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Entre su repertorio estuvo “Todavía”, “A dónde voy”, “#24”, “No contaré”, “Nada particular” y “H.F.”, en honor al fenecido líder nacionalista Filiberto Ojeda. (José L. Cruz Candelaria)

El experimento musical La Banda Acústica Rodante abrió ayer el concierto de Jorge Drexler y Luciano Superville.

La agrupación local compuesta por Mikie Rivera, Rucco Gandía, Walter Morciglio, Nore Feliciano y Tito Auger, quien no estuvo presente, se presentó con tres guitarras, un cajón –percusión-, una maraca y su canto para entonar composiciones propias y de cantautores internacionales como Miguel Bosé.

Entre su repertorio estuvo “Todavía”, “A dónde voy”, “#24”, “No contaré”, “Nada particular” y “H.F.”, en honor al fenecido líder nacionalista Filiberto Ojeda. Este tema animó al público espectador que no llenó la versión más pequeña del Coliseo José Miguel Agrelot. 

Sin embargo, media hora después cuando el compositor uruguayo Jorge Drexler y su compatriota Luciano Supervielle se aparecieron en el escenario, el primero expresó que sabía de la situación económica y la escasez del agua de la Isla y por ello, entendía el valor de cada entrada.

De primera intención se percibió que se trataba de un espectáculo electroacústico. Supervielle se lució demostrando su talento como dj y pianista a lo que el público respondió con un sonado aplauso luego de que interpretaron el primer tema de la noche “Causa y efecto”. Alusiva a este tema fue que se preparó la escenografía del concierto que constaba de un reloj de arena gigantesco hecho con tela blanca.

Seguidamente el cantautor interpretó con mucho sentimiento “Polvo de estrellas”, “Sanar” y “El pianista del guetto de Varsovia”. Poco después saludó a los presentes. “Buenas noches Borinquen”, exclamó.

Paso seguido Supervielle tocó solo al piano. La canción que interpretó es una de su autoría y se titula “Felisberto”, en honor al escritor uruguayo Felisberto Hernández.

Una vez terminó, Drexler regresó a cantar “La edad del cielo” y “Perfume”, canción que lleva el mismo nombre de la gira musical del cantautor uruguayo. Y es, según mencionó en una entrevista pasada con El Nuevo Día, “la gira se titula así porque los olores, al igual que la música que hacemos, producen emociones intensas e inespecíficas”.

Las próximas composiciones musicales que cantó y tocó fueron “Eco” y “Fusión”. En esta ocasión, se sentó, soltó su guitarra acústica-eléctrica, y agarró una acústica creando un enlace íntimo con el público que cantaba a coro con él. De hecho, en momentos el artista se mantenía en silencio para escuchar como sus fanáticos dominaban las líricas profundas.

El instante parecía trasladarse al  2013, cuando Drexler se presentó a casa llena en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico en un concierto estupendo donde logró una conexión especial con el público boricua. De esa conexión surgió una amistad con Eduardo Cabra, del grupo Calle 13, con quien grabó el tema “Todo cae”, que forma parte de su reciente producción discográfica “Bailar en la cueva”, la cual mencionó y causó euforia entre los presentes.

Para calmarlos Drexler empezó a platicarles. “Yo hablo mucho, pero no estoy hablando. Debe ser que estoy feliz, tengo ganas de cantar con ustedes. Llevo tres días en la Isla, he visto las playas, nos hemos enterado de la historia, de la situación de ustedes”, estaba enunciando antes de que alguien del público le gritara “¡jevo!”.

Este le respondió que no sabía lo que significaba esa palabra, pero rápido alguien le dijo y él manifestó “no saben la alergría que me da esa apreciación estética que tienen de mí. Hemos traído un montón de cosas. Vamos a ir dándole de a poquito las cosas de la mente, del corazón, más adelante les daré algo del cuerpo”, bromeó justo antes de empezar a cantar “Sea” y “Guitarra y vos”. 

Entre medio de estos temas Drexler expuso su lado poeta. Recitó versos que rimaban con increíble rapidez a la vez que hacía sonar su guitarra como si estuviese improvisando. La gente aplaudía, gritaba y pitaba al son de la música creando una esfera melódica que se permeaba por todos los rincones del Choliseo.

“Canten con nosotros que nos hace muy feliz escucharlos. Esto es un lugar tan grande y tan reducido a la vez”, platicó antes de decir que el próximo tema era dedicado al gran compositor Juan Antonio Corretjer. Se trataba de la “Milonga del moro judío”, una canción que según él hace que nos pongamos en los zapatos de los demás. Drexler confesó que escribió el tema luego de una conversación con el español Joaquín Sabina, quien le contó la “rima en espiral” del moro judío que vive entre cristianos. De ese encuentro nació el interés del compositor uruguayo de escribir décimas. “Es una forma del verso que conocí a principios de este milenio. Me ha acompañado a partir de ahí. Me ha hecho conocer personas”, contó.

La canción que prosiguió fue “Al otro lado del río”. Este tema que lo hizo merecedor de un Premio Oscar en el año 2005 lo cantó a capela. 

Seguidamente el cantautor atribuyó a Ileana Cabra el conocer la música de la compositora Sylvia Rexach. “Gracias mi querida, te considero una de las mejores cantantes latinoamericanas. Eres mi favorita”, le dijo antes que esta apareciera de sorpresa en el escenario y ambos comenzaran a interpretar  “Olas y arena”.

Los siguientes temas fueron “Adonde van los pájaros”, “Se va, se va, se fue” y “Universos paralelos” que la interpretó junto con Ismael Cancel, baterista de la banda Calle 13.

El concierto dio un giro con el próximo tema. “Nos fuimos a grabar el disco a Colombia y se llenó de cumbia”, cantó Jorge Drexler a modo improvisado antes de empezar a cantar “Deseo”, tema que hizo que la audiencia se pusiera de pie a moverse al ritmo del género colombiano.  En este tema también lo acompañó Cancel y se añadió con sus tambores Andrés Cruz.

“Luna de rasqui” fue la canción que siguió. Al terminar Drexler salió del escenario para volver tan pronto el público aclamó otra canción. Interpretó “Bailar en la Cueva” y “Bolivia”, canción en honor al país “más pobre de Latinoamericana que dio asilo a mi padre, un exiliado político”. Antes de comenzar a cantar el cantautor abundó sobre la situación de los inmigrantes a nivel global. 

Luego interpretó "Todo se transforma" y así finalizó la velada de puro talento musical.


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