El tradicional concierto de Víspera de Reyes estuvo comandado por el director emérito Roselin Pabón

El escenario del tradicional concierto de Víspera de Reyes de la Orquesta Sinfónica creció este año al moverse al Coliseo de Puerto Rico – desde el Centro de Bellas Artes – pero se “quedó pequeño” por la extensa cantidad de jóvenes que lo llenaron con sus talentos musicales.

Al cierre de la velada,el director emérito de la Orquesta, Roselin Pabón, y los músicos de la Sinfónica apenas se veían desde el público mientras interpretaban los “Magos de Oriente” rodeados de cantantes, coristas, violinistas, cuatristas, guitarristas y percusionistas - infantiles y adolescentes - que arrancaron eufóricos aplausos por sus desempeños brillantes, pese a que apenas comienzan sus carreras musicales.

Desde que inició la tradición de este concierto hace 27 años, Pabón ha procurado que sea una plataforma para presentar una muestra del gran talento joven que hay en Puerto Rico.

Francisco Jiménez, concertino de la noche, se presentó en ese concierto cuando tenía ocho años.

En la edición de este año, el primer regalo que se ofreció al público fue el “Aguinaldo de Coamo” de José I. Quintón por el conjunto de violines de la profesora Marta Hernández, Cuerdas en Sol de la Asociación Suzuki de Violín de Puerto Rico.

Luego, el joven violinista Brian Santiago realizó una impresionante interpretación del “Verano” de las Cuatro Estaciones de Vivaldi.

Acto seguido, los hermanos Boinael y Yacian Oms deleitaron a los cientos de personas en la audiencia con otra composición de Vivaldi, el “Concierto doble para Violín y Chelo”.

Aunque la mayoría de la velada tuvo énfasis en las cuerdas, en particular el violín, el trompetista Rubén Díaz ejecutó una impresionante interpretación del “Concierto Etude op. 49”.

En una de sus jocosas intervenciones, Pabón destacó que las partituras de esa composición no llegaron a tiempo para el concierto. Así que el trompista principal de la Orquesta, Benito Díaz - quien es padre de Rubén - orquestó la música en menos de 24 horas usando la versión de piano.

Por su parte, el trío compuesto por la soprano Estefanía Maldonado con los tenores Raniel Rodríguez y Jerek Fernández emocionaron al público al cantar con gran sentimiento “I Believe”, de Eric Levi.

Maldonado, quien es estudiante de la Escuela Libre de Música de Caguas, regresó al escenario para una tierna interpretación del “Villancico Yaucano”.

Por su parte, Ailani Díaz y Marcelo Otaño entonaron un seis fajardeño con las décimas tituladas “Los Reyes llegaron de oriente”, escritas por el trovador Omar Santiago.

Mientras, la Rondalla de Humacao regresó al concierto con la acostumbrada siembra y cosecha de talento del maestro Jorge Camacho.

La Rondalla comenzó con el cuatrista de apenas cinco años de edad, Alejandro Delgado, quien acompañó a la Sinfónica en “Noche de Paz”.

Le siguieron sus hermanos Sebastián Delgado con “Aginaldo Cagüeño” - tocado parte con el cuatro sobre su espalda - y Javier Delgado con un “Seis Mapeyé”.

Entonces, el escenario se comenzó a llenar cuando llegaron los Rondallines para un popurrí de melodías tradiconales navideñas, seguidos por la Rondalla en un popurrí de plenas.

El concierto continuó con el Coro de la Escuela Libre de Música de San Juan y su interpretación de la plena “Emmanuel de Loíza”, bajo la dirección de la profesora Ana Rosario.

Luego, Pabón retomó la batuta para dirigirlos junto a la orquesta en el tradicional “Los Tres Santos Reyes”.

La última presentación como solista de la noche estuvo a cargo de Tiffany Sierra, quien comenzó a cantar apenas en el 2015, cuando pudo escuchar por primer vez - a sus 18 años de edad - tras varias cirugías.

Sierra levantó al público de sus asientos con una impresionante interpretación del “Génesis”, de Guillermo Venegas Lloveras, y con el que Lucecita Benítez ganó el Primer Festival Mundial De La Canción Latina en 1969.


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