Los adolescentes se sienten más cómodos entre compañeros que atraviesan los mismos cambios y experiencias. (Shutterstock)
Los adolescentes se sienten más cómodos entre compañeros que atraviesan los mismos cambios y experiencias. (Shutterstock)

Por naturaleza, los humanos son seres sociales que para poder crecer y desarrollarse necesitan crear vínculos de apoyo. En un primer momento estos son papá, mamá o los familiares cercanos; mientras que a medida los niños crecen y se mueven en nuevos círculos, estas relaciones afectivas aumentan y cambian su significado según cada etapa.

En la edad preescolar, por ejemplo, las relaciones son cortas y de juego, a partir de los seis años, los niños desarrollan habilidades a través de la relación con sus iguales, mientras que en la adolescencia estas relaciones afectivas se vuelven más importantes.

El grupo de amigos de un adolescente forma parte fundamental en sus procesos de socialización, pero también puede tener sus riesgos. Muchos padres de familia temen las influencias negativas y la exposición a situaciones como el consumo de drogas, experiencias sexuales precoces y conductas de alto riesgo.

Aunque, también se debe reconocer que los vínculos saludables entre amigos pueden convertirse en figuras de apoyo que les ayuden a afrontar momentos de crisis, durante esta etapa de constantes cambios físicos, psicológicos y emocionales.

Según Idalia Cabezas, psicóloga y directora ejecutiva de CAPED LIFE, cada etapa ofrece experiencias de crecimiento y aprendizaje que brindan oportunidades para desarrollar nuevas habilidades sociales como la comunicación, empatía, autocontrol emocional y resolución de conflictos. Sin embargo, son los padres de familia el primer modelo a seguir para que los hijos puedan construir experiencias positivas en torno a la amistad.

"Como padres de familia debemos tener claro que la primera relación de apego es papá y mamá. Entre más saludable sea este primer vínculo, mejor será el proceso de selección de amigos entre niños y jóvenes. Si en casa ellos ven que se les respeta, se toma en cuenta su opinión y hay comunicación fluida, eso mismo buscarán en las relaciones externas", explicó Cabezas.

Los adolescentes se sienten más cómodos entre compañeros que atraviesan los mismos cambios y experiencias. Es por esto que suelen cuestionar las ideas de los adultos. Sin embargo los expertos aseguran que en esta etapa es importante que los padres continúen en comunicación con sus hijos, manteniendo las normativas en casa de acuerdo a los valores y creencias familiares, y respetando acuerdos y compromisos creados entre ambos.

"Es normal que en esta etapa los padres nos preguntemos qué hacer, hasta dónde me debo involucrar y cómo debo marcar límites. Los acuerdos no se crean de la noche a la mañana, debemos basarlos en los valores familiares. Si un hijo nos pide permiso para una salida, por ejemplo, hay que evaluarlo según esas normas y ellos también reconocerán los límites", agregó la psicóloga.

El involucramiento de la familia es esencial en el desarrollo positivo de los hijos. Para esto, los mismos padres deben fomentar las relaciones con nuevos círculos, motivándolos a formar parte de instituciones sociales positivas como grupos de voluntariados, iglesia o scouts.