La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen (derecha), habla con alumnos durante la reapertura de la escuela Lykkebo, en Copenhague. (AP)
Se recomienda que las escuelas que ya están preparadas puedan abrir algunos días a la semana, se reduzcan los salones de clases y se tomen todas las medidas sanitarias recomendadas para evitar contagios. (AP)

No recomiendan que se abran todas las escuelas al mismo tiempo y que los estudiantes vuelvan a los salones de clases de la misma forma que antes de la pandemia. Más bien, proponen que, inicialmente, algunas de las escuelas que ya están preparadas puedan abrir algunos días a la semana, se reduzcan los salones de clases y se tomen todas las medidas sanitarias recomendadas para evitar contagios con COVID-19.

Son algunas de las recomendaciones de la pediatra Carmen Suárez, presidenta de la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría y del doctor Diego Sainz de la Peña, jefe del Departamento de Pediatría del Hospital Auxilio Mutuo, quienes enfatizaron que, debido al cierre de las escuelas, los niños han estado un año sin las debidas estructuras y oportunidades para su desarrollo físico, emocional y cognitivo. Además de sobrepeso y obesidad, así como otros problemas emocionales y psíquicos.

“Los pediatras estamos muy preocupados porque los niños tienen ansiedad, están muy nerviosos y con depresión. Están encerrados en sus casas y no tienen contacto con gente de su edad”, advierte la doctora Suárez.

De hecho, también enfatiza en que hay muchos padres ansiosos, ya sea porque están en casa trabajando y supervisando a los niños o porque tienen problemas de pareja y eso tiene efectos negativos en los menores. “Con la mayoría de los niños que uno habla muestra insatisfacción por no ir a la escuela. A la mayoría no les gusta estudiar desde las casas y desean volver a los salones de clases”.

A lo que se suma, agrega la pediatra, que se está viendo un problema serio de aumento de peso debido a que son niños encerrados “muy sedentarios, apegados a la tecnología y se entretienen de una manera virtual”.

De la misma forma, la doctora Suárez resalta la importancia del contacto con niños de su misma edad para el desarrollo psicosocial. Especialmente, porque es a través del juego y la interacción aprenden a desarrollar destrezas muy importantes para su crecimiento. Entre ellas, la capacidad para aprender, memorizar, razonar y resolver problemas, desarrollo social, emocional y físico, entre otros.

“Esa interacción es importante también para la imaginación y el desarrollo de facultades de liderato. En la escuela es donde practican muchas destrezas que son necesarias para vivir en una sociedad, pero todo eso se ha interrumpido por cerca de un año debido a la pandemia. Los pediatras entendemos que la Academia Americana de Pediatría (AAP) y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC en inglés) han establecido unas guías para una reapertura escolar lo más segura posible”, reitera la pediatra.

Problema educativo

De forma parecida se expresa el doctor Diego Sainz de la Peña, quien coincide en que el cierre de escuelas ha creado “un problema educativo horrible en los niños, al igual que social y psicológico”.

“Hemos visto un aumento significativo de pacientes pediátricos que nos llegan con problemas que sabemos que son somáticos, que no son reales. Esto es una crónica de una muerte anunciada porque desde que empezó esto (la pandemia) sabíamos que los problemas psiquiátricos en la población de adultos y niños iba a ser tan importante como el COVID-19”, resalta el doctor Sainz de la Peña.

El pediatra reconoce que el 80% de la población, niños y adultos, no tienen síntomas cuando se contagia con COVID-19. Más aún, indica que la tasa de infectividad en los niños se ha demostrado que es igual que en los adultos. “Por ejemplo, si un niño se pega a una persona infectada y el adulto no tiene las precauciones, el niño se va a infectar. Lo que pasa es que 80 de esos niños no les va a dar la enfermedad de forma severa y posiblemente ni se enteran de que les dio. Y aunque al 20% le va a dar la enfermedad, va a ser de una forma benigna, no lo va a llevar a una sala de emergencia de un hospital ni a intensivo”.

En ese sentido, el pediatra destaca que la literatura médica infantil en el mundo, incluyendo los primeros reportes de Wuhan, en China, establecen que la morbilidad y mortalidad en la población infantil es extremadamente baja, de menos del 1%.

“Es una enfermedad que, cuando le da a la gran mayoría de los niños, es benigna. Esa es la razón por la que tanto el CDC como la AAP y el gobierno de Puerto Rico estimulan y están viendo con buenos ojos que se comiencen a abrir las escuelas parcialmente”, agrega el pediatra tras argumentar que, aunque en Estados Unidos ha habido más de 400,000 muertes por COVID-19, solamente han tenido “doscientas y pico de muertes en niños entre las edades de 0 a 18 años”.

