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Raúl de Molina desea bajar unas 40 libras. (Suministrada)

Raúl de Molina, conductor del programa "El Gordo y la Flaca" de la cadena Univision, anunció que se ha internado en una clínica de "rehabilitación" para bajar de peso, en la que estará las próximas tres semanas. 

El conductor aclaró ante su compañera de programa Lili Estefan, que esa decisión se debe a que llegó la hora de cumplir su propósito de Año Nuevo, ya que se comprometió ante su público a bajar unas 40 libras. 

“Diciembre 31, los que me vieron les dije que iba a perder 40 libras. Me lo metí en la cabeza y dije ‘oye, ya es el momento de hacerlo’. Peso de todas formas casi 70 libras menos de cuando comenzó el programa El Gordo y la Flaca hace 20 años", comentó De Molina durante la transmisión del programa.

Dijo que habló con su esposa sobre la decisión que había tomado para lograr su objetivo. 

"Hablé con mi esposa y le dije ‘no, Mili, yo tengo que hacer esto y hacerlo bien’. Me fui de la casa ayer (domingo) y me metí en un lugar donde voy a estar internado por tres semanas”, comentó el conductor.“Voy a estar allí y me van a cambiar la vida,  de cómo comer, lo que yo tengo que hacer,  ejercicio… Voy a aprender.. Voy a aprender a comer”, explicó el conductor de "El Gordo y la Flaca".

De Molina se internó en el Pritikin Longevity Center de Miami donde aprenderá a tener mejores hábitos alimenticios. 

"Y creo que en tres semanas ustedes van a ver los resultados, porque seguiré viniendo al programa", expresó el De Molina a sus televidentes. 

"Vamos a ver si de verdad en tres semanas aprendo a cambiar mi vida por completo", indicó.

Aclaró que aunque se haya internado, en la clínica le dieron un permiso especial para trabajar "tengo un permiso de venir y hacer el programa”.

Durante la transmisión del programa, el conductor dijo que ya le han realizado algunos estudios médicos al tiempo que pasaban en la pantalla de televisión fotografías de su rutina de ejercicios.

Lamentó no poder ir a su casa a dormir, pero expresó en tono de broma, que una de las ventajas de estar en la clínica era no escuchar los ronquidos de su esposa.

“Lo único malo es que tengo que dormir solo, pero por lo menos no tengo que oír a mi esposa roncando”, manifestó.


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