Nota de archivo: Este contenido fue publicado hace más de 90 días

El éxito tiene muchas caras. En un evento como esta Feria de arte y diseño (FAD3) -que este fin de semana se celebrará en la Galería Nacional en el Viejo San Juan ideada por el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP)- una de ellas viene en forma de barómetro.

“Puede ser un éxito a nivel de ventas pero más que nada, como diseñadora, la feria me permite hacer pruebas de mercado”, explica Michelle Pérez, creadora del espacio virtual puertoricodiseña.com mientras ordena el espacio que ocupará su marca Soideaki en la feria.

“Para llegar a producir algo a escala, que es costoso, uno hace pruebas importantes aquí. Tienes un producto que crees es una buena idea y a lo mejor no conecta con el público o sí conecta. Estás plataformas sirven para experimentar”, indicó la mujer dedicada anteriormente al Mercadeo mientras acomodaba piezas como cojines con rostros familiares para el boricua -como Pacheco o el Tío Nobel- o los diversos modelos de la Billetera suertuda, hecha con copias plastificadas de billetes de la lotería con el mismo número en distintos años de la década del 70.

“Soideaki está inspirada en la nostalgia”, explica Pérez, “y permite darle una mirada contemporánea a la cultura popular puertorriqueña. Está enfocada en cosas para el hogar”.

A su lado, Auralís Herrero ubica sombreros, correas y textiles en su espacio Auralís. La joven educada en diseño en Filadelfia, hace cuatro años mantiene una alianza con el artesano quebradillano Isaac Laboy quien con raíces del árbol de cupey crea accesorios que ésta diseña. “Mira su firma”, señala el interior de un sombrero, “esto es un trabajo en conjunto”.

“Además hago una línea de ropa sostenible con una estética urbe tropical”, señala los textiles y las estolas.

¿Qué significa esto? Pues que las prendas están confeccionadas en telas de fibra natural y exhiben patrones pintados con plantas endémicas.

“Todos estos tintes son de plantas que crecen en el Caribe como el achiote, el campeche, la rubia. Puedes hacer telas, pareos, es otra manera de promover la economía y de que surjan nuevas iniciativas en pro del ambiente”, dice.

A juicio de Pérez, el público que acude a la feria “ya tiene una sensibilidad por cosas diferentes y vienen a ver qué hay nuevo, cómo nos inspiramos”. “Es bien receptivo a este tipo de cosas”, subraya la diseñadora.

Le atraen, además, propuestas ingeniosas como los lienzos en medio mixto o dibujo, en pequeño formato, de la artista Tania Monclova.

“Esto es Postura ciudadana”, explica mientras usa un nivel para marcar exactamente el lugar ideal para un cuadro, “es un estudio sobre la industria de la aguja en Puerto Rico en la década del 50’”.

Dicho examen minucioso le permitió indagar en la tonalidad -los colores permiten reconocer las zonas donde se crearon-; la simbiología -con sus diseños animales u ornamentales-, y el tipo de trenzado -que revisa formas como el macramé y el mundillo.

De igual modo,cuenta, lanzó la propuesta en las redes, Dona un lugar, en la que el público dibujaba rutas para accesar un punto. Con toda esta información, Monclova creó pinturas que resultan ser una especie de mapa de dicho periodo en nuestra Isla.

Aaron Salabarrías aguarda a que un inflable termine de recibir el aire que lo llena a su máxima capacidad. Está ubicado en el patio interior de la Galería Nacional y su destino final será el mismo centro de éste.

Allí dentro colgará disfraces, en su mayoría de profesiones y oficios. “Todo es alusivo a cuando se hacían casetas en los pueblitos y las mamás llevaban los nenes a retratarlos”, menciona sobre el proyecto 5x7: un retrato familiar que inició en el 2001.

“Esta vez tomaré las fotos y las pondré en Instagram y en Facebook”, dijo el artista que entre 11:30 a 1:30 p.m. tomará fotos al público en el fin de semana.

Marilú Purcell, directora del Programa de Artes Plásticas del ICP, camina por los pasillos del patio interior de la Galería Nacional. El montaje está en camino.

“Esta es la tercera edición y lo estamos haciendo por el éxito de las primeras dos. Recibimos cartas de los participantes explicándonos la importancia no solo de la exposición o la venta sino de los contactos que hicieron. Esta es una comunidad de gente bien dedicada”, asevera Purcell.

Por su parte la coordinadora de la feria, Melissa Ramos, indició que luego de realizar “una curadoría interna”, se ubicaron los espacios de cada diseñador buscando que los trabajos mostrados dialogaran unos con otros.

“Y también fue importante que tuvieran un hilo en común”, insistió.

“Aquí hay 32 arcos y en cada arco hay entre uno y cuatro personas porque también hay colectivos”, culmina.


💬Ver 0 comentarios