Si estás cansado de los mensajes de texto o las llamadas de Zoom, o no te apetece tener una amistad por correspondencia, averigua desde los primeros mensajes si el encuentro en persona es una posibilidad. (Nadia Hafid)

Por Courtney Rubin

Tener una cita romántica es una danza complicada y a menudo torpe incluso en las mejores épocas. Si le agregamos las normas del uso de mascarillas, el distanciamiento social y el temor a un virus altamente contagioso para el cual no hay cura, tenemos como resultado… pues, un montón de personas que saldrán de todos modos y tendrán algo muy parecido a una cita.

Una encuesta realizada por Everlywell (una empresa que hace pruebas de salud a domicilio) reveló que casi uno de cada cuatro estadounidenses entre los 20 y los 31 años violó la cuarentena para tener contacto sexual con alguna persona en abril, cuando las órdenes de quedarse en casa estaban en su punto máximo.

¿Cómo debes abordar una cita cuando no tienes la certeza de que habrá un beso de despedida, por no hablar de una cita en persona? Algunas aplicaciones de “dating” están tratando de facilitar el proceso. Bumble ahora permite a sus usuarios añadir una insignia a sus perfiles que indica con qué tipo de citas se sienten cómodos: virtuales, con distancia social o con distancia social y cubrebocas. En Lex, que atiende a la comunidad “queer”, los usuarios a menudo preceden sus anuncios personales con los resultados de sus pruebas de COVID-19 o de anticuerpos, afirmó Kell Rakowski, fundadora de la aplicación. Aun así, reunirse en persona (y cualquier contacto físico, ya sea sexo o solo una caricia en el brazo) exige algunas conversaciones bastante sinceras.

Primero, no hagas suposiciones.

Algunas personas solo se sienten cómodas con las citas en video; otras siguen dispuestas a sugerir un trío antes del mediodía en un martes (es en serio). “En definitiva, esa opción no aparecía en mi tarjeta de lotería pandémica”, señaló Jen Livengood, de 37 años, productora de televisión de Nashville, Tennessee. (Rechazó la propuesta).

Si estás cansado de los mensajes de texto o las llamadas de Zoom, o no te apetece tener una amistad por correspondencia, averigua desde los primeros mensajes si el encuentro en persona es una posibilidad. Matt Minich, un estudiante de doctorado de 33 años de la Universidad de Wisconsin-Madison, sugiere preguntar: “¿Qué significa para ti el distanciamiento social?”. “Una mujer me preguntó eso y es una muy buena manera de expresarlo”, dijo Minich. “También es una manera de invitar a alguien a salir”.

Otras personas son más directas y piden los resultados de pruebas de COVID-19 o de anticuerpos, o sugieren que ambos se hagan la prueba antes de reunirse, en especial si viven en una zona donde las pruebas son gratuitas. Tarryn Feldman, de 36 años, una maquillista que trabaja en la industria musical de Nashville, se hace pruebas con frecuencia debido a su trabajo. Actualmente tiene un “amigo con beneficios” (como ella lo describe) y es rigurosamente honesta con él acerca de algunas interacciones superficiales de las que no hablaría por lo general. “Nos mantenemos en contacto”, expresó Feldman. “No temo preguntarle nada sobre lo que ha hecho y dónde ha estado”. Por ejemplo, cuando el entrenador personal de una persona que invitó a su casa dio positivo por COVID-19, Feldman le informó a su amigo con beneficios y todos se hicieron la prueba. (Nadie, excepto el entrenador, tenía el coronavirus).

Acepta el cubrebocas.

Casi todas las personas entrevistadas para este artículo omitieron el uso de cubrebocas a excepción de cuando había otras personas alrededor… aunque la mayoría sabe que no es una decisión racional necesariamente. “Cuando te gusta alguien, sucede algo psicológico que te hace confiar de manera automática en que esa persona no tiene el virus”, explicó Kaley Isabella, de 31 años, que trabaja como publirrelacionista en Los Ángeles y ha estado saliendo con un hombre que conoció durante la pandemia. “Es una locura. El hecho de que te guste una persona no hace que sea seguro salir con ella”.

Marie Helweg-Larsen, profesora de Psicología en la Universidad de Dickinson, señala que es verdad que tenemos una predisposición a confiar en las personas con las que elegimos salir. Solemos subestimar nuestro propio riesgo, escribió en un correo electrónico, “y claro que queremos que la gente que conocemos y amamos comparta nuestro escudo de invulnerabilidad”.

Podría ser difícil contrarrestar esta forma de pensar, pues es necesario reconocer el propio sesgo en la evaluación de riesgos. “Mi mejor consejo es decirle a tu cita de antemano que tienes la intención de usar mascarilla y que te gustaría que también lo hiciera”, escribió Helweg-Larsen. “También puedes practicar qué decir si la persona se resiste (algo sencillo como: ‘Ponte cubrebocas, por favor’ o, ‘con tu cubrebocas me proteges’) o puedes usar la comunicación no verbal como dar un paso hacia atrás o alejarte de alguien”.

¿Un cuerpo a cuerpo?

Para la mayoría de las personas que salen en citas, el asunto más relevante no es preguntar si quieren hacer algo “cuerpo a cuerpo”, sino cuándo lo van a hacer. Hablar del tema antes de conocerse en persona puede parecer muy atrevido, pero, de acuerdo con las parejas que ya han tenido varias citas en video, es fundamental.

“No pasas tanto tiempo al teléfono con alguien con quien no quieres estar físicamente”, afirmó Ike Díaz, de 39 años, productor de video en Los Ángeles. Díaz conoció a una gerente de mercadeo llamada Esprit en The League, una aplicación que analiza a sus usuarios con base en criterios como, por ejemplo, la escuela a la que asistieron. Tuvieron varias citas por video durante más de dos meses antes de que ambos recibieran los resultados de sus pruebas de COVID-19 para poder reunirse en un día de campo a finales de mayo. Antes de la fecha, ella preguntó: “Si nos viéramos, ¿crees que podríamos darnos un beso?” (Díaz dijo que la atracción entre ambos era “evidente”, pero que él había decidido esperar una señal de que ella se sentía cómoda).

“Me gustó que lo planteara de manera hipotética, así que no fue agresivo”, reveló. Y, sí, se besaron... y siguen juntos.