Carlos Maldonado  junto a su personaje
Carlos Maldonado junto a su personaje "Chucho", quien lo acompaña desde el 1974 cuando lo presentó junto a Luis Vigoreaux, padre. A la izquierda, en sus comienzos en la televisión. (Ramón “Tonito” Zayas)

Para el público general Carlos Maldonado quizás no sea tan famoso como las celebridades para las que ha producido programas, pero en la industria decir su nombre es sinónimo de hacer buena televisión.

Este creativo ejecutivo ha laborado en más de 50 producciones, que incluyen comedias, noticieros, programas infantiles, de variedades, concursos de belleza, políticos, deportivos (inauguración y clausura de los Juegos Panamericanos (1979), y eventos de pista y campo).

Maldonado tiene esa disciplina única de pilares de la televisión puertorriqueña, como fueron Mario Pabón, Luis Vigoreaux padre, Onix Báez; Albert Carn; Nino Costa y Elín Ortiz, Sunshine Logroño, Luis Antonio Rivera “Yoyo Boing” y Edgardo Huertas.

Esta semana, al celebrar 46 años de carrera, Maldonado recuerda que tenía 8 años cuando asistió a un programa infantil por primera vez. Para entonces, la ventriloquia y la televisión ya pululaban por su mente y quedó tan maravillado con lo que vio en el programa “El Jardín de las Maravillas” con Mickey Miranda, que desde tan corta edad se propuso labrar una carrera en la televisión.

Comenzó asistiendo como espectador a los programas y empapándose de todo lo que ocurría. Luego, optó por formalizar con estudios universitarios una carrera que le ha generado múltiples satisfacciones.

“Mi papá me pidió que estudiara algo aunque fuese economía doméstica antes de meterme en la televisión, y completé mi bachillerato en Artes Liberales con una concentración en Ciencias Políticas en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras”, compartió el director de 68 años de edad en entrevista.

La labor de su mentor

En su último año de universidad, visitó al actor y director de Telemundo, Mario Pabón para “decirle que quería ser director, y me respondió, ‘aquí vienen los muchachos como tú y, después que suben al cuarto de control, no regresan’. Me quedé callado, y durante dos años fui al ‘Show de las 12’ y otras producciones que él dirigía a verlo trabajar, hasta que me fui a estudiar la maestría en Ciencias de la Radio y la Televisión con una concentración en Producción y Dirección de Televisión en la Universidad de Syracuse en Nueva York. El primer día de clases, nos preguntaron a los estudiantes si alguna vez habíamos estado en una cabina de control y yo fui de los pocos que levantaron la mano”. “Mario fue mi gran maestro”, destacó.

La ruta hacia la Universidad no fue fácil. Por eso, el apoyo de Pabón fue crucial. “Mi papá, Carlos Maldonado, era cartero y mi mamá, Dora García, telefonista en la UPR y no podían enviarme a Syracuse a estudiar. Mario escribió una carta junto a don Jaime Benítez recomendándome para una beca que ofrecía la Fundación Ángel Ramos dueño de Telemundo. He vivido agradecido de don Ángel sin haberlo conocido. Me molesta que en esos estudios de Telemundo no hay ni un busto, ni una foto de un hombre que hizo tanto por las comunicaciones, por laradio y la televisión de este país. Gracias a esa beca, un chamaco pobre como yo pudo estudiar”, destacó.

A su regreso de Nueva York, en 1972, trabajó en WIPR como director auxiliar en la división de programación, y un día decidió buscar a Luis Vigoreaux, padre, en WAPA TV para pedirle trabajo. Desde entonces, no ha parado.

Sin embargo, es el programa “Estudio Actoral” (WIPR) presentado por el actor y director Dean Zayas y del cual Carlos es el productor ejecutivo, el que más llena su vida laboral ahora. “Estos últimos 17 años son los más brillantes de mi carrera. Es un placer tener como compañero a Dean Zayas, una persona buena, noble. Quisiera que vieran cómo esos actores famosos de Estados Unidos lo recibían, era como si llegara Dios. Hicimos 52 programas de Estudio Actoral, 26 en Nueva York y 26 en Hollywood el año pasado que nos tomó casi un mes”.

Asimismo, dirige para la televisión los conciertos de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico; el Festival Casals; Ópera de Puerto Rico; Ballet Concierto; Culturarte de Puerto Rico y Coro de niños de San Juan.

Aunque afirma que siempre lo vio como un pasatiempo, en 1974, incorporó a su resumé la ventriloquia, de la mano de su muñeco Chucho en el programa “Dale que dale en domingo”, de Luis Vigoreaux, padre. “Él se quedó corto de talentos y me dijo ‘búscate ese muñeco tuyo que hay que rellenar’, y lo hice en vivo e improvisando. Estuve dos años actuando con el muñeco en todas las estaciones de televisión, y ahí quedó porque yo ya tenía una carrera académica bien sólida”, comentó.

Si algo Maldonado recomendaría a los jóvenes que aspiran a una carrera en la televisión, como lo hizo él un día, es que empiecen desde lo más básico. “Que comiencen como asistentes de producción”, destacó. Otros consejos que les deja son que tengan preparación, interés, creatividad, que sean puntuales, que ensayen siempre sus personajes, y que muestren interés por lo que hacen.

De sus 46 años de trayectoria, una de las anécdotas que recuerda con mayor nostalgia es haber visto dirigir al maestro Pablo Casals en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico, y al director Jack Delano.

En su futuro, anticipa, no ve otra cosa que no sea lo que tanto le apasiona “produciendo y dirigiendo televisión, la buena, la educativa”. Sobre esta rama de la televisión asegura sin rodeos que es la que “más me satisface”. “Un concierto queda por toda la vida, una comedia de situación no”, expresó.


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