Rick Negrón vestido como King George III previo a la puesta de “Hamilton”. (Suministrada) (semisquare-x3)
Rick Negrón vestido como King George III previo a la puesta de “Hamilton”. (Suministrada)

Nota del editor: El Nuevo Día comienza hoy, a 30 días de su estreno, la cobertura especial de la obra "Hamilton" en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico en sus distintas secciones, productos y plataformas.

Si a través del timbre de voz se puede obtener al menos una pequeña idea de la personalidad de quien está al otro lado del teléfono, lo justo es contar que el actor puertorriqueño Rick Negrón transmite una alegría y una simpatía genuinas.

Su ánimo y su risa son contagiosas cuando se dispone a contestar algunas preguntas mientras se cambia de ropa y se prepara para salir de su casa.

Tiene limitado el tiempo para conversar, pero no por falta de ganas de contar su historia, sino porque anda corriendo casi literalmente para poder estar a tiempo en el ensayo del día. Negrón se prepara para interpretar por primera vez al personaje de King George III en el musical “Hamilton”, que se presentará en el teatro de la Universidad de Puerto del 8 al 27 de enero de 2019.

De verdad que despierto por la mañana y digo: ‘estoy soñando. ¡Ay Dios santo!’”, responde cuando se le pregunta qué significa para él regresar a la isla a formar parte del elenco de una pieza tan exitosa y creada por otro boricua, Lin-Manuel Miranda.

A la emoción de Negrón se añade el hecho de que tiene muy fresca en la memoria la primera vez que pisó el escenario del Teatro de la Universidad de Puerto Rico. Fue más o menos en el 1976, “si la memoria no me falla”. Tenía 16 años y actuaba en la pieza “Showboat” junto a otros jóvenes talentos, entre ellos la actriz Mariam Pabón.

Regresara ese teatro, a mi patria, es algo increíble para mí”, dijo con emoción.

Rick Negrón en su debut teatral a nivel local con “The Me Nobody Knows” (1971). (Suministrada)

Aunque su rostro ya no forma parte del mundo de las artes a nivel local, Negrón pasó toda su adolescencia, e incluso parte de su niñez, muy activo en el mundo del espectáculo, especialmente en el teatro y la televisión local. Se lo debe a una gran pasión innata que su madre, la estadounidense oriunda de Ohio -Alice Negrón (porque usaba el apellido del padre de Nick)- respaldó de todas las maneras posibles.

Ella es una mujer que se hizo abogada en Puerto Rico, pero luego siguió su verdadera vocación de ser maestra y mantenerse involucrada con el mundo del teatro. Sus hijos, incluido Rick, la acompañaban a todas partes. Así fueron absorbiendo el mismo amor que ella sentía hacia las artes, especialmente las piezas de teatro musical.

A los 10 años, Rick ya estaba asistiendo a audiciones y obteniendo papeles en obras teatrales. Bailar se le daba muy naturalmente, por lo que se convirtió en estudiante de Ballets de San Juan. En medio de sus estudios de baile, conoció a Yolanda Narváez, quien había ganado el concurso de “Vedette del año” en el desaparecido programa de Silvia De Grasse “Los alegres tres”. Con ella, se presentó en varias fiestas patronales como bailarín, pero no fue su única participación en un espectáculo de este tipo. Rick también integró el cuerpo de baile de la más famosa vedette puertorriqueña, Iris Chacón. Su talento también lo llevó a estar en el escenario junto a la “Muñeca de los ojos brujos”, Nydia Caro, entre otras artistas.

Estuve bien involucrado en la farándula como ‘teen’. Me acuerdo haciendo ’Jesucristo Súper Estrella’, con Alberto Carrión”, recordó el actor, cantante y bailarín, quien está radicado en California junto a su esposa.

