Debido a la pandemia, muchas familias tienen que determinar bien los espacios donde se trabaja y estudia.
Debido a la pandemia, muchas familias tienen que determinar bien los espacios donde se trabaja y estudia. (The New York Times)

En marzo, varios días antes de que la pandemia de coronavirus detuviera las actividades en Nueva York, Mary Ausman, una madre y coordinadora educativa eclesiástica, se mudó con su esposo, sus dos hijos y dos perros de una casa en el vecindario de Riverdale en el Bronx a un apartamento de 56 metros cuadrados en Hell’s Kitchen. La familia quería que el hijo menor, Alex, de 10 años, un estudiante de la Escuela de Ballet Estadounidense en Midtown, fuera capaz de caminar a los ensayos de baile y audiciones de actuación, y ansiaban vivir en una ubicación más céntrica.