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El Nuevo Día conversó largamente con el cantanta Israel Rojas en La Habana, donde habló de su música, su compleja relación con la discográfica Metamorfosis, los planes futuros y la relación con Puerto Rico

La Habana, Cuba - El grupo cubano Buena Fe se ha lanzado a una intensa campaña de internacionalización, la cual, a pesar de las dificultades de rigor, mantiene entusiasmado a su cantante y compositor Israel Rojas, quien ve en el amor una temática obligada y añora intensificar la relación musical de la banda con el mercado puertorriqueño.

Israel Rojas encabeza junto al guitarrista y arreglista Yoel Martínez a la banda más popular hoy día en Cuba, una agrupación que marca el ambiente musical cubano con un rock ligero de corte particular, mucha temática sobre los problemas sociales de su país y, por supuesto, múltiples odas al amor.

El Nuevo Día conversó largamente con Israel Rojas en La Habana, donde habló de su música, su compleja relación con la discográfica Metamorfosis, los planes futuros y la relación con Puerto Rico.   

¿Cuán importante es para Buena Fe tener el amor, y también el desamor, entre los temas más recurrido de todo su repertorio?

En nuestro repertorio siempre han estado incluidas esas temáticas y hemos buscado entonarlas, digamos que de manera diferente, tratando de hacerlas diferentes. En el mercado de la música hay tantas canciones de amor y de desamor, de hecho, se pudiera decir que la mayoría de los intérpretes y compositores de ahora generalmente enfocan su trabajo en cosas que tengan que ver con el amor. Entonces, hemos tratado de las canciones de amor que lleguen a nuestro repertorio cuenten hasta cierto punto historias diferentes, aristas y maneras diferentes de enfocarlo. Hay un elemento importante también en lo que hacemos que tienen un corte más existencial, social, pero por su puesto nunca pueden faltar canciones de amor, el amor es algo muy importante para la vida, sobre todo en momentos como los que vivimos.

Alguien puede pensar que escribir una canción de amor es más fácil que una de tema más social, ¿qué te parece esa idea?

Las canciones que aborden el amor no necesariamente tienes que ser más fáciles que aquellas relacionadas con otras temáticas, como la social. Tampoco tienen que ser más difíciles. Todo depende de la historia que estés contando, de la experiencia que estés contando, de haber encontrado la manera correcta de darle forma musical, de que el arreglo acompañe en el tono correcto la canción. Si esas cosas pasan, entonces todo va a buen ritmo, pero repito que no necesariamente se tienen que ver como más fáciles.

El 2017 de fue un año importante para el grupo en cuanto a premios y alcance de las presentaciones. ¿Cuáles serían las expectativas y los planes para el 2018?

El 2018 va a ser un año muy importante para nosotros, es un año que comenzó generando cosas interesantes. Comenzamos en enero con una gira por Centroamérica, pasando por Guatemala, Costa Rica y El Salvador. Le daremos continuidad ahora en febrero con una gira que haremos por México y Colombia para promocionar nuestro trabajo. Luego estaremos en los Estados Unidos y un poco más adelante por Argentina y Chile. Sin dudas este será un año muy importante para la proyección del disco “Sobrevivientes” y también ahora, a finales de febrero o principios de marzo, si todo sale como lo hemos pensado, estaremos lanzando el “Sobreviviente Live”, una cosa que nunca hemos hecho. No siempre hemos tenido la posibilidad de presentar un disco y hacer una variante de ese mismo disco como un DVD en vivo. Esta vez lo pudimos hacer en el estadio universitario con un concierto que hicimos el año pasado, el mismo lanzamiento del disco que hicimos ante 80,000 personas. Estamos muy felices con ese material que va a salir bajo el sello Egrem e internacionalmente con Metamorfosis, y creo que también va a ser un momento importante en nuestra carrera. Además, estamos creando las canciones de nuestro próximo disco que debe salir en 2019 y que será nuestro décimo disco de estudio en los 20 años de Buena Fe.

