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Observamos parte de la puesta en escena que cierra el Festival de Teatro del Tercer Amor

El público que asista a disfrutar la pieza final de la duodécima edición del Festival de Teatro del Tercer Amor, basada en historias reales de la masacre que tuvo lugar el año pasado en la discoteca Pulse, en Orlando, no solo presenciará un homenaje a la vida de las víctimas, también formará parte de una obra interactiva.

Lo que planifica hacer el director y productor de “Pulse, tres momentos y un dolor”, Rafael Rojas, promete causar sorpresa y profunda reflexión. Rojas consideró diversas formas para lograr la puesta en escena, incluso improvisación, pero al final, con la colaboración dramatúrgica de Héctor Méndez, escribió un texto basado en tres historias reales entrelazadas con elementos de ficción. Integró personajes secundarios que también existieron, un narrador y, al final, suma a la audiencia.

“Tengo 57 años, nunca nada me había molestado tanto, nunca había sentido tanto dolor. ¡Cómo lloré!, y solo conocía a uno. Sentí como que me habían mata'o 49 hermanos", confesó el dramaturgo. Invadido por el desconsuelo que aun le causa el recuerdo, explicó que por algún tiempo la noticia le afectó tanto que continuamente lloraba.

“Después, cuando me pregunto por qué lloro digo: 'Pudo haber pasado en mi teatro, que hago un festival de teatro gay'. Es que a veces creemos que las leyes cambian mentes. Y no, las leyes no cambian mentes. Te digo, por alguna extraña razón fue duro. Y obviamente, si tu trinchera es el teatro ¿qué es lo primero que vas a pensar? 'Voy a hacer una obra de teatro de Pulse'”, relató.

Los reportes de prensa fueron provocando escenas en su mente. Dijo que incluso fue a dialogar con personas en Orlando que pudieran aportar alguna pieza nueva al rompecabezas que intentaba montar.

“No sabía lo que iba a hacer, pero uno como director de teatro va hilvanando unas historias que te impactan más que otras, y yo sabía que quería tocar el tema del joven que le escribe a su compañero desde los baños (Alejandro Barrios Martínez) porque validaba el amor. La historia de la madre que protege a su hijo (Brenda Lee Márquez McCool) la quería hacer porque era una madre de avanzada, era una mujer, creo yo, a la que le gustaba el baile, alegre, divertida, pero compartía esa alegría con su hijo homosexual. Y pienso que algo pasaba con el asesino (Omar Mateen), yo creo que esa vida hay que plantearla… vas descubriendo que fue el padre el que lo apretó”, detalló sobre su proceso creativo.

Rojas añadió que decidió explorar la vida del asesino por dos razones: la obra necesita del conflicto y “el asesino es parte de nuestra historia y el teatro recoge la historia o intenta explicar la historia”. “Lo hago malito, pero he tratado de que la gente entienda que es el papá quien lo comprime y lo lleva a ese desenlace”.

Recordó que por momentos dejó descansar el guion, consultó con colegas, hubo quienes no se atrevieron a ser parte de la propuesta hasta que finalmente, hace un par de semanas, comenzó los ensayos con una decena de actores. Algunos repasaban sus líneas cuando Flash! llegó a la sala de ensayos. Dos barras y una mesa de manicura componían toda la escenografía, pero el drama afloró de inmediato con los primeros diálogos.

“Lo más especial de esta propuesta es que estamos cumpliendo con la acción principal del arte desde sus comienzos, que es retratar y documentar nuestro pueblo. Montar una pieza como esta representa el reflejo de una sociedad enferma en muchos aspectos, y estamos poniéndolos sobre la mesa. Puede ser que ayude a lidiar con esa situación, que fue tan reciente”, comentó luego durante la entrevista Edwin Morales, quien representa a Mateen. Aseguró que la tragedia lo estremeció pues por mucho tiempo trabajó en una discoteca del ambiente gay en Puerto Rico y todo lo que pensó fue que lo ocurrido pudo ser allí en lugar en Pulse.

El homicida

“Me pareció bien interesante que Rafa decidiera tocar la vida del asesino”, afirmó por su parte Ivonne Arriaga, quien interpreta a la esposa de Mateen. “No es justificar lo que él hace, pero se tiene que saber o por lo menos ver qué era lo que pasaba para recordar lo horrible que es el odio, al nivel que llegó para que terminara en esto. Eso tiene que crear un poco de conciencia de que cuando cualquier persona hace cualquier manifestación de odio, mira las consecuencias que puede llevar. Puedes sentir cualquier cosa, pero nada justifica algo como esto”.

La historia de Brenda, la madre que logra salvar a su hijo, es interpretada por otra madre, Leslie Van Zandt, quien además comparte en el montaje con uno de sus dos hijos. “Una de las cosas más llamativas para mí como actriz es darle vida a un personaje que tuvo vida, que fue real, y sacarle cosas que ella tuvo, que yo tengo, que las puedo unir. Cada uno de los personajes aquí es real y es traerlos a la vida por un momento. Soy Brenda en muchos aspectos, a pesar de que fueron dos hijos (Brenda tuvo 11), pero se multiplicaron con amistades, soy maestra, así que tengo muchos hijos. Hay unas escenas muy emotivas, que me tocan. Me identifico mucho con Brenda”, señala.

Pero incluso alguien que no tenga un elemento directo que le identifique con la historia de Pulse puede vivirse los aspectos que destaca la obra de Rojas.

“La comunidad gay es muy atacada. Hacer este trabajo me llevó a reflexionar de que muchas veces vemos personas que se matan, que pelean y ver dos personas amándose… En el momento en que mueren estas personas, yo soy heterosexual, pero tu no veías una persona distinta, fueron personas que fueron a amarse, y eso me toca”, expresó evidentemente conmovido Fernando Cruz, quien interpreta al dependiente de una tienda que poco antes de la masacre se convierte en blanco de los insultos del asesino mientras le sirve un café.

El elenco destacó el respeto mostrado a las víctimas de la tragedia.

“No se ha querido comercializar la masacre porque no es lo más importante de estos entes que viven en el escenario, sino su vida y el qué los llevó a ese lugar donde en destino los unió”, aplaudió Orlando Rodríguez.

Y eso era justamente lo que pretendía el escritor y director.

“Yo quería dar mucho peso, más que a la masacre, a las vidas, a la esencia del ser humano, y creo que lo he logrado mucho con el personaje de la madre”, apuntó.

“Pulse, tres momentos y un dolor”, será presentada dos fines de semana y tiene un monólogo que es parte de los elementos sorpresa que el director tiene guardados para el final. “Es importante que la gente entienda que esto le pudo haber pasado”.


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