La periodista supo que tenía cáncer de pulmón en 2015, y lo anunció a los televidentes durante una transmisión en que le acompañó su compañero ancla Normando Valentín. (semisquare-x3)
La periodista supo que tenía cáncer de pulmón en 2015, y lo anunció a los televidentes durante una transmisión en que le acompañó su compañero ancla Normando Valentín. (GFR Media)

Durante una década, miles de televidentes se levantaron con su sonrisa y la voz dulce y serena con la que de lunes a viernes daba los buenos días a través de “Noticentro al amanecer” por Wapa TV. Más que una periodista, Keylla Hernández se convirtió para muchos en familia, logrando traspasar la pantalla chica para alojarse en el corazón de la gente.

Ese cariño lo sintió y lo vivió desde antes de su diagnóstico de cáncer, en el 2015, cuando con una fortaleza admirable, anunció junto a varios de sus compañeros de labores, entre ellos, su querido Normando Valentín, que tenía cáncer pulmonar.

Fue entonces cuando ese amor del público hacia ella se desbordó. La relación entre Keylla Hernández y los televidentes creció aún más, y las muestras de cariño no se detuvieron. Ella, con su eterna sonrisa y sus característicos hoyitos en las mejillas, iba informando cada paso de su proceso, abriendo una vez más su corazón a su “familia”, como consideraba a la audiencia. Desde sus citas médicas en el centro de cáncer Moffitt, en Florida, hasta sus andanzas con sus hijos y sus colegas, todo lo iba documentando.

En el 2016, anunció que su cuadro clínico era más complejo, pues el cáncer había hecho metástasis en el hígado y huesos. En ese duro momento, continuó aferrada a su fe y siguió con su vida, disfrutándose cada momento junto a su esposo, Robin Rodríguez, y sus dos hijos Kevin, de 18 años, y Gustavo André, de 13. Vio muchos sueños cumplirse, entre ellos, ver a su hijo mayor graduarse de cuarto año y viajar con su familia a Europa, visitando el Vaticano.

Con ese arrojo, continuó hasta que el lunes, 31 de diciembre, en medio de los preparativos para el festejo de fin de año, su fiel compañero Normando Valentín, informaba en un boletín de última hora que Keylla Hernández había fallecido. Tenía 45 años.

Estamos aquí reportando esta noticia como es nuestro deber. No quisiéramos haberlo hecho. Quisiéramos haber dado otra noticia, pero es nuestro deber también compartir esto con nuestra familia extendida que son todos ustedes”, dijo compungido y acompañado de los reporteros Albert Cruz y Monika Candelaria.

La noticia tomó por sorpresa a muchos que albergaban la esperanza de que la reportera saldría adelante. Pero, como recordó la también periodista Celimar Adames,Keylla Hernández -a quien la unía una gran amistad- vivió su milagro. El diagnóstico de Keylla fue difícil desde el primer día, y los médicos no le daban mucho tiempo, dijo Celimar. Aún así, logró vivir tres años y cuatro meses, desafiando todo pronóstico.

“Keylla tuvo muchos milagros en su vida. A lo largo de este proceso, tuvo un crecimiento espiritual extraordinario... Y bueno, el hecho de que haya vivido casi tres años y medio con este diagnóstico que fue bastante devastador, eso ya de por sí era como un milagro en su vida. Así que muchas gracias hay que darle a Dios por habernos permitido disfrutar de su presencia tanto tiempo”, expresó Adames el lunes en un segmento especial que preparó el informativo, donde Normando recordó que su amiga nunca renegó de su enfermedad y “decidió vivir” como ejemplo de lo que debemos hacer diariamente.

Dos décadas de carrera

Keylla Hernández, orgullosa mayagüezana y menor de tres hermanos, comenzó a laborar en Noticentro como productora en 1996. Más tarde, se estrenó como telerreportera hasta que en el 2008 entró como reportera ancla del informativo, sustituyendo a Layza Torres. Su nombramiento en este puesto se oficializó en el 2009.

Previo a su trabajo en Wapa, laboró en las estaciones radiales Wapa Radio y Noti-Uno.

Más allá de su labor como periodista, Keylla se destacó en otras facetas. En el 2011, coanimó, junto al padre Milton Rivera Vigo, el programa de entretenimiento familiar, “Mi gente”, el cual se transmitió por el Canal 13 (TeleOro). Además, en medio de su tratamiento contra el cáncer, en el 2017, Keylla aceptó regresar a la radio para moderar junto a Normando Valentín e Ivonne Orsini, el programa “Happy Hour”, de Fidelity. En ese mismo año, subió a las tablas con el espectáculo “Ti... Tantos”, de Uka Green, participando junto a ella, Myraida Chaves, Marilyn Pupo y Lizmarie Quintana de esta pieza que presentaba la cotidianidad y la locura que a diario viven las mujeres.

Keylla, por otro lado, fue portavoz y participó de diversos eventos y actividades benéficas. Incluso, antes de ser diagnosticada con cáncer, fundó el Clan de Keylla para ayudar a recaudar fondos para la fundación Susan G. Komen y así ayudar a las personas con cáncer de seno.

Pero, sin duda, la faceta que más disfrutaba era la de madre. En una entrevista con este diario en 2016, reveló que su motor de vida eran sus hijos. Por ellos, continuó luchando, viviendo. Disfrutaba verlos practicar el fútbol y era una madre “embelequera”. Le gustaba cantar karaoke con sus amistades y estar con los suyos.

Mujer de fe, de carácter firme, afable, amorosa, Keylla Hernández fue y será siempre admirada y recordada por su profesionalismo, por su calidad humana, pero sobre todo, por esa sonrisa valiente con la que enfrentó a la vida, dándole su mejor rostro.

“Yo soy un milagro y vivo mi milagro con alegría, y si me muero mañana, he aprendido tanto en este proceso que el trabajo espiritualmente está hecho”, expresó hace dos años la reportera, quien deja una lección de vida, amor y humanidad a esa gran familia extendida a la que entregó su corazón.

Despedida de pueblo

El pueblo que tanto la quiso y que durante los pasados tres años siguió de cerca su tratamiento podrá despedirse de Keylla en Mayagüez y San Juan. 

Hoy, en el Palacio de los Deportes, en su pueblo natal, habrá un velorio público de 10:00 a.m. a 6:00 p.m., con varios actos oficiales y artísticos. 

Mañana, el féretro llegará a la Funeraria Puerto Rico Memorial, en Santurce, donde sus restos estarán expuestos de 10:00 a.m. a 9:00 p.m. A las 7:30 p.m., habrá una misa. 

La familia solicitó al público que no lleve coronas y, en cambio, de desearlo, hagan una donación al St. Jude Children's Hospital y a la Liga Puertorriqueña contra el Cáncer.


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