La espigada modelo señala que ahora disfruta de una buena figura gracias a la disciplina, la buena alimentación y a que se ejercita de modo responsable. (vertical-x1)
La espigada modelo señala que ahora disfruta de una buena figura gracias a la disciplina, la buena alimentación y a que se ejercita de modo responsable. (André Kang)

Alexandra Porrata, la candidata de Ponce en el certamen de Miss Universe Puerto Rico, era una adolescente cuando fue diagnosticada con anorexia nerviosa, un desorden alimenticio que cambió su vida, y del que aún, pese a estar curada y su vida haber vuelto a la normalidad, le quedan secuelas.

“Todo comenzó cuando estaba en escuela intermedia. Mido seis pies desde que tengo 12 años de edad, y aunque nunca tuve sobrepeso no me sentía conforme conmigo y mis compañeros me hacían ‘bullying’ porque era alta. Todos esos factores hicieron que mi autoestima bajara, que me sintiera insegura. Entonces empecé a provocarme vómitos y dejé de comer”, confesó la joven quien compartió con valentía su historia con El Nuevo Día con el ánimo de servir de ejemplo a quienes pasan por esta experiencia o que consideren la anorexia como un medio para perder peso.

“Las manos me tiemblan, no de emoción ni nervios, me tiemblan porque la condición de anorexia me afectó el sistema nervioso. A pesar de que me arrepiento de haber tomado esa decisión (de provocarse la pérdida de peso), cuando veo mis manos temblando me siento con más fuerzas y determinación para obtener mi objetivo”.

La espigada modelo señala que ahora disfruta de una buena figura gracias a la disciplina, la buena alimentación y a que se ejercita de modo responsable.

“Me encantan los pancakes y de vez en cuando los como sin sentirme culpable. No hay mejor sensación que esa”.

Revela la beldad de 23 años que mantuvo su condición en secreto por mucho tiempo, un proceso que fue difícil tanto para ella como para su mamá, figura fundamental en su recuperación.

“Me encerré en un mundo de inseguridad, y mi mamá se fue dando cuenta, hasta que un día me desmayé. Ahí todo el mundo supo que padecía anorexia… Es un proceso que requiere tiempo, enfoque y ganas de superarlo, sobre todo con la ayuda de tus padres”.

De acuerdo con Medline Plus, el tratamiento contra la anorexia incluye supervisión, terapia psicológica, asesoramiento nutricional y, en algunas veces, medicinas.

Alexandra, quien quedó segunda finalista en Miss Universe Puerto Rico 2014 y participó en “Nuestra belleza latina” de ese año, respondió a preguntas de este diario sobre si conoce situaciones en los certámenes de belleza que se pudieran considerar desórdenes alimentarios.

“Muchas veces los promotores en los certámenes de belleza son la mayor influencia en la toma de decisiones de nosotras. En ocasiones, en tono de broma, nos hacen comentarios a las chicas, que sin darse cuenta, pueden contribuir a que entren en regímenes alimentarios que no son saludables. Tuve experiencia en competencias donde compañeras se inducían el vómito para mantener sus figuras por la vía fácil. Para aquel entonces yo estaba en mi proceso de recuperación, así que me hice la promesa de que una vez estuviera completamente sana iba a alzar mi voz para que las chicas que tenían aspiraciones similares a las mías en los certámenes de belleza, no recurrieran a este tipo de cosas para llegar a tener un cuerpo ideal”.

Actualmente Porrata es estudiante de administración de empresas con una concentración en recursos humanos en la Universidad de Puerto Rico Recinto de Ponce, y trabaja mano a mano con ANBA, entidad sin fines de lucro que ayuda a personas con trastornos alimenticios.

“Para mí es importante utilizar esa plataforma como Miss Puerto Rico, porque una de cada cinco mujeres sufre de anorexia y bulimia (provocarse vómitos después de comer) que son los trastornos alimenticios que más se conocen. Siento que es mi responsabilidad levantar mi voz y sé que no es fácil porque tienes personas que pueden juzgarte, no es fácil contarlo… Exhorto a las chicas que se sientan identificadas que acudan a mí y me cuenten su historia como lo hacen esas personas, que a través de las redes sociales, se han atrevido a contarlo. Sé que voy a poder ayudar a muchas personas”.

Porrata, quien en su infancia escribió un libro titulado “La niña bailarina” que cuenta la historia de una nena que deseaba bailar pero no podía caminar, sostuvo que luego de cuatro años regresa a la competencia con unas ganas inmensas de traer la sexta corona para Puerto Rico.

Asimismo afirma su deseo de realizar una carrera en la televisión.

“Me gustaría participar en un programa como ‘Viva la tarde’ que lleva entretenimiento al mismo tiempo que información a la audiencia. Me gustaría quedarme en WAPA representando a los ponceños. Ahora, cada vez que entre por esa puerta del canal voy a decir ‘en unos años voy a estar aquí, y lo declaro hoy”.


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