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Los restos de Antonio Barasorda serían expuestos desde mañana hasta el jueves en la funeraria Buxeda. (GFR Media)
Los restos de Antonio Barasorda serían expuestos desde mañana hasta el jueves en la funeraria Buxeda. (GFR Media)

Antonio Barasorda, tenor puertorriqueño de trayectoria y reconocimiento internacional, falleció ayer en su residencia, dejando una agenda llena de planes basados en sus dos grandes pasiones: seguir cantando y apoyando nuevos talentos.

El artista, quien tenía 72 años, sufrió un infarto masivo.

Barasorda estaba acompañado de su esposa, María Dolores Sangüesa, cuando ocurrió el deceso. Aunque los paramédicos llegaron a socorrer al tenor, éste ya no tenía signos vitales, explicó a El Nuevo Día su hermana Freya Barasorda.

El artista comenzó su carrera musical interpretando roles lírico- ligeros, tras ganar ganar las audiciones del Metropolitan Opera. Prosiguió su educación y con el consejo del tenor español Alfredo Kraus, comenzó a probarse en el repertorio lírico-spinto, de acuerdo a datos publicados en la página de internet del Conservatorio de Música de Puerto Rico.

Precisamente en esta institución educativa, Barasorda se desempeñaba como director del Taller de Ópera y también celebraba campamentos de verano para jóvenes deseosos de lograr una carrera en canto lírico. Esta faceta de enseñar le llenaba de orgullo y satisfacción, tal como evidencia su entusiasmo cuando compartía en sus redes sociales los logros alcanzados por sus alumnos.

Una trayectoria legendaria

Durante su trayectoria, el tenor se presentó en escenarios alrededor del mundo, que incluyen los grandes teatros de ópera de Madrid, Estados Unidos, Canadá, Francia y Madrid, entre otros.

Una de las ocasiones en las que quedó demostrado su calibre artístico fue en 2006. En enero de ese año sustituyó a su colega, el reconocido tenor español Plácido Domingo, en el papel protagónico de la obra “Cyrano de Bergerac”, de Franco Alfano, en la noche de apertura del Metropolitan Opera House de Nueva York.

El puertorriqueño volvió a sustituir a Domingo en febrero del mismo año.

Otros roles que tuvo a cargo fueron Canio, Calaf, Dick Johnson, Radamés, Sansón, Tristán y Otello. Este último lo interpretó por primera vez en el 2000 en Montreal, donde la crítica elogió su desempeño, proclamándolo digno sucesor de Jon Vickers.

Barasorda interpretó Otello en por lo menos 42 ocasiones, según contó en una entrevista publicada en este diario en 2016, cuando tuvo a su cargo la dirección artística de la puesta en escena de dicha ópera en el Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré, en Santurce.

“Otello necesita un tenor de mucha potencia y mucha estámina. Hay muy pocos Otello buenos en el mundo”, explicó.

Para dramatizar la dificultad de este papel, dijo que ganó más dinero “salvando Otellos” que en cualquier otro rol en su carrera, pues fueron muchas las veces que tuvo que viajar a diferentes países a sustituir a los cantantes que se quedaban sin voz durante los ensayos.

Como parte de su trayectoria, Barasorda cantó en 1987 el rol de tenor en la premiere mundial de “Gernika”, de Escudero, en el Teatro Arriaga de Bilbao. Ese mismo año grabó para “DECCA” Macbeth dirigida por Chailly, junto a Verrett, Nucci y Ramey, que sirvió de pista para la película Macbeth, en la que también participó.

El cantante inauguró el Centro de Bellas Artes de San Juan en 1981 y la Ópera Nacional de Helsinky en 1995. Desde 1993 interpretó en el Metropolitan Opera: Radamés, Canio, Pollione, Manrico, Cavaradossi, Andrea Chenier y Cyrano de Bergerac.

A mediados de 2004 comenzó a trabajar con el repetorio wagneriano, como Tristán en “Tristán e Isolda”. Posteriormente, interpretó Cyrano de Bergerac en el Metropolitan de Nueva York incluyendo la transmisión en vivo al mundo “Live from the Met”.

En 2007 cantó el rol de Gianni Schicchi para el proyecto que creó con la colaboración de su amigo Carlos Carbonell, director artístico de Ópera de Puerto Rico.

“Él había pospuesto varios proyectos por un diagnóstico de cáncer y por el tratamiento. Estaba respondiendo muy bien y la semana pasada cantó con Anaïs Mejías en una actividad a beneficio de la soprano. En mayo pasado dirigió para el Taller de Ópera del Conservatorio la ópera “Sor Angélica”, comentó Carbonell, junto a quien Barasorda dio forma al proyecto Ópera al Fresco que llevaba producciones de ópera a las plazas de los pueblos de la isla.

Tras la muerte de Barasorda, también fundador de la compañía Teatro de la Ópera queda pendiente el anuncio de una beca que se iba a instituir en su honor por parte de unos amigos suyos. De acuerdo con Carbonell, el lema de la beca rezaría: “Tenor, Gestor, Mentor”, en alusión a las tres facetas de Barasorda en la música. Su próximo proyecto escénico era una reposición de la zarzuela “El dúo de la africana”.