Ya que mencionaste a Metamorfosis, la discográfica creada por el cantautor Ricardo Arjona con la que firmaron un contrato, ¿cómo ha sido esa relación, cuáles han sido los beneficios y los perjuicios, si es que los han habido?

Bueno, ha sido una relación accidentada, porque en un principio la idea era que iba a ser pan comido y luego ambas partes nos dimos cuenta de que no era tan sencillo. Metamorfosis no es una multinacional, es un pequeño sello discográfico que Arjona creo para trabajar su propia carrera, y luego firmaron a Gaby Moreno y a Buena Fe. Eso en sí mismo trae varios perjuicios. Hay gente que cree que Arjona crea la discográfica y él la dirige, y no es así. Él la abrió como una posibilidad para trabajar su carrera y promover a otros creadores que le parecían interesantes. Nuestra relación es de confraternidad, de colaboración, pero ni nosotros nos metemos en la creación de Gaby y de Ricardo, ni ellos en la nuestra. Cada uno tiene su propia independencia. Y por otro lado, yo creo que es muy loable que un artista que ha logrado esa internacionalización, ese reconocimiento en América Latina, ponga el hombro para ayudar a otros creadores no tan conocidos en el mercado hispanoparlante. Me parece un acto de desprendimiento y de colaboración tremendo que otros pudieran haber hecho y no hicieron. Generalmente, como siempre he dicho, los cantautores somos como un poco más egoístas con nuestro trabajo y me parece una cosa maravillosa y humanamente muy positiva. Al final es una posibilidad que no significa que en sí misma tenga las claves de lo que será un éxito internacional. Es una herramienta que ojalá funcione correctamente en el muy complicado mercado de la música hoy en el mundo y sobre todo en Hispanoamérica.

Buena Fe ha trascendido las fronteras de Cuba, ¿hasta dónde quisieran llegar y que faltaría para lograrlo?

Todo artista pretende que sus creaciones encuentren al público para el que él cree que están destinadas. Yo creo que, sobre todo, nuestro sueño es que cada vez más gente en Cuba y fuera de ella, cubanos o no cubanos, seres humanos en definitiva, se interesen por nuestro trabajo, lo encuentren, lo hagan suyo. Yo creo que ese es el sueño de todo creador y es el nuestro también. Hemos logrado mucho, pero en este mundo el cielo es el techo y lo que uno siempre quiere es deslumbrar al que está del lado de allá, que le parezca interesante lo que haces y que le sea útil para vivir, para soñar, para enamorarse, para reconstruir. Ojalá que nuestra música encuentre a ese público que a lo mejor no sabe que necesita este tipo de canciones y para lograrlo hay que seguir trabajando duro.  

Buena Fe tiene un público fiel, pero también es escuchado por personas, sobre todo, jóvenes, que ahora mismo están prefiriendo géneros más urbanos, digamos como el reguetón. ¿Cuál crees que han sido las claves para llegar a esto?

Yo creo que las claves ha sido la coherencia y la constancia. Allí donde otros se cansan, o donde extravían el camino, nosotros siempre nos la hemos ingeniado para encontrar la manera de que la canción llegue lo mejor posible, en su mejor estado de salud, con el audiovisual correcto, con el empaque correcto, con el arreglo correcto. Y para eso, en primer lugar, nos hemos tomado nuestra carrera muy en serio, casi sacerdotalmente como siempre digo, desde la creación hasta la producción, la grabación, todo el proceso.

Tratamos que los shows en vivo estén al nivel de lo que la gente espera de nosotros, no nos tomamos a la ligera ningún público, ningún escenario. Lo demás, hay que preguntárselo a la gente, porque la verdad es que yo mismo me pregunto en este mundo tan complicado, porqué todavía nuestro canto sigue, digamos, teniendo un amplio público que espera con bastantes deseos nuestras nuevas canciones, nuestras nuevas producciones.

En una parte considerable del repertorio de Buena Fe se aprecia una amplia fusión de géneros. ¿Hay alguno que falte y les gustaría experimentar?

