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Siempre hubo una pieza perdida en el rompecabezas de la vida de Noris Joffre. Pero todo encajó en su lugar hace cuatro semanas, cuando la actriz encontró a través de internet a su madre biológica, una irlandesa de nombre Kathleen Messier.

Apenas hace dos años que la actriz se enteró de que había sido adoptada en Miami por los cubanos Alberto Joffre y Noris Albuena, quienes luego se mudaron con ella a Puerto Rico. El secreto se descubrió de la manera menos esperada, según relató la animadora ayer durante la transmisión de “Entre nosotras” por Wapa.

“Desde muy pequeña yo tenía una inquietud en mi corazón, no sé por qué, pero lo sentía. Pero no fue hasta dos años y medio, que mi mamá que es paciente de Alzheimer, tuvo un episodio agresivo en la casa y le manifestó a mi esposo: ‘Maldita la hora que la recogí de aquel ‘foster home’ (casa de adopción’. Él me lo dijo y yo, aún con mis dudas, llamé a mis tíos, pero no les pregunté, sino que les dije que sabía la información. Ellos me lo confirmaron y me dijeron que mi mamá tenía que estar muy enferma, porque ella había jurado que jamás lo diría”, recordó Noris, quien anterior a eso bromeaba con el hecho de que no se parecía a sus padres.

Con la incertidumbre que sentía, Noris no sabía cómo podía buscar a su verdadera madre, pero su esposo, José Brocco, colocó toda su información personal en una página especializada en internet. Con la suerte de que un año más tarde, Kathleen encontró allí la información de su hija.

La dama, que actualmente tiene 60 años, y quien no habla español, apenas pudo conversar frente a las cámaras, pues cada vez que trataba de hacerlo, le ganaba la emoción. Sólo logró decir que fueron sus padres quienes la incitaron a entregar a su niña en adopción cuando quedó embarazada a los 17 años, de un hombre panameño, quien falleció hace siete años.

Una vez concluido el programa de televisión, Kathleen conversó con la prensa del País y dijo que le impactó saber que su hija era actriz y el parecido que hay entre ellas, aunque admitió que Noris es mucho más extrovertida. Confesó, además, que este proceso ha sido mucho más fácil de lo que ella esperaba, gracias a la sensibilidad de su hija.

“Pensé que ella estaría molesta conmigo, pero lo que nunca imaginé es que Noris no sabía que era adoptada”, explicó Kathleen, quien antes de entregar a su hija, la miró y le puso el nombre de Theresa Ann Ryan con el que fue ingresada a la casa adoptiva.

Por su parte, Noris explicó que esta experiencia ha sido de total felicidad para ella, por lo que sería incapaz de hacer algún reclamo a su madre.

“No tengo ningún derecho a formular ninguna otra pregunta, porque no está en mí juzgar esta situación. Si las cosas no hubieran sido así no sería la persona que soy hoy. Y, como le dije a ella, que se tiene que sentir tranquila, porque fui una niña muy feliz, amada y que me dieron todo lo necesario. Quizás lo único que me hizo falta fue un hermano y ahora tengo dos hermanos maravillosos, Gregory y Christopher, y dos sobrinos que tienen la misma edad de mis hijos”.

Lo único que desea esta nueva familia ahora es recuperar el tiempo perdido.

“Quiero que esto sirva de esperanza para todas esas personas que buscan a su familia, para que sepan que nunca es tarde. Todo pasa cuando tiene que pasar, porque mi madre no quería que esto se supiera, y sucede cuando ella no está en pleno conocimiento y mi padre no está (falleció hace 10 años), así que nadie ha sufrido. El universo conspiró para que yo tuviera este encuentro, precisamente en el momento en que mi madre por su enfermedad ya no me reconoce y espero que con esta otra mamá pueda compartir muchas cosas. Ahora tengo dos madres.”


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