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Su música ha deleitado a millones en algunos de los lugares de mayor importancia para diversas culturas a través del mundo. En India, el Taj Mahal; en China, el Forbidden City; en Atenas, el Acrópolisis. El turno le tocó anoche a Puerto Rico, donde Yanni hizo alarde de sus destrezas en el piano ante los miles de fanáticos que se dieron cita frente al Castillo San Felipe del Morro.

“Hoy añadiremos otro capítulo a la historia de El Morro”, dijo Yanni en una grabación, previo a que nuestro más importante fuerte fuese develado de la oscuridad con luces violetas y blancas que palpitaban acorde con la música.

Sin embargo, ante un público de 7,500 personas acomodadas en un espacio creado con sillas plásticas y gradas, el reconocido pianista tuvo que paralizar su concierto por la lluvia. Ya había tocado “Santorini” y, justo mientras se escuchaban los acordes de su segunda canción “Truth of Touch”, comenzaron a sentirse las primeras gotas. La multitud, de pronto, sacó coloridas sombrillas mientras algunos corrían para protegerse.

“Perdón gente. Tenemos que parar. Seguridad primero”, mencionó el artista, mientras los instrumentos eran cubiertos con bolsas plásticas.

Luego de media hora de receso, bajo la Luna y las estrellas, el compositor decidió reiniciar la velada con el fin de llevar a la gente en un majestuoso viaje musical.

“¡Tratemos esto de nuevo”, comentó, para continuar la función ante una audiencia que iba regresando poco a poco a sus asientos.

Sin embargo, el concierto fue suspendido cuando comenzó a llover nuevamente poco después de las 11:00 a.m.

El productor José “Pepe” Dueño subió a la tarima y dijo: “Parece que va a seguir lloviendo. No podemos continuar. Lo que faltaban eran dos temas. No vamos a poder continuar”.

Ante el anuncio, el público comenzó a abuchear y abandonaron el Morro de inmediato.

Durante el transcurso del show, pautado para durar dos horas, el artista se acompañó de 15 músicos principales. De esta forma, números como “Felitsa”, “Voyage” y “The End of August” recrearon la música intrumental contemporánea del protagonista de la noche.

Mientras tanto, tambor y trompeta, violín y harpa, chelo y trombón se juntaban a modo grupal, en dúos y hasta tríos como parte del show, que contó con las voces de Lauren Jelencovich y Lisa Lavie.

Justo antes de iniciar la lluvia y la música, las personas aun iban ocupando sus asientos por la gran congestión vehicular.

Algunos, cerca de 2 mil fanáticos adicionales al gentío que se acomodó en las gradas, conseguían su espacio en la grama.

Aunque los asientos estaban enumerados, tampoco faltaron aquellos que se empujaban para llegar a la zona del evento a toda prisa. Incluso, varias féminas caían al suelo mientras insistían en caminar por las áreas verdes en tacones de cinco pulgadas.


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