El actor y dramaturgo recibió uno de los reconocimientos populares más importantes en el mundo del espectáculo estadounidense

Los Ángeles - Por estas fechas, la vida de Lin-Manuel Miranda pareciera estar narrándose en la forma de historias circulares, que se entrelazan las unas con las otras, en la larga cadena de éxitos que el artista ha acumulado en los últimos años. El viernes en la noche asistió al estreno de la película Mary Poppins Returns, que protagoniza junto a la actriz Emily Blunt y donde tiene la oportunidad de bailar y cantar las mismas canciones que cantaba cuando era un niño de los 80 en Nueva York y repetía una y otra vez el videocasete de la película original.

 “Vi las primeras tres cuartas partes porque cuando llegaba a la canción 'Feed The Birds' lo apagaba. Esa es la canción más triste del mundo para mí. No sobreviví hasta el final hasta que fui un poco más grande. Bailaba con los pingüinos en mi cuarto y ahora tengo el privilegio de hacerlo en vivo. Es un sueño hecho realidad”, dijo en entrevista exclusiva con El Nuevo Día minutos antes de recibir uno de los reconocimientos populares más importantes en el mundo del espectáculo estadounidense: su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.

 En el vestíbulo del Teatro Pantages estaban amigos y familiares del artista, así como figuras del mundo del espectáculo como las actrices mexicanas Angélica Vale y Angélica María, el humorista y cantante estadounidense Al Yankovic y la EGOT puertorriqueña Rita Moreno, entre otros amigos y colegas. Afuera, en el invierno californiano que recién empieza a enfriar un poco, cientos de personas comenzaron a llegar desde la madrugada para celebrar con Miranda este momento puntual en su carrera.

 Las primeras en llegar a las 3:00 a.m. fueron las hermanas Kelly y Coco Quinn, cantante y escritora respectivamente. Kelly aún no ha visto “Hamilton”, pero conoce cada palabra y cada canción, mientras que su hermana Coco vio el musical precisamente en el Pantages. “Teníamos que venir. Es una inspiración y amamos todo lo que hace, no solo por Puerto Rico y por el teatro, sino por el mundo. Está enseñando a la gente a interesarse en la historia y en la política de una manera nueva y creativa”, compartió Kelly quien al igual que los alrededor de mil fanáticos que llegaron hasta allí aguantó la espera cantando las canciones de “Hamilton” y del musical “In the Heights”.

 Entre el público destacaban algunas banderas puertorriqueñas, una de ellas, la más grande, le pertenece a la familia ponceña compuesta por Carlos Maldonado y Lynnette Faría y sus hijos Diego (12) y Carolina (14). La bandera la compraron hace unos 15 años, cuando Maldonado —militar— fue trasladado por primera vez. Y con ella cargan a donde van. Llevan dos años y medio en California y su hija Carolina es fanática de “Hamilton”. Llevaba puesto un abrigo, cargaba una mochila y el libro —nada liviano— de la historia de esta figura histórica de la cual cuenta vida y milagros a sus padres. “Es emocionante, es uno de los nuestros”, compartió Faría.

 Como ella, cientos de miles de niños y jóvenes han recobrado interés en el estudio de la historia gracias a este trabajo y esa era una de las motivaciones principales del público asistente, mayormente estadounidense, pero quienes en más de una ocasión gritarían ¡Puerto Rico! Con un sentido de familiaridad que demuestra una especie de toma de conciencia de la experiencia puertorriqueña, a partir de fenómenos artísticos, y naturalmente del paso del huracán.

Katie Aiani llegó vestida a la usanza de los personajes de Hamilton. Su entusiasmo, como el todos, era contagioso. “Es un héroe. Ha hecho tanto por nosotros. Crecí con su educación, es como el Mister Rogers moderno. Es una inspiración”. En su mochila llevaba el nuevo libro de frases inspiracionales Miranda, GMorning, GNight!

Regresos y conexiones 

El primer trabajo que Miranda tuvo en Nueva York fue precisamente en ese teatro, cuando llevó la gira de “In the Heights” a Los Ángeles. Pero habrían más coincidencias. “Es tan especial para mí estar en este teatro específicamente y tener la estrella tan cerca. Yo estuve por cinco semanas aquí y también esa fue la gira que traje a Puerto Rico, la primera de Actors’ Equity en la isla. Es un momento tan especial en mi vida haber podido actuar en esta obra y llevarla a Puerto Rico. Es más, déjame enseñarte”, dice y como buen amigo de las redes sociales busca en sus Facebook Memories los recuerdos que le aparecieron hoy en pantalla. “Mira, dice, noviembre 30: For real, can not believe this experience, the feeling to be telling the story of those who left the island to the island is just unreal”.

Lee y sigue recordando y enseñando memorias del 2010.

“Así empecé esta mañana y pensando en el privilegio de hacer trabajo para latinos y que lo celebren”, dijo el ganador del Tony y del Pulitzer y quien mañana domingo recibirá otro de los mayores honores en el mundo de las artes en los Estados Unidos pues junto a los cocreadores de “Hamilton” —el director Thomas Kail, el coreógrafo Andy Blankenbuehker y el director musical Alex Lacamoire— recibirá el prestigioso reconocimiento del Kennedy Center por “la creación de una trabajo que desafía categorías”, durante la ceremonia 41st Annual Kennedy Center Honors en la que honrarán además a figuras como Cher.

Otra historia redonda que se completará próximamente será su deseo de traer a Hamilton a Puerto Rico, no solo por su natural conexión con el país y por lo incontables paralelismos históricos entre la historia de Alexander Hamilton y la de cualquier caribeño cuya vida se transforma después de un huracán, sino porque el verdadero Alexander Hamilton nunca pudo regresar al Caribe y más de 200 años después, regresará en el cuerpo y voz de un boricua de la diáspora.

“Hay una canción que se llama Huracán en Hamilton. Porque hubo un huracán horrible que destrozó a Saint Croix que era donde él estaba creciendo y él escribió una carta a su padre sobre la destrucción y usaron esa carta para recaudar fondos para la isla y para la reconstrucción y dijeron: este chico puede escribir. Entonces, recaudaron un dinero para mandarlo a Nueva York a conseguir su educación y regresar a la isla a ayudar. Nunca regresó, quedó atrapado en la revolución. Pero ahora, traer el show Hamilton al Caribe para recaudar fondos solo para artistas y organizaciones artísticas en la isla —que siempre están olvidados en las recuperaciones porque hay tantas cosas urgentes— es increíble. A la misma vez por la experiencia que tuve con 'In the Heights' yo sabía que si Hamilton tenía éxito y tenía la buena fortuna de hacer una gira yo quería ir a Puerto Rico y quería interpretar a Hamilton yo. Eso fue establecido en el 2015. Ahora es más urgente porque tenemos una causa”, afirma.






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