La obra “Pinocho” en el Teatro del Niño Puertorriqueño (1974). (Suministrada)

Al mirar al pasado, el artista siente que se enamoró del canto y del baile cuando vio por primera vez “West Side Story” junto a su madre. También reconoce que en Puerto Rico tuvo una escuela “increíble”, que hoy atesora, en las disciplinas de actuación, canto y baile. Con esa formación como trasfondo, cuando le tocó decidir qué carrera seguir, nunca dudó continuar formándose como artista.

Me mudé a Nueva York y empecé a trabajar en lo que trabajan todos los actores, de mesero. Mi primer trabajo fue en un show de hip hop, y en el 1985 ingresé a la Unión de Actores y tuve mi primer show de Broadway. Fui bailarín y cantante, como reemplazo, en ‘Leader of the Pack’”, rememoró.

El actor cultivó muchas amistades en el ambiente artístico. Muchos de ellos hoy son bailarines, coreógrafos, directores y artistas consagrados que a menudo buscan incluirlo en sus proyectos. Por ejemplo,  tiene una buena relación con Rob Marshall, director de las películas musicales “Chicago” y “Marry Poppins Returns”, esta última precisamente protagonizada por Lin-Manuel Miranda. Estas personalidades han reconocido su talento y le han abierto las puertas.

A mediados de los 90, se fue a buscar suerte a Los Ángeles y allí vivió una de las experiencias más hermosas que le ha ofrecido su profesión: trabajar junto a Raúl Juliá en la pieza “Man of La Mancha”.

“Él era una leyenda puertorriqueña. Hacía de El Quijote y yo era cantante y bailarín. Nos la pasábamos cantando ‘En mi Viejo San Juan’, hablando de Puerto Rico, de nuestras familias. Era una bella persona”, aseguró.

Otro momento mágico es el que el artista vive tras haberse encontrado con el creador de “Hamilton”. La conexión entre ambos surgió gracias a que el reconocido coreógrafo colombiano Sergio Trujillo le compartió la música de la primera obra musical de Miranda “In the Heights”.

Cuando escuché esa música dije: ‘Está tremendo. Tengo que estar ahí. Me voy a donde sea con ese proyecto’”, contó. Sin embargo, pasaron ocho meses hasta que pudo formar parte del elenco. Inicialmente, no fue seleccionado debido a que parecía mayor para compartir escena con el personaje que sería su pareja. Pero ocho meses más tarde, tuvo que sustituir a un actor que perdió la voz y entonces se quedó realizando el papel.

Fue trabajando en “In the Hights” que supo de la nueva iniciativa creativa de Miranda. El dramaturgo había leído durante sus vacaciones una biografía de Alexander Hamilton y llegó a contarles a todos que tenía una idea de un musical con música de hip hop para contar su historia.

Yo le dije ‘estás loco’, pero el loco fui yo porque mira el éxito que ha tenido ese hombre”, sostuvo quien obtuvo el papel de King George III en las audiciones para escoger el elenco de la puesta en escena en Puerto Rico.

Para Negrón, “Hamilton” es una de las obras más complicadas del teatro musical americano, por la complejidad de las letras y de la música. Tanto así, que piensa que quien realiza esta pieza es capaz de hacer cualquier otra cosa en teatro.

Aunque sabe que el mes que pasará trabajando en Puerto Rico será intenso en términos laborales, también piensa aprovechar el tiempo libre para compartir con su “gallinero” de amistades y familiares. Un deseo que quiere cumplir es visitar a los estudiantes de su antigua escuela Antilles Academy, en el Fuerte Buchanan, para conversar con ellos sobre su carrera, por si en algo puede servirle de ejemplo para seguir sus sueños.

Queremos tratar de hacer el impacto más grande que podamos para beneficiar a la isla. También tengo que ir a La Bombonera, porque es a donde iba a comer de nenito. A Luquillo, porque hay que comerse un bacalaíto de vez en cuando, y Guánica porque para mí eso allí es lo más lindo del mundo”, afirmó.


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