Concluida la producción Mahya se propone lanzar oficialmente su carrera musical. (vertical-x1)
Concluida la producción Mahya se propone lanzar oficialmente su carrera musical. (Vanessa Serra Díaz)

La cantautora puertorriqueña Mahya Veray Torregrosa, y El Trauma, como llama a su banda musical que dirige Eduardo Zayas, está pronta a estrenar su primera producción discográfica, “a pulmón y a ovario”, como sostiene la artista por el esfuerzo que le ha costado echar a caminar un trabajo cuando aún se es casi una desconocida.

Aunque tesón y ganas de mostrar de lo que está hecha le sobran a la sobrina de del reconocido compositor y maestro de música, Amaury Veray, autor del afamado “Villancico Yaucano”.

“Hemos grabado, con el productor uruguayo Gonzalo López (que ha trabajado con Wisin y Vico C) nueve temas de mi autoría. Escribo de lo que está pasando en el amor, el desamor, en la cotidianidad. Mi música tiene mucho sentido del humor. Por eso mi banda se llama El trauma, porque del trauma salen cosas buenas”, afirma la artista.

A la cantante la pilló el huracán María en medio de la producción y como todos los boricuas tuvo que reinventarse.

“Muchas veces tuve que grabar con planta eléctrica y dentro del baño para lograr la acústica del estudio que necesitaba, como en los tiempo de antes”.

Destaca que su proyecto es “afro pop / fusión caribeña” y representa la música del nuevo Caribe, un puente antillano que refleja el haber crecido en una isla.

“Me gusta interpretar desde una perspectiva bien festiva, actual, que invita a bailar y a sudar”.

Describe su estilo como afroantillano urbano, “que recorre la salsa, una fusión de rumba con el tambor como protagonista. Se asimila mucho al estilo de Celia Cruz”.

Concluida la producción Mahya se propone lanzar oficialmente su carrera musical.

“Buscaré hacer entrevistas con disqueras a ver qué pasa. En este momento estoy buscando un novio o una novia que se enamoré del proyecto. Estoy en las de seguir encontrando cómplices”.

De su tío Amaury al que llamaba Tato, cuenta la cantautora que murió cuando ella tenía 18 años, pero hasta entonces tuvo tiempo para disfrutárselo, sobre todo durante los veranos en Yauco, su pueblo natal.

“Le escribí ‘La nana del gato’, porque los Veray eran amantes de los animales. Todavía existen las lápidas de los gatos y los perros que tuvieron. Mi abuela decía que los gatos tenían un ritual; luego de comer se relamen la patita y la pasan por todo su cuerpo mientras van orando, ‘Dios me cuide de puertas abiertas, mujeres descuidadas y cosas mal puestas’. Me inspiré en esa historia para escribir una canción a Amaury, a su genialidad, para mí unos de los mejores compositores y maestros de Puerto Rico”.


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