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Orquesta El Macabeo (horizontal-x3)
Los integrantes de la Orquesta El Macabeo grabaron ocho temas para su nuevo álbum, el cual ya está disponible. (Suministrada)

Cuando algunos ya los daban por perdidos y sus canciones eran ecos en las velloneras contemporáneas, los integrantes de la Orquesta el Macabeo reaparecen con su acostumbrada grasa pesada y un título provocador.

“La maldición del timbal” es el nombre de la cuarta producción discográfica de esta agrupación que regresa con nuevo material tres años después de su último disco, “Lluvia con Sol”. La banda está de vuelta para deleitar al público con “canciones oscuras en tiempos oscuros”, pero con la misma sabrosura que desborda la cintura. Fundada en el 2008, esta orquesta con O mayúscula ha sabido construir su propia ruta sonora dentro del género de la salsa, el cual ha reinterpretado con canciones que se destacan por su originalidad y experimentación, así como por letras de contenido social, construidas con ironía y humor mordaz.

En su nueva entrega musical, el Macabeo vuelve a puyar los oídos, pero de otras formas. La banda se siente más madura a nivel sonoro, demostrado que la espera entre el pasado disco y el actual ha valido la pena. Canciones como “Crucero”, “Armonía”, “La función”, “Rutina” y “La maldición colonial”, una interesante composición que mezcla palabras indígenas, en inglés y en español con potentes y seductores arreglos, son solo algunas de las ocho que aparecen en el álbum, donde se abordan temas de amor, desamor, religión y hasta de venganza.

“Pa’ nosotros es un avance bastante grande en cuanto al carácter de la banda y la composición como tal, como que el estilo cada vez va tomando forma propia, lo van a notar cuando escuchen el disco. Hay composiciones de músicos que nunca habían tenido composiciones en otros discos. Hay diversidad, pero a la misma vez, pasan los años y nos vamos entendiendo más, nos vamos más en el viaje nosotros mismo, en las loqueras”, apuntó José Ibáñez, bajista y director de la orquesta.

El músico agregó que la banda presenta en esta producción canciones con “letras con sustancia” que van más allá de “bailar y parisear”. De igual forma, opinó el trompetista Gabriel Beauchamp, quien estableció que las canciones siguen siendo “tripiosas”, pero duraderas.

“Siempre nos hemos ocupado de no hacer música desechable. O sea, nosotros podemos tripiar con cosas que van a durar y que quizás en cinco años todavía digan algo de tu vida y no digan algo solamente del momento que estamos viviendo, que es lo que pasa con muchos músicos”.

La banda tardó tres años en grabar porque se tomó su tiempo en escoger las canciones y prepararlas. En este periodo, sin embargo, nunca dejó de tocar y participar de eventos y hacer temas que se difundieron aquí y en otros países. Muchas cosas pasaron en estos años, entre ellas, que se integraron dos nuevos músicos al grupo, Manuel Berríos (timbal) y Enrique “Peru” Chávez (bongó), quienes han sido claves en el desarrollo de esta nueva etapa, precisó Ibáñez. Esa sangre nueva alimentó los arreglos del nuevo disco que, aunque diferente, mantieneel sonido característico de la orquesta con una buena dosis de salsa gorda a su estilo.

“Tú puedes decir lo que tú quieras de nosotros, pero nosotros tenemos un sonido definido y eso es lo que muchos grupos ahora no tienen. Hay muchas personas que pueden tocar música, pero pocas personas saben establecer su personalidad y decir quién soy yo. Nosotros tenemos una imagen de sonido claro”, comunicó Beauchamp.

Ibáñez, en tanto, compartió que la clave de la agrupación es que hace música que le gusta a sus integrantes y no para complacer a las emisoras radiales o a las masas. “Lo que le digo a ellos cuando estamos haciendo una canción y alguien se inventa una loquera en el medio o hace una cosa que no tiene que ver con salsa ni con ná -que nos pasa- es si les gusta. ‘¿Te llena? ¿Está chévere? Pues ya’. No tienes que esperar a lo que va a pensar el público o decir que no sirve porque te fuiste muy lejos de donde te encasillan. Si te gusta, te gusta, y es lo que le he dicho a ellos, ‘tenemos que hacer este proyecto primordialmente para que nos guste a nosotros y ahí lo exponemos al público’”, confesó.

“La maldición del timbal” es una producción que ciertamente disfrutarán los fanáticos de la orquesta, pero también aquellas personas que estén buscando nuevas propuestas sonoras que provoquen en estos tiempos de grandes incertidumbres. “Este disco es entretenido de escuchar, pero es super dark. Es un disco con canciones oscuras que quizás te hacen sentir bien porque te sientes identificado, pero eso no significa que es bonito. Es oscuro porque vivimos en momentos oscuros”, precisó el trompetista.

Opinó que la industria musical comercial no está reflejando en sus canciones lo que está pasando en la actualidad y que hacen creer que “todo es una fiesta”, cuando no es así. “La gente no quiere escuchar música que no los refleje. Eso está probado y eso es parte de lo que nos mantiene a nosotros un poquito separado de las emisoras de radio. Ellos quieren un formato de canción que nosotros no podemos producir porque si hacemos las canciones que ellos quieren escuchar seríamos malísimos”.

Apuesta rockera

 La cuarta producción de la Orquesta el Macabeo, por otro lado, continúa ese espíritu rockero de sus pasados discos con una carátula realizada por el artista gráfico Joe Petagno, quien ha estado a cargo de muchas de las portadas de los discos de diversas bandas rock, como Led Zeppelin, Motörhead y Pink Floyd.

“Nosotros queríamos revivir un poco esto de las carátulas salseras viejas que se veían medios rockeras y medios metal, y contactamos a un artista que se llama Joe Petagno, que es un artista gráfico de muchas bandas rock y metal desde los 70 hasta la actualidad. Todavía sigue trabajando, es un señor de 69 años, y lo contactamos le dijimos la idea, se pompeó y el arte del disco es una pintura a mano de él”, informó Ibáñez.

El disco, que estará disponible en formato digital, en cd y enLP, contará además en su versión vinilo con un cancionero en forma de un mapa pirata donde las canciones servirán de ruta para explorar un continente imaginario. Antes de concluir la entrevista, se le cuestionó a los músicos precisamente por el título de este nuevo universo maldito que han creado. “En enero fuimos a México a tocar y entre un tripeo y otro, salió. Yo creo que por ninguna razón específica”, indicó Ibáñez. A lo que Gabriel Beauchamp agregó: “Es más un chiste que uno cambia los músicos y al fin y al cabo la personalidad de uno es como una maldición que se queda. Además, la maldición ya es algo que dice tanto. Es la época de las elecciones (o postelecciones) y nos sentimos malditos”, concluyó.


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