Tras completar el primer tramo de su décima caminata Da Vida, el comediante se dirigió al público que lo acompañó de San Juan a Caguas

La décima y última “Caminata Da Vida” arrancó hoy precedida por lluvias que amagaban con dilatar la salida. No obstante, cuando el comediante Raymond Arrieta apareció en la tarima, el tiempo mejoró y apareció el sol de media tarde.

“Nosotros vamos a caminar y nada nos pasará. Vamos para Ponce así nos tome nueve días llegar con el dinero para el Hospital Oncológico”, afirmó el animador quien se escribió el nombre del locutor Billy Fourquet, fallecido recientemente de cáncer en el hígado, en su mejilla derecha.

Raymond, quien estuvo acompañado en tarima por la presentadora Dagmar y el resto del talento del programa “Día a día”, así como sus padres, se dirigió a los pacientes del Oncológico.

“No se desesperen ni se pongan tristes; esto no termina aquí. Venimos con otro invento para el año que viene, así que prepárense porque no los vamos a abandonar a los que están en el hospital y siguen luchando”.

Una sobreviviente de cáncer, llamada Ivelisse Rivera González, le entregó al artista una bandera de Puerto Rico adornada por una paloma y una pulsera de cuero como símbolos religiosos, de parte de los sobrevivientes. 

“Tengo el mismo cáncer de Dagmar, en la lengua, y desde hace siete años vengo luchando con esto, sigo caminando con Raymond”, dijo Rivera González.

El tema oficial de la caminata es “No vamos a parar”, composición y arreglos del grupo Black Guayaba, el “grupo favorito” del también animador.

“Está bien peposo y lo hicieron con mucho cariño. Lo vamos a cantar durante los nueve días, hasta llegar a La Guancha en Ponce”, indicó Arrieta.

En un aparte del artista con El Nuevo Día, lamentó que su hijo, Raymond de 23 años, no lo pudo acompañar pues la noche antes tuvo una fiebre que resultó ser un virus por lo que tendrá que permanecer en cama por varios días.

“Mi hijo ya estaba listo para la caminata pero lo cogió un virus y el doctor le dio dos o tres días de reposo para que pudiera ir a caminar. Teníamos miedo de que fuera otra cosa pero es un virus de 48 horas”, explicó el comediante

Ana Isabel, la mayor de sus dos hijos, lo llamó desde Nueva York, donde ella estudia, y le dio su bendición.  

La figura principal de “Raymond y sus amigos” durmió ayer en un tráiler en Telemundo y se quedó conversando con su equipo hasta tarde en la noche recordando los pasados nueve años. Se despertó temprano hoy por la ansiedad, comió un desayuno fuerte, contestó mensajes en las redes sociales y recibió una sesión de masajes. 

Antes de iniciar la primera etapa del camino en que recorrió ocho millas en ruta a Caguas, pueblo en el que permanecerá tres días, un pastor oró. Sin embargo, Raymond y su equipo siempre rezan una plegaria para que todo salga bien antes de dar el primer paso hacia su destino. 

Confesó el talentoso actor que tiene varias afecciones a consecuencia de las caminatas realizadas durante los pasados nueve años, razón por la cual su familia le pidió que se retirara. 

“Yo tengo casi todo afectado ya: la rodilla, los tobillos, la presión, el ojo derecho en el que me dio una celulitis al final de la caminata pasada y terminé que no lo podía abrir. Mi familia ya estaba sufriendo demasiado y tenía mucha presión”, subrayó Arrieta.

El artista, al igual que su productor Tony Mojena, ya están fraguando un plan para seguir llevándoles ayuda a los pacientes de cáncer, y un evento en el Coliseo de Puerto Rico. 

No obstante, él sabe que llorará a raudales. 

“No he querido analizarlo mucho, porque sé lo que viene y de sólo pensar que es la última caminata me llena de mucha emoción. Sé lo que va a pasar, sé que voy a tener mucho sentimiento para eso tengo mis buenas gafas, para llorar… No me siento culpable porque seguiré ayudando a los pacientes, pero voy a extrañar a mi familia que caminó conmigo años tras año, pero tengo que parar, imagínate que ellos pasen un susto conmigo, y ya mi familia no puede aguantar más”.

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