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El equipo de trabajo que ahora encabeza produce unos 2,500 videos al año. En la foto, Jean-Paul Polo. (Suministrada) (Suministrada)

Su vida ha estado llena de aventuras, retos, algunos inesperados y otros anhelados. Con paciencia, ingenio y disposición, el puertorriqueño Jean-Paul Polo aceptó hace unos meses su más reciente reto profesional y se convirtió en director de video para plataformas digitales y sociales de National Geographic Studios, donde el equipo de trabajo que ahora encabeza produce unos 2,500 videos al año.

“Actualmente tenemos 15 series digitales originales en producción o en desarrollo. El equipo produce alrededor de 55 horas de contenido al año”, indica en entrevista con Flash & Cultura.

Nacido y criado en Puerto Rico, JP Polo, como le conocen, se confiesa amante de los recursos naturales y de contar historias. Siendo adolescente, el egresado del Colegio San Ignacio de Loyola, en San Juan, pensó que a través de las ciencias políticas, las relaciones internacionales y el derecho ambiental podía tener una influencia positiva en su comunidad y en el mundo. “Creo que la política me gustaba porque pensaba que me iba a dar esas oportunidades de crear cambios sociales”, recuerda.

Llegó al College of The Holy Cross, en Massachusetts, como atleta de ‘football’ americano, pero en lugar de sentirse parte de un equipo, experimentó lo que describe como racismo. Un traslado a George Washington University en la capital de Estados Unidos y la oportunidad de conocer estudiantes internacionales lo llevaron a descubrir su amor por la cinematografía y se dispuso a cambiar el mundo de otra manera.

“No soy de esas personas que desde chiquitos estaban apasionados con la carrera que terminó. Mi papá tomaba muchas fotografías y tengo esas memorias desde chiquito, siempre abrumando a la familia con las fotos que quería tomar y los ángulos que quería coger, pero yo nunca tuve esa afición por la fotografía hasta que estuve en la universidad y hubo dos o tres películas en ese momento de transición entre política y adentrarme a las artes… Tuve oportunidad de ir a estos ‘art house’ cinemas en Washington (salas pequeñas que proyectan cine no tan comercial) que fue lo que realmente me hizo querer estudiar cine”, relata.

Comenzó a estudiarlo por cuenta propia, a leer guiones y a jugar con equipo cinematográfico disponible en la universidad. Durante los veranos buscaba talleres de trabajo relacionados en Puerto Rico y trabajó en documentales cortos. Luego de finalizar el bachillerato, hizo la maestría en producción de cine y video en American University, también en Washington. D.C. Pero después de un cambio tan radical, reencontrarse a sí mismo fue difícil.

“En ese momento, sin saber exactamente qué iba a pasar y qué iba ha hacer, decidí que iba a estudiar Derecho en Puerto Rico porque en maestría había aprendido mucho que la producción tenía su parte artística, pero también de negocio, y decidí que Derecho me iba a ayudar en la carrera”, detalla. Y fue así como, mientras seguía gestando y creando proyectos, se hizo doctor en leyes en la Universidad Interamericana de Puerto Rico.

Durante el primer año de la gobernación de Luis Fortuño fue subdirector de la Corporación de Cine de Puerto Rico, pero su creatividad se impuso y renunció. Cofundó Barefoot Film Company, con la que produjo “Elite” (2010), un filme de acción protagonizado por Denise Quiñones, Miss Universe 2001. Sin embargo, ese no era el tipo de historias que quería contar. Polo seguía inconforme; su búsqueda no terminaba. Escuchó hablar de oportunidades de trabajo para National Geographic -“uno de los lugares donde había soñado estar”- y decidió aventurarse de nuevo en Washington, D.C. Entonces fue el momento de aprender sobre el poder de la solidaridad, sobre todo entre puertorriqueños.

“En un período de varios meses estuve viviendo en casa de un amigo. Caminaba alrededor de dos millas hasta NatGeo, me sentaba en un ‘coffee shop’ y esperaba a ver si me llamaban para ofrecerme algo. Por un período de tiempo tuve miedo de que la oportunidad no se fuera a dar. Mis padres pensaban que yo tenía trabajo. La única persona que lo sabía (que iba hasta aquel lugar solo para sentirse cerca de su sueño) era una muchacha puertorriqueña que trabajaba en National Geographic, Isabel Pérez, pero no tenía el poder decisional ni de influir de ninguna manera”, relata.

