Durante el cumpleaños del dramaturgo boricua, diversos universitarios como Kamila Rodríguez, de la Inter Metro, hicieron todo lo posible para ver el musical en el Centro de Bellas Artes de San Juan.

Unos 1,000 estudiantes ya tienen sus boletos para ver la esperada función especial del musical Hamilton fueron reservados solo para ellos. 

Sobre 800 universitarios pernoctaron en las afueras del Centro de Bellas Artes (CBA) de Santurce desde la mañana de ayer a las 8:00 a.m para obtener los boletos para la función de hoy a la 1:30 p.m. en la Sala de Festivales.

La producción reservó dos estaciones de recogido de boletos por lo que la fila que daba la vuelta a la cuadra ha ido mermando y se mueve con agilidad. Los boletos reservados para universitarios fueron 1,000 a un costo de $10.

Poco importó los riesgos de pernoctar en las afueras del CBA y las inclemencias del clima para los estudiantes que permanecieron en la fila para obtener los boletos para el musical considerado el  más exitoso en la última década.

"Nosotras llegamos a las 9:00 p.m. Tener los boletos es un wow! Es un alivio porque fue un poco tedioso pasarla noche aquí. Pero todo estuvo en orden. Estamos protegidos, había seguridad y todo el mundo supertranquilo en la fila por lo que ayudó al proceso. Estamos superemocionadas", mencionó la universitaria de la Universidad de Puerto Rico Victoria Finkel junto a su amiga Keyshla Betancourt, ambas con boletos en mano.

Desde las 6:00 a.m. el padre del dramaturgo Lin-Manuel Miranda, Luis Miranda se dedicó ha compartir en la extensa fila con los universitarios y hasta obsequió donas a cada uno de ellos. Los estudiantes aprovecharon la oportunidad para tomarse fotos y felicitarlo por el rol de padre con su galardonado hijo.

"Siempre pensamos y Lin-Manuel añoro que este día llegara. Las artes para él fueron importante desde que él era un niño impulsar y aplaudir a tantos estudiantes que llegaron desde temprano (ayer) para sus boletos de Hamilton nos llena de humildad y de orgullo", reveló el padre del dramaturgo durante un aparte con El Nuevo Día.

Mientras el padre repartía donas los estudiantes recogían sus almohadas, bolsas de dormir, frisas y sillas que se convirtieron en la protección del clima para poder pasar la noche en la fila. La mayoría de los estudiantes se proyectaban risueños y felices sin rastro de cansancio.


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