernos en sus zapatos y no juzgar del por qué están allí”, afirmó el compositor y músico.

Pérez sostuvo a este medio, que aunque no habló con ningún deambulante mientras caminó por la calles de Hato Rey y Viejo San Juan, luego junto a su esposa Yéssica Delgado conocieron a una joven deambulante que deseaba salir de las calles. La pareja, además de escucharla, instó a que buscara   ayuda para alcanzar la rehabilitación.  Años más tarde, la joven se encontró con el matrimonio y le reveló cómo se rehabilitó.

En su deseo de compartir la anécdota, Pérez  reflexionó sobre los aspectos vitales para erradicar la indiferencia dentro de una sociedad que debe aspirar la inclusión.

Aquí las tres enseñanzas que el escritor comparte de su experiencia:

1. No evadir la mirada del que se me acerca en un semáforo a pedirme dinero. Una mirada compasiva, una sonrisa, un ¿cómo estás?, puede significar tal vez más que una contribución económica para salir del paso.

2.  No juzgar, pues nos asombraríamos de las dramáticas historias que hay detrás de una persona que deambula.

3.  Comprometerme, por un lado, a apoyar organizaciones que se dedican a atender esta población marginada, como lo hace Iniciativa Comunitaria, y, por otro lado, combatir con la palabra y la acción la desigualdad, la injusticia y todo aquello que contribuye a que este problema de las personas de la calle cada día vaya en aumento.



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