Carlota (centro) debe lidiar con sus sentimientos por Sara y su actual relación en Las chicas del cable. (Suministrada) (semisquare-x3)
Carlota (centro) debe lidiar con sus sentimientos por Sara y su actual relación en Las chicas del cable. (Suministrada)

Aunque se podría decir que el concepto de poliamor es relativamente nuevo para muchos, lo cierto es que el arte, tanto en su formato pantalla chica como en el cine, viene trabajando el tema hace un buen tiempo.

Desde films populares como The Dreamers o Vicky CristinaBarcelona, o más recientes como Professor Marton & the Wonder Women (2017), el film que explica cómo una relación poliamorosa inspiró el famoso cómic La mujer Maravilla (una cinta que cuenta la historia del creador y las dos mujeres de su vida), a series icónicas como Swingtown, Skins, o The L Word.

Como dicen que sobre gustos no hay nada escrito, acá les dejamos un recorrido por dos series disponibles en Netflix  que se adentran de lleno en los conflictos de las relaciones poliamorosas.

She´s got to have it

La nueva serie de Spike Lee (reversionando su film original homónimo del 1986), va un poco más profundo, constituyéndose en una dosis teórica y visual de feminismo y amor libre.

Para empezar su personaje central, la excéntrica y aventurera Nola Darling -quién se define desde el minuto uno de la introducción como "Pansexual poliamorosa sexopositiva"- ya nos habla en un lenguaje adquirido por las nuevas generaciones y es una autodeclarada rebelde.

Las relaciones de Nola (la excepcional DeWanda Wise) no son convencionales, o al menos no del todo, y mientras lucha contra las dificultades cotidianas emergentes de su condición, ser mujer y negra en los Estados Unidos, hace malabares entre tres amantes.

Los tres, muy diferentes entre sí, hacen que Nola se pregunte distintas cosas respecto del amor y el sexo, cuestionando los mandatos clásicos como la monogamia. Sus amantes son el comprensivo empresario de Wall Street Jamie Overstreet (Lyriq Bent), el modelo, fotógrafo e insufrible narcisista Greer Childs (Cleo Anthony) y su mejor amigo, el mensajero-rapero, mitad puertorriqueño, Mars Blackmon (Anthony Ramos).

Considerada una versión afroamericana y moderna de Sex and the City -aunque esto no sea del todo preciso ya que otras series como Insecure y Atlanta han presentado esta óptica afroamericana y contemporánea-, la serie lidia con otras cuestiones de fondo como el movimiento #metoo y el acoso callejero, la lucha de las clases, el proceso de gentrificación de Nueva York y el panafricanismo en tiempos de Donald Trump.

Las chicas del cable

Esta serie de habla hispana tal vez sea uno de los pocos ejemplos en pantalla que toca, aunque no centralmente, la idea de una pareja atípica constituida por dos mujeres y un hombre.

Y lo que lo hace más extraño todavía es que esté ambientada en la Madrid de finales de la década del 20, cuando las costumbres eran mucho más rígidas y la mujer tenía un lugar inferior y sumiso respecto del hombre.

En este caso se muestra la relación de dos mujeres que trabajan en la compañía de cable que da título al show, Carlota y Sara, personificadas por Ana Fernández y Ana Polvorosa respectivamente, que no sólo descubren que se sienten atraídas la una por la otra sino que deciden compartir su vínculo con un tercero, el novio de Carlota.

Lejos de dejarlo sólo en una atracción meramente sexual o una aventura del momento configurada para el placer de la platea masculina, la serie se propone pensar qué le sucede alguien que se encuentra enamorado de más de una persona. Así se muestra cómo Carlota debe lidiar con sus sentimientos por Sara y su actual relación.

Al margen de que la serie ha sido criticada por vincular el feminismo con el lesbianismo, y por ser poco creíble dado que esta clase de relaciones eran impensadas entonces, el retrato ofrecido es bastante consistente y las actrices lo hacen funcionar.

En la segunda temporada, luego de que Carlota y su novio corten (porque éste no puede soportar los celos), la serie va un paso más allá y trata el conflicto sexual y emocional de Sarah, quien se siente "un hombre atrapada en un cuerpo de mujer", y que empieza a explorar un camino de reversión de esa inclinación y del travestismo que practica por presiones culturales.


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