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Adele (semisquare-x3)
La puertorriqueña Zulema Arroyo-Farley acudió a los últimos dos conciertos de Adele en Londres. (Suministrada)

Hay cosas en la vida que se hacen partiendo de la premisa “no tengo nada que perder”. La puertorriqueña Zulema Arroyo-Farley asistió el lunes 5 de abril al penúltimo concierto de la cantante británica Adele en Londres y justo frente a ella, una fanática levantó un cartel para llamar la atención de la artista sobre su celebración de cumpleaños.

“Mañana, voy a traer el mío”, pensó de inmediato la mayagüezana, de 43 años, que un día después regresaría al concierto de la gira “Live”. Ella quería dejarle saber a Adele que había viajado desde Nueva York a cumplir una de las metas escritas en su “bucket list”.

Lo hizo. Escribió su ruta de Nueva York a Londres y también escribió que es sobreviviente de cáncer. Adele lo vio poco tiempo después de iniciar su concierto, comenzó a leerlo y acto seguido, la llamó al escenario.

“Pues fui tranquila, pero cuando estaba subiendo como cuatro escalones que parecieron mil, estaba ya muy emocionada, no podía creer que me estaba trayendo al stage principal”, relató hoy sobre la noche que no deja de ganarle sorpresas. Desde tener a Katy Perry entre sus seguidores en Twitter hasta ser llamada por el gobierno inglés para unirse en sus esfuerzos por lograr un tratamiento eficiente para tratar el sarcoma.

“Cuando me preguntó qué tipo de cáncer, ahí fue que me ‘friquié’ , estuve medio segundo o menos, como que hice una pequeña pausa y dije, ‘Señor, este es el momento, ahora entiendo’, y ahí es que hablo del sarcoma”, relató.

El sarcoma, según descrito por Arroyo-Farley y varios sitios en Internet, es un tipo de cáncer raro que aparece en los huesos, en los tejidos o en los músculos. En el caso de ella, está ubicado en el músculo del glúteo que conecta al ano. Su diagnóstico fue en febrero de 2015 luego de una histerectomía para extirparle cerca de una veintena de fibromas en su útero.

Arroyo-Farley ha sido intervenida quirúrgicamente unas 13 veces, mayormente por condiciones del estómago. También es paciente de lupus, para lo que recibe quimioterapia.

Contó vía telefónica desde Londres, donde se encuentra como parte de los compromisos de trabajo de su esposo -un experto en finanzas destacado en Wall Street-, que cinco meses después de la histerectomía, comenzó a sentir que algo en su salud no estaba bien, y acudió a su ginecólogo.

“Los médicos regulares no tienen la capacidad de identificar un sarcoma”, comentó la profesional de mercadeo y publicidad, quien ya ha sabido que este tipo de cáncer, por ser “raro y huérfano”, no tiene un tratamiento específico y hasta ahora para la industria farmacéutica no parece rentable desarrollarlo porque la población afectada, a nivel mundial, es baja.

El sarcoma de Arroyo-Farley fue removido casi en su totalidad, pero por su ubicación, no se pudo extraer totalmente. Haberlo hecho hubiese implicado removerle básicamente el recto, el ano y usar la bolsa de ostomía permanentemente.

Esta amante del arte, nacida y criada en Mayagüez, mantiene un estilo de vida agitado, de muchos viajes. Apenas está por cumplir tres años de casada, por lo que el tratamiento de radiación le hubiese implicado un cambio radical sin garantía de que la enfermedad desaparezca de su organismo. Actualmente es monitoreada por personal especializado del MD Anderson Cancer Center en Houston, Texas, a donde viaja casi mensualmente, porque es “el centro de excelencia de sarcoma en el mundo, porque llevan tratando sarcoma por más de 20 años”.

Allí conoció a la también puertorriqueña Keila Torres, quien es la jefa de investigación del laboratorio de sarcoma, además de ser cirujana oncóloga especialista en sarcoma.

“Dios me la puso (en el camino) y esa mujer es la que me ha ayudado, me ha ayudado a entender, no tengo palabras porque ella me cuida, ella me vela, además de que tenemos un pacto, de que cuando ella vea que ya no se puede hacer más por mí, ella me lo tiene que decir”.

Arroyo-Farley está llena de vitalidad, a juzgar por su voz a través del teléfono. Habla claro, firme y muy consciente de la realidad de la enfermedad que enfrenta. Eso no la limita de seguir viviendo intensamente, como dice que son sus días. El 9 de junio tirará otra línea en su “bucket list” cuando aterrice por vez primera en Cuba para celebrar su tercer aniversario de casada.

Por ese mismo espíritu aventurero y combativo no descansó cuando de pronto supo que Adele saldría de gira por el mundo y, estando ella en Londres en ese momento, no logró conseguir boletos para sus conciertos en Nueva York. Entonces decidió comprarlos para Londres y no fue una vez, sino dos.

“Es algo de Dios, porque ella tuvo casi nueve o 10 conciertos en Londres, porque no tan solo

era su último concierto en Londres, sino que era el último en Reino Unido, y pues, insistí y conseguí”.

Artz Cure Sarcoma (artzcuresarcoma.org) es la fundación creada por Arroyo-Farley, cuyas ganancias están siendo donadas a la labor que realiza la boricua Keila Torres en sus investigaciones para dar con un tratamiento eficaz para el sarcoma.


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