La manifestante Debbie Cavitt durante una protesta en Seattle. (AP Photo/Elaine Thompson)
La manifestante Debbie Cavitt durante una protesta en Seattle. (AP Photo/Elaine Thompson)

Ante la muerte de George Floyd la semana pasada y el movimiento ciudadano que el crimen ha despertado, los padres pueden estar pensando en cómo tratar el tema en el hogar, ya sea porque hay que aclarar dudas de los más grandes o porque despierta el deseo de hacer más para evitar que alguien vuelva a sufrir de esa manera.

Para abordar la conversación sobre eventos como este, es importante considerar primero la edad y la madurez de los menores, además de tener claro cuánta información ya están manejando al respecto. Hay que partir de sus inquietudes en lugar de suponer que piensan como los adultos.

Cuando los niños son muy pequeños, (menores de 10 años), la doctora Hilda Vázquez, psicóloga especialista en niños y adolescentes, recomienda no exponerlos a noticias que no tienen las destrezas de comprender porque esto puede generar temores o pensamientos que son incapaces de procesar debido a su etapa de desarrollo. También puede llevarlos a generalizar sobre lo que ven porque su pensamiento todavía es muy concreto. 

Para esa fase del crecimiento, sí es aconsejable trabajar con los conceptos de igualdad y respeto desde un lugar fácil de comprender. El juego es el mejor aliado en la tarea de enseñar a los hijos valores que se queden con ellos toda la vida.

La psicóloga Jaclyn Pérez Traverzo, especialista en niños, adolescentes y familias, exhortó a utilizar cuentos e historias sobre personajes de la vida real que han asumido luchas de derechos humanos. A través de ellos, los menores comienzan a formar un imaginario sobre las maneras correctas de actuar hacia los demás, sin que haya que recurrir a imágenes o información que no están preparados para contextualizar.

“El abordaje con los niños pequeños debe ser a través de cuentos, historias y personajes que demuestran la igualdad. Ellos pueden escoger alguno de esos personajes y narrar su historia, tal como la entendieron”, comentó la psicóloga.

En este proceso, es bueno traer a la atención figuras importantes en la historia de Puerto Rico y cómo han aportado a que la sociedad sea mejor. Estas personas se convierten en modelos que transmiten las conductas positivas deseables para promover el bien común.

De acuerdo al nivel de madurez, también se introducen los conceptos de derecho y privilegio. Para educar al respecto, los padres pueden explicar que contrario a lo que ocurrió alguna vez en la historia, ningún ser humano puede ser privado de sentarse en un espacio público o aspirar a ser gobernante de un país, porque ese es su derecho y no un privilegio (ventaja especial) de algunos. Tampoco puede ser obligado a realizar trabajos extremos o ser tratado diferente y mucho menos sufrir abuso por ninguna razón.

Vázquez observó que, en las charlas que ofrece en las escuelas, prefiere no especificar las características que pueden traer diferencias, de acuerdo a prejuicios en el mundo de los adultos, porque los niños no tienen esa información en su cabeza sino que pueden aprenderla de acuerdo a los ejemplos que tienen y otros factores. Decirles"no podemos tratar a Juan diferente porque es negro o porque es muy delgado", puede traer a la atención de ellos algo en lo que ni siquiera se han fijado. Así es que es mejor simplemente enfatizar en que todos los seres humanos, sin importar cómo se ven, de dónde son o el trabajo que realizan, merecen un trato respetuoso.

Otra enseñanza importante que puede impartirse desde la infancia es la psicohigiene. Este concepto se refiere a aquellas prácticas que protegen el amor propio y la autoestima, partiendo de la premisa de que quien no se ama a sí mismo no puede amar a los demás, explicó Pérez Traverzo. 

“La psicohigiene es trabajar los aspectos relacionados a mi persona, ver cuán saludable está mi mente y mi cuerpo para poder ser capaz de ver a los demás con compasión y con amor”, detalló.

Demostrar la respiración consciente para calmar el ánimo, realizar visualizaciones que transporten la mente a un lugar de paz y dibujar como terapia son algunas técnicas que se le pueden enseñar a los menores para cuidarse a sí mismos.

Los adultos que practican ese cuidado de su persona ayudan a sus hijos ofreciendo el ejemplo y buscando manejar las emociones de una manera saludable, lo que a su vez mejora el ambiente en el hogar. Es como una cadena que se va creando a través de lo que se le transmite al niño y el niño luego imita.

Por su parte, la doctora Vázquez precisó que cuando hay que hablar con los hijos sobre situaciones que están ocurriendo en otros países, es pertinente enseñarles que las situaciones de abuso y otras injusticias impactan a la humanidad. Es decir, son un problema de todos.

Para Pérez Traverzo la educación sobre los derechos humanos está vinculada a la supervisión. Por eso insistió en que la responsabilidad de los padres a no exponer a sus hijos a contenido o juegos violentos que promueven precisamente las actitudes contrarias a las que se espera de ellos.

“Es importante recordar que permitir acceso a videojuegos o al uso de la computadora de forma libre es peligroso y que somos responsables de evaluar el contenido al que están expuestos nuestros hijos”, indicó.

Los líderes de los países y la comunidad también impactan la manera de actuar de los ciudadanos, así es que la psicóloga aconseja discutir con los hijos cuando su ejemplo es contrario a la equidad, la justicia y el respeto.