El nombre de la actriz supuestamente sonaba para ocupar un puesto dentro del gobierno mexicano. (EFE) (semisquare-x3)
El nombre de la actriz supuestamente sonaba para ocupar un puesto dentro del gobierno mexicano. (EFE)

El gobierno del expresidente José López Portillo espió y siguió con detalle, a través de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), la actividad política de la actriz Verónica Castro, en el otoño de 1978, cuando ésta compitió para ser candidata suplente para una diputación por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la Ciudad de México, y buscó obtener el apoyo de la comunidad homosexual y artística nacional.

En el expediente que hizo la DFS, antecesora del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), se detalla cómo agentes del organismo de inteligencia se infiltraron en reuniones con simpatizantes, así como en conferencias de prensa que la también cantante y conductora realizó en búsqueda de ganar un lugar como diputada suplente del tricolor.

Los documentos localizados en una de las galeras del Archivo General de la Nación (AGN), a los cuales tuvo acceso en exclusiva El Universal, muestran esta etapa poco conocida de la vida de la llamada reina de las telenovelas mexicanas. Propaganda en la Zona Rosa.

El primer reporte está fechado el 27 de noviembre de 1978, en el que un agente de la DFS informaba que en la Zona Rosa, lugar de reunión de la comunidad LGBTTI en la capital mexicana, "principalmente en la calle de Baja California, esquina con Chilpancingo, dentro de un centro nocturno, donde se dan cita homosexuales", se repartía la siguiente propaganda: ¨Víctor Amezcua (para diputado)/ Verónica Castro (para diputada suplente). “Por los derechos de los homosexuales".

En el siguiente documento se detalla que algunas de las consignas de esta plataforma electoral indicaba: “Una persona sola no puede, yo puse la primera piedra, ayúdame a terminar la construcción”. En otro reporte fechado el 7 de diciembre de ese mismo año se detalla que en el domicilio de Víctor Amezcua, quien también fue testado se realizó una conferencia de prensa “señalando que esta persona tiene la intención de integrar un grupo de homosexuales, cuyos objetivos sean orientación familiar, vocacional, sicológica, asesoría jurídica y lucha por el respeto a los homosexuales. Aún no se decide qué nombre pondrán a la nueva organización.

“Pretende su nominación para candidato a diputado federal, buscando el apoyo del PRI, pero que si éste se lo niega, se lanzará en forma independiente respaldado por 2 millones de homosexuales que hay en la República, así como del medio artístico, proponiendo para diputada suplente a Verónica Castro”.

El documento indica que a ese encuentro fueron alrededor de 20 personas, “de las cuales seis pertenecen al Frente Homosexual de Acción Revolucionaria de tendencia marxista-leninista”. Todos estos archivos de inteligencia de la DFS fueron firmados por Javier García Paniaga, el entonces Director Federal de Seguridad, y quien es señalado como uno de los responsables de la llamada guerra sucia de los años 70 contra activistas sociales opositores al gobierno. “Sólo utilizaron a Verónica Castro”. Yan María Yaoyólotl Castro, activista lesbiana desde los años 70 y directora del Archivo Histórico del Movimiento de Lesbianas Feministas de México 1976-2020, el cual lleva su nombre, señaló que esta candidatura fue “un vil teatro”hecho por el PRI para evitar que el movimiento lésbico y homosexual tuviera simpatías con organizaciones de izquierda, como el Partido Comunista de México.

En entrevista con El Gran Diario de México, la mujer comentó que esta plataforma electoral sólo duró unos meses, “porque era un chiste, era algo que el gobierno priista se inventó.

“Esta candidatura de poner a un homosexual y a Verónica Castro fue una invención, algo que se creó el gobierno para jalar a masas de estos sectores de la población al PRI. Víctor Amezcua no tenía una propuesta política, fue un experimento del Revolucionario Institucional para ver si podía encauzar a lesbianas y a homosexuales a la derecha y evitar así que tuvieran simpatías, como en ese tiempo se tenían, con organizaciones trotskistas y comunistas”. Recordó que en 1978 Verónica Castro ya era una actriz famosa, "pero no tenía nada que ver con el movimiento.


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