La verdad es que uno no lo piensa así. Uno crea la canción y esta es la que pide como debe estar vestida. Nosotros somos caribeños y el Caribe es eso, mezcla de muchas cosas. Y no sólo somos caribeños, somos del oriente de Cuba, que es más caribeño todavía. Nuestras influencias son música gringa, por la Base Naval de Guantánamo, changüí, kiribá, son, trova. Las emisoras del resto del Caribe que llegaban a nuestro éter, e influían en mi cabeza, en la de Yoel. Es la canción, es la temática la que dice, sabes qué, esto debe ir vestido de azul, esto debe ir vestido de rock and roll, esto debe ir vestido de balada. Uno lo que trata es de que la música sea la mancuerna correcta, sea el contrapeso correcto para que el mensaje llegue al corazón de la gente. Y yo creo que mientras eso funcione así, nunca vamos a tener prejuicios a echar mano a un danzón si lleva un danzón, echar mano a Lecuona si es a Lecuona, o a un changüí o a un rock and roll, nadie sabe. Lo que debe ser es orgánico y tratamos que así sea, y tratamos de ser muy respetuoso con que el mensaje no llegue dañado al oído del que va a escuchar.

Hay quienes piensan que con tantas bellas canciones de amor Buena Fe tendría un éxito asegurado. ¿Por qué unos músicos como ustedes van más allá para explorar temas más sociales y polémicos?

Es que nosotros pensamos como trovadores. Nuestra filiación es muy cercana a la trova, a esa canción de pensamiento. El día que te quedas anclado en una fórmula de éxito, pues ese día, artísticamente, empiezas a morir. A mí me parece que la gracia del cuento es nunca atarse a una fórmula de éxito. Si lo hubiésemos hecho desde el primer disco, nos hubiéramos quedado con “Psicología al día” y “No juegues con mi soledad”. Hubiésemos replicado esa fórmula muchas otras veces, y lo que hemos hecho es justamente tratar de que cuando una manera de crear ha sido exitosa, pues casi cortarla de raíz. O dejar que pase el tiempo para volverla a visitar, porque uno descubre que son infinitas las posibilidades de creación y descubres que en ti mismo hay otras maneras de crear que son más divertidas, que son más orgánicas, más nutritivas. Y yo creo que es ahí donde está la verdadera fórmula.

La fama y la notoriedad hacen que las opiniones tengan mayor resonancia. ¿Cuánto responsablemente piensan en eso en el momento de enfrentar preguntas complejas que se alejan del plano musical?

Yo te digo honestamente que trato de ser responsable con las cosas que pienso y que digo, pero no soy perfecto, ni me lo tomo tan a pecho, ni tan en serio. El día que de verdad te dé por pensar que eres notable, que eres relevante, y que por lo que digas va a cambiar algo, ese día empiezas a ser menos libre y a ser menos tú.  Yo trato de abandonar esa supuesta notoriedad, de tratar de seguir siendo yo mismo, para seguir siendo libre a la hora de pensar y a la hora de emitir un criterio, a la hora de equivocarme. Y si me equivoco no pasa nada, yo no soy un político, no soy un cirujano. Yo puedo darme el lujo, por qué no, de cambiar de opinión si de pronto descubro que estoy equivocado. De esa experiencia de vida se aprende y ahí están las canciones también. Creo que nos hemos acostumbrado tanto a esa fórmula de los seres humanos que son infalibles. Los mismos medios de comunicación han fabricado arquetipos de hombres que no se equivocan, que siempre tienen un guion preconcebido y tratan de ser demasiado cuidadosos, y la vida no es así. Pienso que en la vida hay que tener derecho a pensar, a decir, a opinar, y a desdecirse y a crecer, y a aprender. Eso es lo que hago y de verdad no me lo tomo a pecho. No soy más que un cantautor que trata de ser fiel a lo que piensa, a lo que dice, de parecerse a lo que siente, la mayoría del tiempo posible. Es lo que trato de hacer y aquí estamos, echándole ganas.

