La experta recomienda que comiences con piezas de artistas puertorriqueños, especialmente jóvenes, como Bobby Cruz, Karlo Ibarra, Vero Rivera, Naimar Ramírez o Sofía Maldonado. (Suministrada)

Aprendemos con el ejemplo. Si tus hijos crecen viéndote apreciar el arte en sus diversas manifestaciones, serán sensibles a él. ¿Sabes que en la infinita lista de cosas por enseñarles en esta vida debes incluir el aprecio al arte plástico? ¿No lo habías pensado? Yo te explico.

Cuando tus hijos ya demuestren capacidad de entender que una pintura o una escultura, por solo mencionar algunas, son manifestaciones del alma del artista que las creó, que cuando miran una obra de arte están ante un don especial que se forma con la práctica, el estudio y el esfuerzo, es momento de dar los primeros pasos. ¿Hacia qué? A la creación de su colección de arte.

Debes explicarle que el coleccionismo es un estilo de vida que implica poder tener al alcance de los sentidos piezas que les agraden, les estimulen o les reconforten, y que dicha práctica se formalizó en Europa entre el siglo XIV y XVIII. Puedes empezar por impresiones de reproducciones o giclées que llamen mucho su atención o versiones de poderosas imágenes de arte urbano como las que tanto les gustan cuando visitan la santurcina calle Cerra. Es recomendable comenzar a coleccionar imágenes de autos, de paisajes, de temas de música que ambienten su espacio, reconozcan con inmediatez y a la vez son puerta de entrada al mundo del coleccionismo. Inclínate quizás por carteles de festivales de música y baile, por tallas o esculturas en miniatura. Las posibilidades son múltiples.

Te recomiendo que comiences con piezas de artistas puertorriqueños, especialmente jóvenes, como Bobby Cruz, Karlo Ibarra, Vero Rivera, Naimar Ramírez o Sofía Maldonado, ya que así coleccionistas y artistas crecen a la par y pueden ser testigos de su evolución. Adquirir obras de estudiantes de la Escuela de Artes Plásticas, tiendas de museos, galerías de arte, entre otros lugares donde puedan encontrar precios accesibles.

“No importa el presupuesto disponible, siempre en el mercado existen piezas originales de arte para las habitaciones de nuestros niños”, comenta la diseñadora de interiores, Haydee Masini.

Cuando esa personita crece con las sensibilidades que el arte regala, su visión de mundo es más amplia, su estética es más refinada y sentirá orgullo de su colección. La verá como una inversión económica, pero también como un amigo que ha crecido a su lado. Visitará en el futuro una galería de arte y seleccionará una pieza luego de hacer las preguntas correctas. Estudie o no estudie Arte, sus obras integrarán sus vivencias y aportarán a su carácter. Yo no esperé a que mi nieta Sylvia Stella crezca y ya empecé su colección de artistas jóvenes. ¿Te animas?