La celebración de Iluminado Dávila, que será el próximo viernes, 1 de junio, coincide con el bicentenario de Morovis

Iluminado Dávila nos recibe de pie en el balcón de su casa en el barrio Monte Llano, en Morovis. Espera a que subamos las escaleras, y tan pronto nos ve, sonríe y con una energía envidiable nos estrecha la mano. Se excusa porque recientemente se cayó y se fracturó el dedo meñique de su mano derecha con el que pisa las cuerdas de su cuatro.

Pero a pesar de la herida, no hay nadie quien detenga a don Iluminado de agarrar su instrumento y ponerse a tocar. Basta escucharlo para saber que nos encontramos ante un gran maestro, un virtuoso del cuatro, que más allá de ser un orgullo moroveño es un orgullo nacional.

“Yo todavía guío y no permito que nadie me coja por el brazo. Yo tengo fuerza todavía, gracias a Dios”, expresa con jovialidad don Iluminado, quien celebrará su centenario con una gran fiesta que le tiene preparada el municipio de Morovis, el próximo viernes a las 6:00 p.m., en la Plaza Pública, donde participarán diversos cuatristas y trovadores.

Nacido el 1 de junio de 1918, don Iluminado asegura que se siente bien y con ánimos de seguir. “La clave es cuidarse uno. Yo nunca tomé, no fumé, no fui bohemio, siempre respeté mi matrimonio y siempre me he mantenido así, sin vicios, y comiendo arroz con habichuelas”, indica soltando una carcajada.

El cuatrista, quien estuvo casado con Gladys Sillard, quien murió en el 2016, a solo tres días para que la pareja cumpliera 70 años de matrimonio, indica que al principio su suegra no lo quería porque pensaba que era un bohemio, pero que él le demostró lo contrario. “Ella le decía a mi esposa, ‘si te casas con un músico no vas a ir a ningún lao’. Pero yo le demostré que pude ir a algún la'o”.

¡Y bien es cierto! Iluminado Dávila se ha destacado como uno de los grandes cuatristas del país, siendo maestro de maestros. Por su talento e impecable trayectoria ha sido premiado y homenajeado a lo largo de su carrera. Uno de los reconocimientos más especiales fue cuando bautizaron con su nombre el Centro de Bellas Artes de Morovis. Cuenta que aprendió a tocar cuatro viendo a su padre, quien interpretaba y fabricaba el instrumento. Aunque su progenitor no quería que se dedicara a la música, no pudo evitar enamorarse del sonido del cuatro. Siendo zurdo, aprendió a tocar el instrumento al revés, con las cuerdas invertidas, lo que siempre le ha caracterizado.

Discípulo del maestro Ladislao “Ladí” Martínez y de Felipe Rosario “don Felo”, Iluminado Dávila se destacó en la radio en el programa “Industrias Nativas”, que se transmitía por WKAQ. Tocó con los grupos Idilio y Típico Moroveño, adscrito al Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), en el cual estuvo por 26 años.

Además de músico, ha sido maestro de muchos cuatristas destacados, incluyendo a José “Joe” Torres, del grupo Mapeyé, y al joven Luis Sanz.

“El desarrollo está bueno, loque pasa es que ahora el Instituto de Cultura Puertorriqueña no es como antes, no les da la oportunidad a los artistas. La música típica de Puerto Rico no se le da la importancia que hay que darle. Mira un compositor como Felipe 'don Felo', no es mencionado en nada. Ahora todo es merengue, guaguancó, salsa y todo eso. El cuatro puertorriqueño está por tierra”, opina, aunque admite que hay jóvenes cultivando el instrumento.

Además del cuatro, otra pasión de don Iluminado son los gallos, pero admite que ya no tiene porque “los tiempos han cambiado”. Cuenta que fue juez de gallera y que con ese trabajo pudo pagarle el hospedaje de la universidad a la única hija que le queda, pues sus dos hijos varones murieron.

Él estudió hasta sexto grado, cuando decidió salirse de la escuela por las largas caminatas diarias quehacía. “Eso no era como ahora que hay sus comodidades, con desayuno y almuerzo. Nosotros teníamos con un centavito que ir a la escuela y venir a almorzar a la casa para después virar a la escuela”. Cuenta que cuando le dijo a su padre que no volvía a estudiar, este rápido lo puso a trabajar en la finca. “El día que no trabajaba no estaba tranquilo. Por eso yo digo que ahora en Puerto Rico con eso de los cupones, las tarjetas y to' eso que tienen, no trabaja nadie porque tienen esa suerte y comen sin tener que trabajar”, dice el artista, quien recuerda como ahora cuando se construyó la autopista.

Al preguntarle qué le preocupa del país, reflexiona y comenta que la criminalidad y la economía. Observa que no será fácil arreglar la isla y menos con la “chavá” PROMESA, pero dice que “tenemos que seguir como sea”. Sobre su gran satisfacción en esta vida, afirma que su matrimonio. ¿Y sobre su amado Morovis que cumple 200 años? Expresa que es su pueblo adorado. “Aquí nací, me crié y viviré hasta que me muera”. manifiesta. Antes de despedirnos, abraza su cuatro y junto a su ahijada, Lucy Maldonado en el güiro, y su compadre Ángel “Nan” Rosario en la guitarra, interpreta dos hermosas danzas. Sobre cuál es la clave para vivir 100 años, sencillo. “No pensar en cosas de que si me voy a morir y cosas así. Si uno se pone a pensar en eso, se muere más ligero”, concluye con esa sonrisa que sigue iluminando.


💬Ver 0 comentarios