La autocompasión implica tratarte a ti mismo con la benevolencia que tratas a los demás. (Pexels)
La autocompasión implica tratarte a ti mismo con la benevolencia que tratas a los demás. (Pexels)

Según la doctora Kristin Neff, profesora de psicología de la Universidad de Austin, en Texas, y autora del libro "Sé amable contigo mismo", tener autocompasión es lo mismo que sentir compasión por otras personas.

Neff, quien ha estudiado este tema por años y brinda charlas sobre como alcanzar la autocompasión, describe que esta tiene tres elementos: no solo se trata de ofrecernos comprensión y apoyo a nosotros mismos, sino también de tener un sentido de humanidad compartida y ejercer la atención plena.

“En lugar de juzgarte y criticarte sin piedad por tus deficiencias, la autocompasión significa que eres amable y comprensivo cuando te enfrentas a fallas personales. Después de todo, ¿quién dijo que se suponía que fueras perfecto?”, explica Neff en su página, al recordar que la autocompasión implica actuar hacia ti mismo de la misma manera que haces con otros cuando están pasando por un momento difícil. es decir con respeto, compasión y entendimiento.

Pero, la autocompasión no se trata de sentir pena por ti mismo, mientras te hundes en tus problemas y te apartas del mundo exterior, incrementando tu sufrimiento personal ante cualquier situación que te afecte. Tampoco es autocomplacencia, de manera que tengas una excusa para evitar ciertas circunstancias o acciones que son necesarias en tu vida, o, del otro lado, ‘salirte con la tuya’, realizando acciones que pudieran causarte daño a largo plazo, como usar drogas o comer demás para autocastigarte o llenar un vacío.

“Recuerda que ser compasivo contigo mismo significa ser saludable y feliz a largo plazo”, dice la doctora Neff.

Agrega que la autocompasión tampoco es autoestima.

“La autoestima se refiere a nuestro sentido de estima propia, valor percibido o cuánto nos gustamos a nosotros mismos. A diferencia de la autoestima, la autocompasión no se basa en autoevaluaciones. Las personas sienten compasión por sí mismas porque todos los seres humanos merecen compasión y comprensión, no porque posean un conjunto particular de rasgos (bonitos, inteligentes, talentosos, etc.). Esto significa que, con la autocompasión, no tienes que sentirte mejor que los demás para sentirte bien contigo mismo”, aduce la investigadora y académica.

Ahora, tómate un momento para pensar en cómo te tratas cuando cometes un error o no logras una meta. Si tiendes a maltratarte cuando las cosas van mal, de seguro puedes usar un poco más de autocompasión en tu vida.

“Perdonarse y nutrirse de aspectos positivos parece tener beneficios propios. La autocompasión puede, incluso, preparar el escenario para una mejor salud, mejores relaciones y el bienestargeneral”, señala, por su parte, la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, que agrega que ciertas investigaciones han revelado varios de los beneficios de la autocompasión, entre estos,  que  las personas con mayor autocompasión muestran niveles más bajos de ansiedad y depresión, además de un reconocimiento inmediato de la necesidad de ser amables consigo mismas cuándo están sufriendo.

Si este no es tu caso, aún puedes aprender a tener autocompasión. Para ello, la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard ofrece cuatro maneras de darle un impulso rápido a esta habilidad para que comiences a cultivarla de inmediato.

Reconforta tu cuerpo

Come algo saludable. Recuéstate y descansa. Masajea tu propio cuello, tus pies o tus manos. Da un paseo. De acuerdo con esta institución académica y médica, cualquier cosa que puedas hacer para mejorar tu estado físico te brinda una dosis de autocompasión de inmediato.

Escríbete una carta

Piensa en una situación que te hizo sentir dolor (una ruptura amorosa, la pérdida de trabajo o una presentación mal recibida, por ejemplo). Escríbete una carta describiendo la situación, pero, sin culpar a nadie, incluyéndote a ti mismo. Usa este ejercicio para nutrir tus sentimientos.

¡Date ánimo!

Piensa en lo que le dirías a un buen amigo si se enfrentara a una situación difícil o estresante. Luego, cuando te encuentres en este tipo de situación, dirige esas palabras compasivas hacia ti mismo.

Practica la atención plena

Incluso un ejercicio rápido, como meditar durante unos minutos, puede ser una excelente manera de nutrirnos y aceptarnos mientras sentimos dolor.

Aunque cuando algunas personas comienzan a practicar la autocompasión pasan, inicialmente, por un proceso doloroso, con la práctica constante podrás sanar y dejar salir el dolor y la frustración del corazón y dejar entrar el amor hacia a ti mismo, explica la doctora Neff. “Al hacer esto, reforzamos el hábito de la autocompasión, dándonos lo que necesitamos en el momento y plantando semillas que eventualmente florecerán y crecerán”, finaliza diciendo.