Nota de archivo: Este contenido fue publicado hace más de 90 días

A sus 96 años de edad, la profesora Victoria Espinosa rememora la intensidad con la que trabajó en el Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico. (vertical-x1)
A sus 96 años de edad, la profesora Victoria Espinosa rememora la intensidad con la que trabajó en el Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico. (Gerald López Cepero)

Hace cuatro décadas la directora y dramaturga puertorriqueña Victoria Espinosa hizo historia al estrenar en el teatro de la Universidad de Puerto Rico (UPR) la obra “El público”, de Federico García Lorca.

Hasta ese momento nadie en el mundo había visto representada esta pieza de corte surrealista, la cual fue posible presentar gracias a la investigación académica realizada por el puertorriqueño Juan Rodríguez Pagán.

Al estreno de la obra asistió el escritor y crítico español Rafael Martínez Nadal, amigo personal de Lorca y depositario del único borrador de “El público”, quien obsequió al investigador puertorriqueño la pieza para su montaje, marcando así un momento irrepetible en las tablas del país.

Espinosa mantuvo una complicidad durante décadas con la obra de García Lorca, transformando con maestría y respeto cada una de sus piezas. Así que cuando se supo que existía la oportunidad de estrenar en el país una de sus obras, no hubo dudas de que ella tenía que capitanear ese barco.

No era la primera vez que tendría esa tarea en sus manos, ya que en 1954 dirigió el estreno mundial de otra obra de Lorca, “Así que pasen cinco años”, la cual también se escenificó en el teatro de la UPR. Por esa y muchas otras razones, años después, en el 2000, la directora e investigadora fue reconocida por su labor en promover el trabajo del dramaturgo con el premio Pozo de Plata, máximo galardón del Museo Casa Natal de Federico García Lorca, en Granada.

Parte de esa relación que mantuvo con la obra del poeta y dramaturgo granadino, Espinosa la recoge en su libro “Lorca en mí- Yo en Lorca”, una obra importante que finalmente ve la luz. El texto, que se divide en dos tomos, será presentado mañana, miércoles, 20 de junio, a las 6:30 p.m., en los teatros Francisco Arriví y Victoria Espinosa, en Santurce, como parte del Festival de Teatro Puertorriqueño del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) cuya 59 edición es dedicada a la directora y a su esposo, el artista Luis Maisonet.

Este trabajo, que la maestra elaboró durante más de una década, es un documento donde -guiada por la obra de García Lorca- recoge sus memorias y explora el desarrollo del teatro puertorriqueño desde finales de la décadadel 30 hasta el siglo 21. En el primer volumen la autora se enfoca en el recorrido histórico del teatro nacional, mientras en el segundo establece una cronología del teatro lorquiano en Puerto Rico.

“Ese libro se hizo sobre la marcha”, explica Espinosa, de 96 años, una tarde soleada desde su residencia en Hato Rey, donde le acompaña su esposo y varios discípulos como la actriz Anamín Santiago y el actor Ángel Manuel. “Contiene, primero, lo que hicimos nosotros mismos con un gran sacrificio y lo de Lorca también se supone que esté ahí. ¡Qué mucho hicimos! ¡No parábamos!”, manifiesta.

Relata que el haber estrenado “El público” fue una de sus grandes satisfacciones y que nunca olvida las palabras del amigo de García Lorca, quien, al finalizar la función, se le acercó y le dijo que era lo mejor que había visto de Lorca. “Eso para nosotros fue algo muy especial. Los estudiantes del Departamento de Drama y yo estábamos en el aire. Solo pensábamos en cómo nos había tocado esto a nosotros”, rememora con emoción.

Parte de esa experiencia se recoge en este libro que es un documento que Espinosa le deja al país, pero con la advertencia de que todavía queda mucho por investigar e indagar sobre el poeta granadino y su relación con Puerto Rico. Una de ellas, afirma, es conocer si García Lorca llegó a Puerto Rico en un buque escuela, como se sospecha.

“Se habla que ese barco escuela llegó a Puerto Rico y tienen que investigarlo porque si ese barco llegó a Puerto Rico quiere decir que Lorca estuvo en Puerto Rico. Y puede ser porque él estuvo en Cuba y antes en Nueva York”, afirma Espinosa, toda vez que insiste en que alguien tiene que continuar esa investigación.

“Siempre me ha dolido como se detuvo ese interés en investigar, pero todavía puede hacerse”, enfatizó Espinosa.

Lo dice una mujer que ha vivido para el teatro y que se ha entregado por completo a ser maestra porque, aunque se retiró hace cuatro décadas de la UPR, nunca ha dejado de serlo. Quien fuera la directora del Teatro Infantil Universitario, el cual se convirtió en el reconocido Comedieta Universitaria, así como del Teatro Universitario y del Teatro Rodante, recoge con poesía lo que ha representado el teatro para ella. “Eso significó siempre una vida total”, admite con una sonrisa de satisfacción.

Recuerda entonces aquel encuentro con este arte cuando formó parte del Teatro Rodante de la UPR, cuando se hacía teatro como fuera y donde fuera. Al preguntarle cómo observa el futuro de la UPR prefiere no comentar y al cuestionarle sobre el futuro del país, lanza un sonoro “¡carajo!” porque “es parte de la cosa puertorriqueña”.

De Puerto Rico me preocupa todo. No sé dónde estamos, a dónde vamos o qué vamos a hacer, especialmente en el arte. Eso está en ustedes porque ya no sé si hice o nohice. Eso está ahora en los estudiantes. Yo sé que es un poco difícil lo de Puerto Rico desde ese punto de vista, pero lo importante es que haya continuidad”, afirma.

Al hablar sobre la dedicatoria que le hace el ICP con el Festival de Teatro Puertorriqueño, dice inmediatamente que de primera intención iba a rechazar el homenaje porque “el arte no está como yo quisiera que estuviera y era como una acción de protesta”. Pero luego de reflexionar, aceptó la dedicatoria por los suyos.

“Me di cuenta de que los que estaban en el meollo de la cosa era mi gente, con los que siempre he trabajado y me pregunté, por qué ellos van a pagar hasta cierto punto el rencor o la reacción mía. Así que, aunque no creo en las dedicatorias porque creo que no reconocen a los que deben ser, pensé en mi gente y cedí, y aquí estamos”, suelta la maestra, quien, aunque no lo crea se merece este y muchos otros reconocimientos por haber escrito una parte importante de la historia del teatro del país.


💬Ver 0 comentarios