La notable facilidad técnica de Abraham en el saxofón alto es uno de los factores protagonistas. (semisquare-x3)
La notable facilidad técnica de Abraham en el saxofón alto es uno de los factores protagonistas. (Ramón “Tonito” Zayas)

“Caribe”, la vigésima producción discográfica de Edgar Abraham, es una de esas grabaciones a las que se le  descubren nuevos matices a medida que se escuchan en repetidas ocasiones. Su música es feliz y sobre todo energizante.

La notable facilidad técnica de Abraham en el saxofón alto es uno de los factores protagonistas, pero en varios cortes tocó todos los instrumentos. Además escribió todas las piezas, se encargó de la mezcla de sonido (con excepción de un tema, a cargo de Kiko Hurtado) y, junto con Lillian Rivas, fue el productor del álbum.

Un notable grupo de músicos puertorriqueños lo acompañó en varios cortes: Fernando Mattina en la guitarra eléctrica; Edgard Marrero Cotté (su padre) en trompeta; Emanuel Rivera en piano; Ariel Robles en bajo; Jimmy Rivera en batería; Alfredo Rodríguez en las congas; Jonathan González, Jorge Dalmau y José Ramírez en tambores batás; Darío del Rosario en congas y tambora; y Darío del Rosario Jr. en la güira. 

Asimismo, Tanisha López, Norberto Robles y Willito Otero –una de las nuevas promesas de la salsa- se encargaron de la parte vocal. Abraham cantó en dos temas, “La marea” y “La nena del barrio mío”, con agradable voz y buen fraseo. Las hermosas fotos que engalanan el álbum son de Doel Vázquez.

La fusión del jazz y los ritmos latinos no es, ni por mucho, una propuesta nueva. Pero la que aquí presenta Edgar Abraham tiene una vitalidad y frescura poco comunes. Podría decirse, de hecho, que con “Caribe” el músico inaugura su propia marca de jazz con rumba, una seña de identidad única –lo que representa un importante logro- en el competido mundo del jazz latino. 

Podemos llevar esa misma línea de pensamiento un paso más allá y afirmar que esta “marca” es un producto con enorme potencial de exportación. Es muy fácil imaginar a Edgar Abraham presentando esta música en festivales europeos, por ejemplo, y maravillando a las audiencias con estas interpretaciones ricamente jazzísticas y sabrosamente caribeñas a un mismo tiempo.

“Caribe” 

Mirada tema a tema de esta producción musical

“La marea” – la rumba seductora y memorable que abre el disco. Los urgentes solos de Abraham en el saxo alto, de veloz digitación, se enlazan con un coro digno de disfrutarse  en fiestas de barrio –lo cual, de hecho, aplica al disco completo.

“Daddy’s Trumpet” – un cadencioso cha-cha-cha funky con ecos del R&B de Nueva Orleans (que no fue solo la cuna del jazz, sino de varios otros géneros). El protagonismo de la percusión hacia el final se une a la apasionada expresión del saxo.

“Dame un beso deso” – genuinamente rumbera y jazzística a la vez, gracias a las fluidas líneas del saxo de Abraham. Su ritmo de songo homenajea y extiende, al tiempo, el legado del legendario grupo Batacumbele.

“La wawa” – uno de los temas más asertivos y enérgicosdel disco. Continuando la onda rumbera, este guaguancó hace pensar en los míticos Papines de Cuba, acompañados con un saxofón al estilo de Charlie Parker en búsqueda melódico-armónica.

“Guaguancó” – pese a su nombre, esta es una guaracha funky de tempo más reposado, pero no menos sabrosa. Una intensidad contenida marca este tema, que sería perfecto para convertirse en un hit radial, si existieran las estructuras para ello.

“Olokún” – elocuente y sugestivo, es el punto fuerte del disco en lo que a emoción y drama se refiere. Basado en un toque Yoruba del mismo nombre, presenta al saxofonista “narrando su historia” sobre una “cama” de batás suaves e intensos a la vez. Las emotivas líneas del saxo, combinadas con un juicioso uso de efectos sonoros, crean una atmósfera de magia.

“La nena del barrio mío” – una especie de “guaracha jazz” en la que el fraseo de Abraham, esta vez como vocalista, hace pensar por momentos en el swing de Pirulo y su Tribu, así como en Mon Rivera. Su estructura y sus armonías demuestran cuán cercanos son la salsa y el jazz en sus fundamentos.

“Para ti” – el intenso fin de fiesta del disco, con una combinación de merengue, palo dominicano y jazz. Abraham derrocha frases y notas en su solo con el mayor aplomo del mundo, pese a lo acelerado del tempo.


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