El Museo de Arte y Diseño de Miramar (MADMi) presenta la primera exposición retrospectiva de la artista Suzi Ferrer, quien realizó toda su obra plástica en la isla entre los años 60 y 70.
El Museo de Arte y Diseño de Miramar (MADMi) presenta la primera exposición retrospectiva de la artista Suzi Ferrer, quien realizó toda su obra plástica en la isla entre los años 60 y 70. (Suministrada)

Basta adentrarse en la obra de la artista Suzi Ferrer para quedar completamente sorprendido y conmovido. Sus piezas seductoras e irreverentes, –creadas entre las décadas del sesenta y setenta- son tan pertinentes en el contexto actual que se tiene que mirar dos veces las fechas en las que fueron creadas.

El placer y la sexualidad femenina y otros asuntos de género son abordados en sus piezas, donde lejos de esconder, expone el cuerpo todo para lanzar comentarios críticos sobre la moral, la religión y el patriarcado, incluyendo los roles asignados a las mujeres por la sociedad.

Luego de apreciar su trabajo, creado en la Isla en un periodo de una década, la próxima reacción es indignación. ¿Cómo es posible que sepamos tan poco de esta artista estadounidense que vivió y produjo su cuerpo artístico en Puerto Rico? ¿Por qué no habíamos escuchado hablar de ella con mayor frecuencia?

Algunas de esas interrogantes son las que intenta responder la curadora puertorriqueña Melissa Ramos Borges, quien finalmente le hace justica al trabajo de Suzi Ferrer con la primera retrospectiva de su obra, la cual se exhibe actualmente en el Museo de Arte y Diseño de Miramar (MADMi).

La instalación “Portrait in Six Dimensions” forma parte de la exposición.
La instalación “Portrait in Six Dimensions” forma parte de la exposición. (Suministrada Suministrada)

Nacida en la ciudad de Nueva York en la década del cuarenta bajo el nombre de Susana Nudelman, la artista se graduó de arte de la Universidad de Cornell. Poco tiempo después, en 1965, se mudó a Puerto Rico tras casarse con un puertorriqueño, del que posteriormente se divorció. En la Isla vivió hasta 1975.

Fue aquí donde se desarrolló como artista, compartiendo con otras figuras que se dedicaron a cultivar el arte de vanguardia en el país, como fueron Carlos Irizarry, Domingo López de Victoria, Joaquín Mercado y Rafi Ferrer, entre otros. En el periodo que vivió en la Isla, Suzi Ferrer figuró en cinco exposiciones individuales, en más de una docena de colectivas en Nueva York y Puerto Rico y en tres bienales internacionales.

Tras su mudanza del país, en 1975, dejó a un lado su carrera como artista y decidió emprender un nuevo rumbo en las telecomunicaciones como guionista y productora. Sus piezas se exhibieron una o dos veces más, pero luego quedaron almacenadas durante 30 años hasta que Ramos Borges ideó esta retrospectiva que urge visitar.

La curadora señaló que las razones por las que el trabajo de Suzi Ferrer ha sido desconocido son diversas. La primera, es que se fue de Puerto Rico y “out of sight out of mind”; la segunda, es que su temática se salía completamente del canon de historiografía del “arte puertorriqueño”.

“Es una obra que nos reta y nos enfrenta a nuestra ideología, a nuestras convicciones, a nuestros dogmas religiosos, a nuestra moral, y creo que son temas a los que uno no necesariamente se quiere enfrentar”, comentó. “Hay que recordar que en ese momento todavía se está narrando una historia del arte dentro de lo que es una identidad nacional y las piezas de Suzi, a pesar de que hablan de una identidad, es una identidad individual que no apoya esa postura del ‘arte puertorriqueño’. Hay muchos artistas extranjeros que vinieron a Puerto Rico y están dentro de nuestra narrativa y decimos que son artistas puertorriqueños. Pero con Suzi no pasó eso porque además de que se fue, no estaba dentro de ese discurso. Cómo argumentamos la creación plástica puertorriqueña cuando tenemos esto tan diferente”, expuso la curadora, cuya investigación académica se ha basado en estudiar e indagar sobre los artistas de la vanguardia en Puerto Rico.

La artista recurrió al plexiglás como soporte para sus obras en las que abunda la representación del cuerpo femenino y masculino evidentemente sexuado.
La artista recurrió al plexiglás como soporte para sus obras en las que abunda la representación del cuerpo femenino y masculino evidentemente sexuado. (Suministrada Suministrada)

Fue precisamente a través de esa investigación que se topó con el trabajo de Suzi Ferrer, a quien Antonio Molina le dedica tres páginas en el Tomo Ocho de la Gran Enciclopedia de Puerto Rico. De su trabajo, que fue expuesto principalmente en la Galería Colibrí, así como en La Casa del Arte, escribieron varios críticos de la época, demostrando que su obra logró gran visibilidad. El problema de muchos de esos escritos es que hablaban de la belleza física de la artista, antes que del contenido de su obra.