¿Asumir sin miedos estos tipos de cuestionamientos, cuánto puede afectar o estimular una carrera como la de ustedes?

Sin dudas, hay momentos en que eso ha sido un freno. Decir lo que uno piensa siempre va a generar que haya gente que esté de acuerdo y gente que no. Gente que se decepciona, que dice “me gustaban sus canciones y ahora no los soporto”. Esos son riesgos, pero lo que pasa a la larga, cuando eres coherente, es que la gente piensa o no como tú, lo cual es bastante comprensible, pero te respeta. Y yo lo que aspiro en este mundo es, primero, a dejar una canción en el corazón de la gente. Y en segundo lugar, a hacerlo con dignidad y a ser respetado. Es decir, yo pienso así, esta es mi manera de ver el mundo, y al que le guste bien, y si no, también. Hay creadores con los que yo no comulgo, con los que no estoy cien por ciento de acuerdo, sin embargo, me parece fabuloso lo que hacen. Hay incluso creadores del pasado que tenían un estilo de vida que yo ni jugando me acercaría a ellos, pero tienen mi respeto esos grandes que dejaron un legado musical, artístico y ético tremendo. Yo creo que eso también tiene que ver con la incultura. Cuando alguien te valora por lo que piensas, o por tus tendencias políticas, sexuales, filosóficas, y no por lo que tú le aportas a la sociedad, no por lo que verdaderamente eres útil, pues comete un error. Y yo, por lo que únicamente he sido útil, es porque alguna gente se ha enamorado con nuestras canciones, se ha sentido feliz con nuestras canciones, la ha pasado bien entre amigos con nuestras canciones. Eso es de agradecer. 

Más que como músicos, te pregunto como ciudadano. Cuba encara un proceso complejo de cambios en su dirigencia, ¿cómo lo valoras y cómo vislumbras el futuro de la nación tras esos cambios?

Son cambios necesarios y espero que este país siga ordenado, siga tranquilo, siga en paz. Es lo que más espero. No quiero para mi país nada que lo vuelva convulso o inseguro, violento. Y por supuesto, espero además que logremos los grandes sueños pospuestos, logremos conservar la soberanía, logremos ensanchar las avenidas de la democracia, de las libertades, de los cariños entre los seres humanos; logremos profundizar, por qué no, la vecindad, esas ganas de que la niñez siga siendo el centro de nuestros corazones, que la vejez sea una preocupación de los que hoy somos económicamente activos. Eso es lo que espero y aspiro. Espero que este sea un país en que la gente se quiera más de lo que se odia.

Han realizado conciertos en Puerto Rico, ¿cómo ha sido esa experiencia con el público boricua?

La experiencia ha sido maravillosa. El público puertorriqueño ha sido extraordinario. La confraternidad con los músicos boricuas en esos momentos, como Misa de Gallo, como con el resto de los músicos que hemos conocido, ha sido espectacular, y tenemos excelentes relaciones con Danny Rivera, con varios creadores puertorriqueños, tenemos una cercanía y un cariño muy especial. Uno ha escuchado toda la vida que Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas, pero cuando uno está ahí es que se da cuenta de que nuestros países, y también República Dominicana, somos casi una prolongación de una misma nación. Tenemos una filiación muy hermosa y yo, que soy oriental, te lo digo con más alegría todavía, porque me encanta llegar a un lugar donde al zapote le digan zapote, donde al guineíto maduro le digan guineíto maduro, donde la gente se comporte como un cubano oriental.

¿Algún proyecto para repetir allá alguna actuación?

Ojalá, ojalá que se recuperen pronto del huracán. Ojalá que esa isla salga de todos sus problemas pronto. Lo que más deseo es que los puertorriqueños encuentren el sendero de la felicidad, y ojalá que en ese sendero seamos nosotros un granito más de arena que le aporte un poco más de riqueza espiritual con esas canciones a esa bella gente de Puerto Rico.


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