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Lisboa - La idea era buena. Entrevistar a Shakira en su coche durante los 10 minutos que separan su hotel en Lisboa y el recinto de Rock in Rio Lisboa, donde actuó el viernes. Así, el periodista espera sentado en la parte de atrás de un lujoso BMW con la grabadora preparada y la puerta abierta para que la cantante colombiana entre directamente en el coche desde la puerta de atrás del hotel. Una situación entre cómica, ridícula y emocionante.

Pero en el último segundo hay cambios. La entrevista se suspende porque Shakira está “tensa y nerviosa” por el concierto que daría esa noche. Son dos años sin actuar en directo y se nota.

A la mañana siguiente, tras un fantástico concierto, Shakira, de 33 años, se presenta a la entrevista con vaqueros ajustados como los años ochenta, una blusa gris, botas de tacón y plataforma y labios pintados de rosa intenso. Masca chicle. Está a punto de publicar nuevo disco en español, estrena gira en septiembre y actúa el próximo 5 de junio en Rock in Rio Madrid.

 

¿Recuerdas el concierto de Rock in Rio Madrid en 2008? Si hubiese sido un partido de fútbol hubieras ganado a Amy Winehouse por goleada. ¿Cómo te enfrentas a los directos? ¿Los toma como una competencia?

No me siento un caballo de carreras. En el arte no se puede competir. Cada uno tenemos nuestro vehículo de expresión. No hay mensajes peores ni mejores. Sí compito conmigo misma para tratar de conseguir la perfección. Aunque no me obsesiono.

¿Cuándo te diste cuenta de que eras capaz de hacer esos movimientos de cadera al bailar?

Tenía cuatro años. Me enamoré de la música de Oriente Medio y de los ritmos árabes. Ya bailaba así en el colegio cada viernes en un recital. Me dio tiempo a entrenarme mucho. Mi conexión con la danza es muy profunda. Es otra herramienta para conocerme a mí misma. A través del baile descubro otras dimensiones. Cuando me veo y me siento bailar, me conozco un poco más. Y sé en qué momento de mi vida estoy.

¿Y en qué momento estás?

Hacía dos años que no me subía a tocar a un escenario en directo. Y el viernes, en el Rock in Rio, me di cuenta de que mi cuerpo se expresaba de otra forma y de que tenía movimientos distintos. Imagino que tendrán que ver con cómo estoy ahora: con ganas de hacer cosas distintas.

Estás terminando de grabar un nuevo disco, esta vez en español. ¿Cantar en español es como una deuda tras tu conquista del mercado estadounidense?

Es más una necesidad y una urgencia. Un impulso. Este nuevo disco tiene canciones que me recuerdan a mi primera época. Tiene rock, tiene baladas y sonidos típicos del folclore dominicano y colombiano. Todavía no puedo revelar el título, pero la gira se llamará el Tour de las Delicias y empieza en septiembre. Queremos redefinir lo que es un concierto. Habrá muchas referencias a la mitología. Un viaje a través de las culturas.

Tuviste a Rafael Nadal en el vídeo de Gitana y a Messi en la canción del mundial de Sudáfrica, Waka Waka. Te rodeas de los mejores...

Es un honor. Me impresionó mucho cuando el Barça ganó la Liga, porque acabaron cantando el Waka Waka en medio de la cancha.

¿Sabes jugar al fútbol?

No, soy malísima. En Colombia las mujeres no juegan al fútbol. Empiezan ahora. Cantaré la canción del mundial en la inauguración y en el último juego.

¿Algún pronóstico para la final?

Me gustaría que fuesen dos equipos hispanos. España, México o Argentina... Este año no participa Colombia, pero lo importante es que sea en África. Por mucho tiempo el continente olvidado y ahora el elegido. Por eso la canción quería que reuniese ritmos africanos. Cantos de Camerún y sonidos del caribe colombiano, que está conectado a África.


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