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Histórico debut de Bobby Valentín en el cierre del Heineken JazzFest (semisquare-x3)
El “Rey del Bajo”, una de las figuras máximas de la salsa, se dirigió al público con gran naturalidad y demostró su total dominio del género jazzístico. (Suministrada)

El debut formal del maestro Bobby Valentín en el género del jazz, con su banda The LJ’s, y un programa que combinó “standards” y composiciones originales, cerró la 27ma. edición del Puerto Rico Heineken JazzFest con una intensa dosis de simpatía y jazz bien labrado.

Para el admirado músico, una de las leyendas de las Estrellas de Fania, la presentación fue la realización de un sueño, pues, aunque ha hecho toda su carrera en el género de la salsa, siempre ha llevado el jazz en el corazón. Así lo demuestra la grabación esporádica pero consistente de temas jazzísticos en sus álbumes y así también lo ha manifestado en entrevistas.

En una agradable tarde, en la que el área de Bahía Urbana demostró ser una magnífica opción como la nueva casa del JazzFest, la agrupación de Berklee en Puerto Rico abrió la jornada, como es costumbre los domingos en este festival. Dirigida por el percusionista y profesor Eguie Castrillo, la banda estuvo integrada por Orlando Latorre en trompeta (poseedor de un estilo personal), David Suleiman en saxofón tenor, Matthew Stubbs en clarinete, Kristalis Sotomayor en flauta, Joseph Rivera en piano, Michael González en guitarra (quien ejecutó varios solos con firmeza y buenas ideas), Jesús Algarín en bajo y William Candelario en batería.

Fue un concierto breve pero con acertado swing latino, buenas composiciones (como “Orígenes”, de aires flamencos) y madurez interpretativa de parte de este juvenil conjunto. Para la interesantísima pieza “Main Gate”, se unieron a la banda tres invitados del Instituto Global de Jazz de Berklee: su director, Danilo Pérez (a quien se le dedicó el JazzFest) y los saxofonistas Jonathan Suazo y Edmar Colón, quien la compuso. Esta incluyó de todo, desde una breve “coral” de saxofones con agradables disonancias, una cita de una composición de Thelonious Monk, un segundo tema musical, toques de bomba, solos bien logrados y una extraordinaria descarga en los timbales de Castrillo.

A continuación, Lannie Battistini y su banda Hands in Motion presentaron su versión del jazz latino, punzante y agradable, sobresaliendo Nalisio Taveras en el saxo alto. Con interpretaciones como “Chachasón” (funky), “Sambaleo” (de cadencias brasileñas), “Neysa´s Way” (reminiscente del clásico “Pa’ los rumberos”, de Tito Puente), el romántico bolero “Nomenclatura” y otros, estuvieron a la altura del festival.

En una breve entrevista con este medio, el pianista declaró que presentarse en el JazzFest fue para él el cumplimiento de una meta largamente deseada, y le dio las gracias al productor del evento, Luis Álvarez, por la invitación. Agradeció -además- “la fantástica respuesta del público, que nos recibió con los brazos abiertos”, y anunció que está trabajando en un nuevo álbum con un grupo enteramente acústico.

El plato fuerte de la noche llegó con el “Rey del Bajo”, una de las figuras máximas de la salsa, quien se dirigió al público con gran naturalidad y demostró su total dominio del género jazzístico –lo cual no resulta en absoluto sorpresivo si se considera que, en sus comienzos, tocaba la trompeta y practicaba en Nueva York junto a Art Farmer, posiblemente el mayor exponente del “flugelhorn” en el jazz-.

La histórica presentación comenzó con el atractivo tema “De nuevo a la carga”, basada en un “round robin” de solos breves de vientos y percusión matemáticamente bien organizado, una reafirmación del talento del maestro Valentín como arreglista. Las excelentes improvisaciones aflamencadas de bajo y trombón –a cargo de Eliut Cintrón- que dieron paso a descargas de percusión en ritmo de songo, hicieron de “Freedom” una de las interpretaciones más agradables de la noche.

Fiel a su nombre, “Mellow Funk” probó ser una composición dulce, sexy, bailable, sumamente agradable. Angie Machado en trompeta –a quien el maestro Valentín le reconoció sus más de 40 años de tocar juntos-, Ángel Torres en saxo alto y Eduardo Zayas en piano eléctrico ejecutaron improvisaciones muy expresivas y fluidas.

El sabor del jazz “clásico”, con marcado swing y sentido de blues, apareció en “Latin Gravy”, el mambo jazz en “Cuidado” (con un soberbio solo de trombón, en el que Cintrón demostró su dominio de las tonalidades oscuras) y el cha-cha-chá en el clásico “Maiden Voyage” de Herbie Hancock, que también incluyó un pasaje de “Babarabatiri”, de Puente. Aquí, Javier Oquendo en las congas y David Marcano en la batería entregaron las que posiblemente fueron sus mejores descargas de percusión de la jornada.

Valentín volvió a confirmar sus dotes de arreglista en su personalizada versión de “El cumbanchero”, de Rafael Hernández, al que añadió un nuevo tema, delicioso y de cierta complejidad.

El destacado saxofonista puertorriqueño radicado en Nueva York, Iván Renta, se unió como invitado a la banda para dos interpretaciones: la balada/guaracha “God Bless the Child” y “Crazy World”. En ambas exhibió el hermoso y bruñido sonido de su saxofón tenor. Para concluir, Valentín y The LJ’s interpretaron un rico blues, titulado “Blues Part Two” y el bugalú “Together”, un potente fin de fiesta.

El último año ha estado lleno de alegrías para el maestro Valentín. Su disco de salsa más reciente, “Mi ritmo es bueno”, fue nominado para un Grammy; la Fundación Nacional para la Cultura Popular también eligió ese disco entre los mejores del 2016; fue exaltado al Salón de la Fama de la Música; y recibió un homenaje de la Cámara de Representantes. En ese sentido, su esperada yfeliz presentación en el Puerto Rico Heineken JazzFest fue la culminación de una cadena de éxitos. Enhorabuena.


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