“La mayoría del tiempo los críticos –que eran hombres- decían y comentaban, antes que cualquier cosa, que qué linda era Suzi. Hablaban de lo guapa que era y eso ciertamente te desvalida porque nadie hablaba de lo guapo que era Carlos Raquel Rivera o sobre los ojos de Lorenzo Homar. Incluso hay una crítica que cuestiona si su obra es arte o es un manifiesto feminista –como si no pudiese ser las dos- porque ella estaba ‘felizmente casada’, y desvalida de cierta manera el argumento que está tratando de hacer con su historia personal, que es lo que le sucede constantemente a las mujeres artistas”, observó Ramos Borges, enfatizando en el machismo que todavía permea en el mundo del arte.

Suzi Ferrer trabajó diversos medios como serigrafía, pintura, dibujo e instalación, lo que se puede apreciar en esta gran retrospectiva que se divide en dos partes. La primera aborda la obra que produjo principalmente en la década del sesenta, donde, como bien se indica en la exhibición, combinaba la estética del dadaísmo, el surrealismo y art brut de Jean Dubuffet.

La segunda consta de su trabajo más transgresor que llevó a cabo en la década del setenta –cuando se da la segunda ola feminista- y donde trabajó principalmente con plexiglás como soporte para sus dibujos. En esta etapa crea figuras antropomorfas y dibuja hombres y mujeres sexualizados explícitamente, para abordar temas como el deseo y el placer femenino, así como el tema del empoderamiento de las mujeres.

Una de las instalaciones más contundentes de este segmento lo es, sin duda, “Portrait in Six Dimensions”, donde la artista construye en plexiglás seis cuerpos de mujeres, los cuales expone sujetados por una soga al cuello. En cada pieza representa diversos roles que le han sido asignados a las mujeres por la sociedad patriarcal, en una clara crítica. Pero hace algo que va más allá, y es que al exponerlos todos juntos en un mismo salón, amplía la visión de lo “femenino” y multiplica las identidades, estableciendo que es posible ser más que una sola cosa.

La mirada es algo que trabaja la artista de forma magistral, posicionándola desde su perspectiva como mujer y no desde la del hombre/objeto del deseo. Como estableció la curadora Melissa Ramos Borges a Suzi Ferrer le interesaba hablar de su cuerpo, de sus deseos y de cómo ella quería proyectarse en “completa libertad”.

La artista, quien también cultivó el arte pop, se valió en algunas de sus piezas de imágenes de superheroínas y superhéroes de cómics, para criticar la sociedad patriarcal.
La artista, quien también cultivó el arte pop, se valió en algunas de sus piezas de imágenes de superheroínas y superhéroes de cómics, para criticar la sociedad patriarcal. (Suministrada Suministrada)

“Ella dice, mis obras no son eróticas porque no incitan un deseo, pero sí hay referencias a actos sexuales en sus obras y esa es la manera en que ella hablaba de la liberación femenina. Creo que su equidad era que su cuerpo es de ella. Expresar esos deseos fue bien transgresor porque en la historia del arte occidental siempre se ha hablado sobre la mirada del deseo y es la mirada del hombre deseando ese cuerpo que está representado. Ella es bastante trasgresora porque al igual que otras mujeres de la época que estaban trabajando temas de la liberación femenina, estaba muy consciente de que estaba ofreciendo una mirada sexuada. Ese objeto que ella estaba viendo y estaba representando era algo que deseaba. Creo que eso es un gran cambio. Que veamos una mujer empoderada, decidida, de que esto que te estoy mostrando es algo que yo deseo y que no tengo que sentirme avergonzada, ese tipo de libertad y de determinación es clave en su obra”, explicó la curadora.

Algo que le ha llamado mucho la atención a la también historiadora del arte ha sido los visitantes que han acudido a ver la muestra, ya que la mayoría son personas de la época de Suzi Ferrer y jóvenes que se están identificando con su obra, la cual, como para muchos, resulta completamente novedosa.

“Creo que el trabajo de Suzi es muy relevante todavía porque habla de la cuerpa y de ser dueños de nosotros, nosotras y nosotres. De esa libertad de tú vivir como tú quieres vivir -con todo lo que eso pueda implicar- y tumbar esos roles de géneros construidos por la sociedad”, expuso Ramos Borges.

Al cuestionarle a la curadora qué aportación hizo Suzi Ferrer –quien falleció de cáncer de seno en el 2006- al arte puertorriqueño, no dudó en decir su arrojo. “Se expresó a pesar de los tabúes que existían en la Isla, a pesar de muchas cosas y creo que su aportación es que fue (en la plástica) la primera feminista en la isla de esa segunda ola del feminismo y la primera vanguardista. Creo que retaba también el concepto de qué se supone que las mujeres trabajen, ya que trabajó instalación y fue muy consciente de la fisicalidad de la obra”, concluyó.

La retrospectiva de Suzi Ferrer estará en exhibición hasta el próximo año.

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