“La gran mayoría de esa mortalidad infantil han sido en niños con condiciones previas de salud, como niños con diabetes o que tienen problemas con su sistema inmunológico. Ese trasfondo lo vemos en Puerto Rico también. Pero en el Hospital Auxilio Mutuo no hemos tenido ninguna mortalidad por COVID-19 en niños desde marzo”, añade el pediatra, quien resalta que “hemos tenido pacientes, contados con los dedos de una mano, en intensivo y uno solo ha requerido intubación, pero todos han salido bien”.

El pediatra también señala que la mortalidad infantil por influenza -durante temporada que va de septiembre a abril-, es igual a la de COVID-19. “Pero nadie ha parado o cerrado las escuelas cuando hay brotes de influenza, que los hay todos los años en Puerto Rico. Este año, como resultado de la pandemia, debido a que los niños no están yendo a la escuela y están usando mascarillas, básicamente no ha habido influenza”, afirma el doctor Sainz de la Peña. De hecho, señala que lo puede afirmar enfáticamente debido a que en el hospital tienen un estudio de vigilancia de influenza desde hace dos años, en conjunto con el CDC, “y no hemos visto casos de influenza, cuando normalmente en esta época del año veíamos unos 100 a la semana en la sala de emergencia”.

Retomar las clases

Según la doctora Suárez, hay medidas y recomendaciones seguras que se pueden tomar en las escuelas para evitar el contagio entre los niños. Entre ellos, recomienda empezar con un patrón de clases híbridas en algunas escuelas, unos días presenciales y otros virtuales, reducción de salones de clases, aumento en el distanciamiento y con todas las demás medidas de protección propuestas por el CDC y el Departamento de Salud (DS).

“Los maestros deben ir a los salones de clases (para evitar que los niños estén en los pasillos), que haya distanciamiento y se tomen medidas en la cafetería y en el salón de juego. Pero definitivamente entendemos que volver a clases va a ayudar a que los niños retomen sus vidas como debe ser, de una forma más saludable”, propone la doctora Suárez, tras indicar que los pediatras han estado abogando por eso desde hace unos meses.

“Creo que las escuelas están bastante al día sobre lo que se puede hacer y llevar a cabo en una reapertura híbrida. Y estamos tratando de que los padres tengan confianza de volver a llevar a los niños a la escuela. Los niños están sufriendo otros problemas por causa de la pandemia que no son infectarse con COVID-19”, advierte la doctora Suárez. Y aunque admite que siempre puede haber una infección, destaca que hay formas de contenerla en un salón de clases. “Como pediatra la recomendación más importante que les daría a los padres es que si su hijo está enfermo no puede ir al salón de clase”.

Y es que, después que se tomen todas las previsiones, como se han tomado hasta ahora, se puede hacer la apertura de las escuelas, coincide el doctor Sainz de la Peña. Pero recomienda que se tenga un sistema de vigilancia y un protocolo de manejo que vaya de acuerdo con las recomendaciones del CDC. “Entiendo que los razonable es lo que la AAP, el CDC y el gobierno dicen, que es hora de que empecemos a mandar a nuestros niños a las escuelas”.

Algunas recomendaciones

El doctor Sainz de la Peña y la doctora Suárez también recomiendan lo siguiente:

1. Acudir o hacer una reunión virtual con las personas a cargo de los centros de cuido de los niños y las escuelas para comprobar el protocolo que siguen.

2. Los centro de cuidos y las escuelas deben presentar el plan de trabajo de lo que se va a hacer y qué es lo que se va a lograr. “Creo que es deber de los padres averiguar y de las escuelas proveer”, indicó el doctor Sainz de la Peña.

3. Es fundamental proteger a los niños y a las personas que están en contacto con ellos usando los mismos métodos establecidos: mascarillas para los mayores de dos años, la higiene en el hogar para todos los miembros y mantener en lo que se pueda de distanciamiento social “y obviamente, en pacientes expuestos, deben hacer la cuarentena y hacerse pruebas”, aconseja la doctora Suárez.

4. Es importante preparar a los hijos para la vuelta a clase. Esto conlleva que practiquen el uso de la mascarilla por varias horas.

5. Se les debe hablar a los más pequeños de cómo deben comportarse. Por ejemplo, no tocar o abrazar a los compañeros.

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