Polo agradece el acompañamiento de su compatriota. “Fue instrumental porque me dio mucho consejo, estuvo ahí para mí durante esa etapa bien difícil. Me decía ‘no te quites’, realmente creía que se iba a dar algo, que yo tenía las cualidades, el deseo y la capacidad de hacer el trabajo. Y me decía: ‘siempre estate por aquí y pasas y almuerzas conmigo, nos damos un café y la gente te sigue viendo’. Si no hubiera sido por ella la oportunidad de NatGeo no se hubiera dado”, asegura.

Esa no fue la única prueba de resistencia para el doctor en leyes y pasado subdirector de la Corporación de Cine. “Lo que me ofrecieron fue un puesto de productor asociado, pero uno tiene que chuparse el orgullo y decidí coger el puesto y mudarme a Washington, D.C.”, afirma. Reconoce que fue chocante en un principio no estar al frente de proyectos como imaginó, sin embargo, aprovechó para aprender sobre preproducción, aspectos avanzados de edición y postproducción. “Era una experiencia necesaria porque la producción de contenido de historia natural, vida silvestre, conservación y temas ambientales es bien distinto al tipo de producción que yo hacía… Me hizo mejor productor”, explica.

En el 2013, cortes presupuestarios lo dejaron fuera. Fue otro golpe para Polo, que ya estaba casado. Lo que menos imaginó fue que estar sin trabajo le permitiría aceptar un proyecto que finalmente lo llevaría a viajar con su lente y marcaría un antes y un después en su carrera.

“Estuve viviendo en Kenia en una caseta de campaña por dos meses”, recuerda riendo.

Arqueólogos de George Washington University lo llevaron a documentar sus investigaciones en el condado de Turkana, conocido como cuna dela humanidad pues guarda tesoros que se estima datan de hace más de 3.5 millones de años. El proyecto se tituló ‘Koobi Fora: Lessons from Deep Time’. “Llevé a Fernando Ortiz, un fotógrafo puertorriqueño como fotógrafo y asistente de producción. El proyecto de Koobi Fora fue lo que me creó más nombre en el área. Impulsó lo que ha sido el resto de mi carrera”, sostiene.

Se convirtió en profesor de cine en American University y fundó la empresa Creative Fish Tank junto a Pérez y Josean Rivera mientras continuaba viajando a distintos destinos -México, Costa Rica, Irán, Irak, Tanzania, Oman y Puerto Rico- haciendo proyectos para clientes, incluido National Geographic. “Permanezco desde finales de 2015 como contratista, hasta hace tres meses, que me ofrecen una posición de ‘staff’ como jefe de contenido digital y social”.

Ahora Polo tiene el plato lleno con reuniones, planes y viajes de producción de contenido fílmico para todas las plataformas sociales de National Geographic, que juntas tienen más de 350 millones de seguidores. “Es una audiencia global, masiva. Cada plataforma nos requiere contenido distinto: videos más cortos, más largos, más controversiales, unos más enfocados en vida silvestre, otros más de temas de conservación y eso hace nuestro trabajo más interesante. Tenemos que asegurarnos de mantenernos auténticos con nuestra misión, pero produciendo contenido específico para esas audiencias y esas plataformas”, detalla el ejecutivo a cargo de un equipo fijo de 12 empleados, entre ellos editores, productores y animadores. Entre los productores figura otro puertorriqueño: John “Fritz” Burnett.

El trabajo de Polo ha sido reconocido en varias ocasiones. Destaca dos Webby Awards y un Telly Award, pero asegura que lo que realmente le satisface es que con cada proyecto hace realidad su sueño de generar un cambio social mostrando historias que de otra forma el mundo no conocería. Como el filme de realidad virtual 360 grabado este verano cruzando Mosul, en Irak, de este a oeste para mostrar la vida cotidiana más allá de la guerra. El trabajo está en postproducción y planifican someterlo al Sundance Film Festival 2018. O cuando en el verano de 2016 pasó 11 días en México filmando material para cuatro historias sobre jaguares en la Reserva Ecológica El Edén, serpientes que comen murciélagos en las Grutas de Kantemó, cocodrilos capturados por científicos para hacerles pruebas de ADN y tiburones ballena en Isla Mujeres.

“Una de las cosas que he hecho es poner todos los miedos en la gaveta. No he querido dejar que ninguna experiencia sea lo suficientemente desafiante para no poderla tomar, siempre y cuando tome las medidas suficientes. Si estamos hablando de grabaciones debajo del agua, tener los entrenamientos adecuados antes de salir. Si vamos a grabar una toma en una cueva en obscuridad completa con serpientes y murciélagos alrededor, estar listos para la situación”, indica.

“Es un orgullo trabajar para una empresa como National Geographic y que hayan puesto en mis manos el honor de ser director de contenido de video, el que más se ve. Me apasiona muchísimo, y más ahora que tengo un hijo”, concluye orgulloso.


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