En el campo del concierto, Barasorda cantó “Oratorio” y “Cantata para Tenor y Trompa” de Stravinsky; así como la Novena sinfonía de Beethoven y el Credo de Penderecky en el Festival Casals; el Réquiem de Verdi en Ottawa y en San Juan. Grabó, además, Macbeth, Stiffelio de Verdi para “La Fenice” y “Retrato de Bolivar”, en conmemoración del bicentenario del Libertador.

Lamentan su deceso

Maximiano Valdés, director titular de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, lamentó la noticia inesperada. Sostuvo que Barasorda le había comentado que su salud estaba afectada, pero también le había dicho que estaba totalmente confiado en que se repondría muy pronto.

“Antonio era, no solo un querido amigo, sino un gran músico. Dedicó gran parte de su vida a formar jóvenes puertorriqueños y hacer de ellos grandes cantantes. Su colaboración conmigo fue muy intensa, hicimos muchas obras juntos. Trabajó con pocos recursos y, sin embargo, hizo un enorme servicio a Puerto Rico. Va a quedar en la memoria de nosotros por su compromiso con la música, con el país y con la formación de jóvenes”, sostuvo.

Para la soprano Hilda Ramos en la persona de Antonio Barasorda tuvo a “un amigo, un mentor, un familiar dentrode la familia de la música”. Y es que junto al tenor realizó su debut en un rol estelar, como “Nedda” de la ópera “Pagliacci”, en el Centro de Bellas Artes de Santurce.

“De ahí en adelante fue un mentor que me dio muchas oportunidades. Tuvo una carrera muy longeva y su labor con los estudiantes puertorriqueños de canto lírico fue muy grande. Trabajamos juntos en ópera, zarzuelas, bohemias y música popular. Compartimos ese amor por la música popular y él siempre contaba conmigo porque creía en mí como artista. Incluso a mi hijo que está empezando a cantar lo comenzó a apoyar. Personas como él sobrepasan la barrera del talento y se convierten en grandes artistas. Él es uno de nuestros grandes artistas y un ser de gran corazón”, manifestó compungida Ramos.

Freya Barasorda, hermana del tenor afirmó que su deceso había tomado por sorpresa a toda la familia. Adelantó a El Nuevo Día que los restos del artista serán expuestos mañana miércoles en la funeraria Buxeda, donde se celebraría una misa de cuerpo presente el jueves. Luego su cuerpo será cremado.

“Era la personas más maravillosa. Amaba la vida con ahínco. No esperábamos este final. Fue un ataque masivo, llegaron los paramédicos a la casa pero no se pudo hacer nada. Él amaba la vida y la vida lo amaba. Quienes lo conocieron tuvieron un privilegio porque era un ser especial”.

Para el empresario Guillermo Martínez, mecenas del arte y fundador de CulturArte, la historia de Barasorda es la de un artista que brilló en múltiples facetas y quien como ser humano se destacaba por su optimismo y por su deseo de ayudar a los demás.

“El empezó como tenor lírico ligero, pero el director argentino Michelangelo Veltri al escucharlo le dijo que él realmente era un tenor dramático. Toño brilló en Carmen, Sansón , Tosca y se forjó una carrera respetable. Cantó en el Met, donde cubrió a Plácido y a Pavarotti lo que indica el nivel que poseía. Lo más importante, lo que admiré de él es que fue un triunfador en múltiples facetas como cantante. Es el talento puertorriqueño más importante en los últimos 30 años. Pasó de cantante a la faceta de director de escena , productor y profesor. Siempre de buen carácter y eso hay que respetarlo mucho. Fue cofundador de Teatro de la Ópera, y creador de Ópera al fresco, una gran idea de llevar la ópera por los pueblos y continuaba ayudando a sus alumnos, Puerto Rico ha perdido un gran talento. Espero que se le de el reconocimiento que se merece porque él trabajo sin parar y no buscaba el recoconocimiento”.

Roselín Pabón, director asociado de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, expresó que “conozco a Antonio Barasorda desde los 70. Nuestro primer proyecto juntos fue la producción de Madame Butterfly. Colaboramos en muchas producciones. Perdimos una gran persona no solo porque fue un gran artista sino porque fue un individuo de gran compromiso con el arte, su gente y la Isla.

La joven soprano Anaïs Mejías lamentó el deceso de su mentor.

“Todo lo que soy y cada escenario que pisé se lo debo a él. Todavía no lo puedo creer. Hablé con él esta mañana porque este domingo cantábamos juntos y teníamos que discutir el repertorio. Cuando lo conocí él me dijo que yo era como un caballo loco. Él creyó en mí, me puso las riendas y encaminó mi carrera. Tenía apenas once años y al escucharme me dijo que yo sería una cantante wagneriana. Todavía no he llegado ahí, pero cada vez canto repertorios más pesados. Él siempre dio la milla extra por los jóvenes”.

La destacada soprano boricua Yali-Marie Williams también se unió en el sentido de pérdida.

“La Isla tiene que estar de luto. El maestro fue un gran ser humano y artista. Él me reñía porque le decía maestro cuando ya éramos colegas. Fue un privilegio haberlo conocido. Aprendí mucho con y de él. Era un hombre muy apasionado y generoso. Es muy triste”.

El gobernador Ricardo Rosselló Nevares decretó un día de duelo tras la muerte de Barasorda, así como por el deceso de la folklorista, cantante, declamadora y bailadora de bomba Petra Cepeda.