La obra "Vaivén" recoge la realidad del barrio Amelia, en Guaynabo, a través de danza, música, proyecciones y fotos.

Basta observar las imágenes y los visuales de la Caravana de Migrantes, que salió recientemente de Honduras hacia Estados Unidos, para entender que la migración no es asunto de unos pocos.

Entre 7,000 a 10,000 almas de diversos países centroamericanos se han unido al grupo que huye de la violencia, la pobreza y la corrupción en sus países.

Mientras eso sucede allá, acá sigue sin detenerse el éxodo de miles de puertorriqueños, como demostró el reciente estudio del Centro de Estudios Puertorriqueños que calculó que alrededor de 160,000 personas emigraron del país el año pasado, luego del huracán María.

Algunos salen, pero también hay cientos de ciudadanos de diversos países que anualmente llegan a Puerto Rico en busca de una nueva vida. Por diversas razones, los seres humanos siempre se han movido por el mundo, en ese ir y venir continuo.

Son precisamente esos movimientos los que explora artísticamente la Asociación ACirc (encargada de CircoFest) en su nueva propuesta multidisciplinaria “Vaivén”, en la que presenta una reflexión sobre la migración.

La pieza, se presentará hoy y mañana, a las 6:30 p.m., totalmente libre de costo, en el barrio Amelia, en Guaynabo, una comunidad que en la última década ha vivido diversos vaivenes migratorios.

Este proyecto le fue comisionado por el programa de arte y comunidad El MAC en el Barrio, que organiza el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico.

Los antiguos almacenes de Supemercados Grande que ubican en la comunidad y que ahora son una estructura abandonada y en desuso, servirán de escenario para la presentación de la pieza.

“Vaivén”, combinará técnicas de danza vertical, danza contemporánea, música experimental, proyecciones y una investigación sonora que surge de diferentes entrevistas realizadas a vecinos del barrio. Con esta propuesta, el colectivo ACirc no solo abordará el tema de la migración, sino también la importancia de la reutilización de espacios en desuso. El proyecto comenzó a desarrollarse en el mes de febrero y durante los meses de agosto y septiembre los artistas realizaron diversas entrevistas a los vecinos de la zona buscando información sobre la historia del barrio, los movimientos migratorios y los recuerdos.

Toda esa información estará integrada a la pieza, como explicó la cineasta puertorriqueña Maite Rivera Carbonell, quien ha estado a cargo del diseño sonoro de la pieza.

“Nosotros desde la propuesta decidimos unir al barrio como tal y hemos estado hablando con vecinos, comerciantes del área y ellos han dado su parecer sobre lo que es la migración, sobre cómo ha mejorado o empeorado el barrio y esas proyecciones de audio estarán en conjunto con unas fotografías que hemos estado tomando a la comunidad y al barrio como tal”, informó Carbonell una tarde en el barrio Amelia, mientras afinaba detalles de la presentación con el resto del grupo.

Maximiliano Rivas, encargado de la conceptualización, dirección y puesta en escena de la pieza, compartió que este proyecto mantiene entusiasmado al colectivo, pues le brinda la oportunidad de trabajar una vez con las comunidades, así como con espacios en desuso. En su caso particular, le alegra construir la pieza alrededor del tema de la migración porque es algo que le toca de cerca. Nacido en Argentina, de familia italiana y española, Rivas se ha pasado su vida moviéndose por el mundo, por lo que observa la migración como un proceso normal.

“En este proyecto se habla de esa migración por la necesidad del ser humano y la necesidad no necesariamente tiene que ser económica, muchas veces es por una cuestión de curiosidad, de abrir esas fronteras, y otras veces, es por la guerra... Es histórico. Por eso, la idea de este proyecto es hablar de la migración como algo necesario porque para mí la migración genera ese cruce de información”, expresó Rivas.

Su colega artista, el chileno José Carreño, quien llegó al país hace más de cinco años, coincidió con él, pero recordó que en esos procesos también se aprende a vivir con la nostalgia de lo que se dejó.

“Uno hace su vida, pero a veces viene la parte emocional de recordar a la familia. Nosotros lo que queremos hacer aquí también es evocar esas memorias a través de la imagen, de los detalles, para ver a dónde llega el espectador”, contó. “Vaivén” es una pieza -sin texto- en la que se narra un viaje a través de diversos estímulos, donde los artistas invitarán al público a abordar un vuelo hacia un rumbo ¿desconocido?

Parte integral de la propuesta han sido los residentes de la comunidad Amelia, en Guaynabo, que están entusiasmados con el proyecto. Así lo dejó saber Julio García, líder comunitario y encargado de la Tropa 168 de los Boys Scout.

“Esta iniciativa me parece extraordinaria. Yo lo que veo es cómo se llega al corazón verdaderamente de las comunidades para poder transmitir el arte en lugares inesperados. Es como llevar una semilla a una zona donde la gente cree que ahí no va a brotar una flor y de repente se ve ese brotar de flor”, manifestó.

García recalcó que iniciativas como estas son las que se necesitan en las comunidades del país, pues ayudan en la autoestima de los residentes en momentos de depresión económica.

“El hecho de estar aquí, de hacer reír a la gente, pues eso ayuda porque la comunidad se siente importante”, precisó.

Mientras tanto, Antonio González Walker, coordinador del proyecto El MAC en el Barrio, resaltó la labor de empleados del municipio de Guaynabo, así como de los residentes que desprendidamente han ayudado para que esta pieza sea toda una realidad.

“Que en este momento un lugar que no tenía otra visión se resalte como un teatro de esperanza nos habla de los vaivenes de estos tiempos”, manifestó.

La idea con el proyecto es que la comunidad se apodere del espacio y continúe con sus propias propuestas. “Siempre he creído que una gota de agua empuja a otra y así se van juntando las gotitas y se crean océanos inmensos, así que creo que es una gran oportunidad para que todos los presentes aquí hagan un verdadero relevo de lo que es responsabilidad social”, comentó el líder comunitario.

“Vaivén” contará con más de 25 artistas, entre ellos la niña Carmela Cruz Llorca y la bailarina Camille Imilse Arroyo, quien estará participando de la pieza junto al colectivo de danza contemporánea Claroscuro.

La música original es una creación del Colectivo de Electrónica Isleña bajo la dirección de Omar Silva. Mientras que el diseño de iluminación estará a cargo de Esteban Lima. Ellos serán los responsables de este viaje que, como compartieron Maximiliano Rivas y Maite Rivera Carbonell, puede llevar al espectador “hacia un lado mejor” o “hacia una reflexión”.


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