El pianista y compositor Carli Muñoz se inspiró en la gesta de la keniana Wangari Maathais para su disco “Follow Me”. (semisquare-x3)
El pianista y compositor Carli Muñoz se inspiró en la gesta de la keniana Wangari Maathais para su disco “Follow Me”. (Luis Alcalá del Olmo)

Wangari Maathai, una activista africana que ganó el Premio Nobel de la Paz en 2004 por su contribución al desarrollo sostenible, la democracia y la paz en su natal Kenia, fue parte de la inspiración del pianista y cantautor puertorriqueño Carli Muñoz para su más reciente proyecto, “Follow Me”, un álbum en el que participan varios reconocidos músicos del mundo del jazz.

 Entre ellos están, Eddie Gómez en el bajo, Billy Drummond en la batería, Vic Juris en la guitarra, Manolo Badrena en la percusión y Catherine Russell, una de las cantantes.

Un disco, grabado entre San Juan y Nueva York, del cual el reconocido jazzista se siente muy orgulloso, especialmente porque lleva el mensaje que le gusta transmitir con su música de “que cada persona, en la medida de lo que pueda, haga algo que ayude a mejorar el mundo en que vivimos”.

El pianista, que tocó con la mítica agrupación The Beach Boys de 1969 a 1981 y ha grabado con músicos de la talla de George Benson o Chico Hamilton, entre otras figuras reconocidas en el mundo del rock y el jazz, dice que este nuevo disco también se nutre de las experiencias que se vivieron en la isla después del paso del huracán María, época en que lo estaba terminando en San Juan.

“Soy puertorriqueño, vivo aquí y disfruto de esta sociedad. Pero cuando hago un proyecto siempre pienso global y en este en específico, África tiene un espacio importante porque también la veo como la madre de la civilización. Hay algo muy profundo en esa tierra tan diversa que siempre me ha llamado la atención. La veo como el vientre del mundo”, reflexiona Muñoz, tras recordar que conoció la obra de Wangari Maathai por un artículo publicado en este periódico luego de que ella ganara el Premio Nobel.

“Me conmovió mucho su historia por los cambios que había logrado para su tierra a pesar de todos los contratiempos a los que se tuvo que enfrentar”, rememora el músico, quien dice que desde ese momento pensó en hacerle un homenaje a la gesta de la ambientalista, quien logró crear lo que se denominó en Kenia como “The Green Belt Movement” o el cinturón verde del desarrollo sostenible. De hecho, en ese momento estaba trabajando en otro disco de jazz muy importante en su carrera, “Maverick”, que estrenó en el 2006, y le dedicó una de las canciones.

“Le envié el disco y como a los dos meses recibí una llamada de ella para darme las gracias. Desde ese momento sentí una conexión mucho más fuerte con su trabajo”, explica Muñoz, al tiempo que recuerda que fue en ese momento en que escribió la canción “Wangari Maathai” en su honor, la segunda del álbum “Follow Me”, que es el ‘single’ que ha estado promocionando junto con el vídeo.

Según la reconocida revista Forbes -publicación que hizo una premiere en Nueva York el mes pasado para estrenar esa canción y el vídeo-, “el nuevo álbum de Carli Muñoz, ‘Follow Me’, está impregnado de los sonidos y el espíritu de su Puerto Rico natal”. Mientras que Billboard, encargada del lanzamiento del disco, destacó que se trata de un “álbum repleto de sonidos únicos, mezclando elementos mundanos y combinándolo con melodías etéreas y trascendentales”.

Ritmo folclórico global

Según Muñoz, aunque la canción “Wangari Maathai” parece simple, tiene un arreglo que “es genial”. “Son tres acordes y una sola cadencia grave del bajo -que es alusiva a los árboles, sus troncos y raíces-, pero además, la canción tiene unas dinámicas extraordinarias con un ritmo que denomino como folclórico global”, agrega el músico, quien a mediados de los años 60, fundó la banda de rock The Living Ends, un grupo famoso en esa época, tanto en Puerto Rico, como en algunas islas caribeñas, al igual que en Nueva York.

El vídeo, además, se filmó en la Hacienda Campo Rico, en el Yunque, Loíza, Piñones, Santurce y hasta en la sala de su casa, en Miramar y que, a juicio del pianista, es una pieza épica, con un mensaje de esperanza.

“Las cuerdas y metales se grabaron en Puerto Rico, después del paso de los huracanes Irma y María. Paquitín Figueroa hizo unos arreglos espectaculares aun cuando trabajó con velas y en un estudio con una planta eléctrica, se esmeró en todas esas partituras. Él es un músico extraordinario, al igual que todos los músicos que colaboraron con este proyecto”, indica el pianista, quien insiste en reafirmar la esperanza como tema central del disco.

“El mensaje es que cada uno de nosotros tenemos que tomar acción y en la medida de lo que podemos hacer, aportar para lograrlo. Hay esperanza, pero todos debemos hacer como el colibrí, que hizo lo que pudo. También debemos entender que siempre tenemos la capacidad de hacer una contribución para dejar este mundo mejor de cómo lo recibimos”, enfatiza Muñoz.

El pianista cuenta que en esa canción hace un paralelismo entre la deforestación que hubo en Kenia y la devastación en Puerto Rico por el huracán María.

“Además, en ambos sitios sufrimos de inequidad política y creo que tenemos que crear una voz y hacerla crecer para reclamar nuestro entorno ambiental, social y político. En Kenia la gente se movió y dijo ‘basta ya’ para lograr que la próxima generación tuviera un futuro mejor. Creo que en Puerto Rico también tenemos esa capacidad para movernos y lograr lo mismo”, propone el compositor.

En ese sentido, explica, el disco completo se nutre del movimiento de Wangari Maathai que, a su juicio, gira en torno a un enfoque universal que nos debe interesar a todos. Se refiere a la importancia de cuidar el planeta y de que todos pongamos nuestro granito de arena para ayudar.

Un mensaje que se explica muy bien en la tercera la canción, “ The Hummingbird”, que se basa en la fábula del colibrí que lleva agua en su pequeño pico para apagar un fuego de grandes proporciones en el bosque, mientras los animales solo miran. “Esa es una fábula que a Wangari le encantaba contar. Es una forma de demostrar que aún alguien que parece insignificante, con su acción y ejemplo, puede crear conciencia y lograr un cambio”, expone Muñoz.

Esta producción está disponible en formato digital, disco compacto y en vinilo y se puede conseguir en todas las plataformas digitales, así como en tiendas y en Carli's Fine Bistro & Piano, en el Viejo San Juan. El elepé tiene seis canciones, pero Muñoz explica que viene con una tarjeta donde se dan las instrucciones para bajar dos canciones adicionales.


💬Ver 0 comentarios