Para dar gracias no tienes que detenerse o ir a algún lado, es un acto que puedes hacer en cualquier momento para dar gracias mentalmente.
Para dar gracias no tienes que detenerse o ir a algún lado, es un acto que puedes hacer en cualquier momento para dar gracias mentalmente. (Shutterstock)

Vivimos en un constante ajetreo diario, siempre con la prisa de terminar una tarea para comenzar otra, en un trajín constante que casi siempre nos lleva a centrarnos en lo que nos falta y en lo que creemos que necesitamos. Una espiral que, al final, nos puede mantener en un constante estado de insatisfacción.

En cambio, si conscientemente damos gracias a diario por lo que tenemos, por lo bueno y lo malo (porque de eso también aprendemos) que sucede a nuestro alrededor y mentalmente agradecemos por nuestras vidas, seremos personas más empáticas y felices. Es lo que, de hecho, ya varios estudios científicos han documentado sobre los efectos beneficiosos y sanadores de la gratitud.

“Dar gracias es afirmar el ser humano que eres, es abrirte a otras experiencias, a otras personas, es querer estar más conectado con la vida, con la gente, con lo que está sucediendo. Es abrir una ventana o una puerta que te trae bienestar”, sostiene la psicóloga clínica Thalía Cuadrado, quien cree firmemente que la gratitud es una de las acciones que más abre al ser humano para recibir paz, armonía y bienestar.

Estos días, en que muchas personas se preparan para celebrar el Día de Acción de Gracias, puede ser un buen momento para tomar conciencia del impacto y significado del agradecimiento, más allá de la religión, de las creencias personales o de ser un hábito de buena educación. Sobre todo, después de casi dos años de lucha contra el COVID-19, de muertes y de pérdidas personales.

“El Día de Acción de Gracias, más que una gran comida, debe ser una oportunidad para reflexionar y agradecer sobre lo positivo que hemos aprendido en medio de este tiempo de pandemia donde se han trastocado nuestras rutinas drásticamente. Es importante hacer un alto y dar gracias por todo lo que hemos vivido, independientemente de lo mal que lo hayamos pasado”, propone la doctora en consejería profesional Monsita Nazario Lugo, quien cree que cada situación difícil tiene sus oportunidades positivas y que se debe tomar la decisión de buscar cuáles son y agradecerlas a consciencia.

“Debemos contrarrestar la preponderancia negativa que llega solita y, si la dejas, se adueña de tus pensamientos y por ende de tus sentimientos y tu conducta”, advierte la consejera.

Vínculo con la felicidad

El doctor Amit Sood, investigador y fundador del Global Center for Resiliency and Wellbeing, ha demostrado que una práctica diaria de agradecimiento aumenta de manera significativa el bienestar de las personas, según plantea en una columna sobre el tema publicada por la Clínica Mayo.

“Se ha demostrado que contar tus bendiciones cada día aumenta significativamente tu felicidad y tu salud física. Además de ayudarte a dormir más, la práctica de la gratitud puede aumentar tu inmunidad y disminuir el riesgo de padecer enfermedades”, escribe el médico en el artículo. De hecho, Sood indica que varios estudios científicos han encontrado que ser agradecidos aporta bienestar personal, menos ansiedad o tristeza, además de ayudarnos a sobreponernos más fácilmente a los traumas o problemas que se presenten. De la misma forma, fortalece el sistema inmunológico, mejora los niveles de presión sanguínea, promueve la felicidad y mayor conexión social.

Varios estudios científicos han encontrado que ser agradecidos aporta bienestar personal, menos ansiedad o tristeza, además de ayudarnos a sobreponernos más fácilmente a los traumas o problemas que se presenten.
Varios estudios científicos han encontrado que ser agradecidos aporta bienestar personal, menos ansiedad o tristeza, además de ayudarnos a sobreponernos más fácilmente a los traumas o problemas que se presenten. (Shutterstock)

Precisamente, la consejera Nazario Lugo también menciona al monje benedictino David Steindl-Rast, autor del libro “Gratitud corazón de la plegaria”, donde dice que “si quieres ser feliz, sé agradecido”.

“Steindl-Rast plantea que en la medida que el ser humano se deja sorprender por lo cotidiano y lo sencillo sin darlo por sentado, podrá ser feliz y encontrará mayor sentido y significado a su vida”, indica Nazario Lugo, quien cree que ser agradecido puede convertirse en un estilo de vida que, aunque no eliminará los conflictos y los momentos difíciles “proveerá un punto de partida estable y enfocado para manejarlos de forma saludable”.

Y es que, según la consejera, a todos nos gusta escuchar palabras de agradecimiento debido a que es una acción que motiva y cambia actitudes. Destaca también su importancia en las relaciones de pareja y de familia, según lo promueve el psicólogo estadounidense John Gottman, profesor emérito de psicología en la Universidad de Washington, quien dice que dar gracias es parte de “construir una cultura de apreciación y respeto, lo que a su vez es el antídoto del desprecio”.

“Al desprecio Gottman lo cataloga como el ‘ácido sulfúrico de las relaciones de pareja’. Sin duda, el agradecimiento es beneficioso para construir relaciones saludables a largo plazo”, afirma.

La consejera también menciona el libro “The Relationship Alphabet”, de Zach Brittle, donde el autor invita a que se haga el compromiso de pensar más seriamente acerca de la gratitud y se comience por agradecer con pequeños detalles. Entre ellos, escribir una nota o poner una alarma para recordar darle las gracias a quien es empático con nosotros. “Él asegura que nos sorprenderemos con los cambios que veremos en las relaciones interpersonales al practicar simples actos de gratitud”.

La educación a los niños

Otro aspecto que se debe tener en cuenta, recomienda la psicóloga clínica Thalía Cuadrado, es modelar y enseñar a los niños desde muy temprano a ser agradecido “no porque es de buena educación, sino porque es de buena conciencia”.

“Enseñarles a dar gracias es criar a una persona más consciente, más abierta, más empática. De esa manera tenemos una mejor sociedad. Pero no es un acto esporádico porque me diste algo. En yoga, por ejemplo, es un acto consciente de que hicimos un ejercicio para nuestro cuerpo, conectamos con nuestra energía, estamos en bienestar y damos gracias”, explica la psicóloga.

Sin embargo, señala que los padres fallan mucho cuando se pasan señalando lo que le falta al hijo: “no hiciste la tarea, no sacaste buenas notas, no arreglaste tu cuarto, no me ayudaste…”, lo que, a su juicio, fomenta un estado de carencia.

“Una maravillosa manera para ayudar con eso es el comportamiento diario de dar gracias. Muchos dicen que no le tienes que dar las gracias a tu hijo por limpiar su cuarto, pero es todo lo contrario. El niño aprende a dar gracias por eso. Nosotros damos gracias casi siempre cuando compramos un producto que nos gusta y hasta a la cajera del supermercado le damos las gracias. Pero a la gente que tenemos alrededor, a la que vive con nosotros todos los días, no solemos hacerlo porque lo damos por hecho. Y eso pasa mucho con la educación. Cuando se le dice a un niño gracias, él aprende a dar gracias y se siente agradecido también”, explica la psicóloga, quien destaca que dar gracias es más que una palabra, es un estado al que entras porque “hay cosas que están bien”.

“También es un acto en el que hay mucha alegría porque es una acción de mucha apertura”, agrega Cuadrado, aunque advierte que muchas veces las personas se pasan la vida entera entendiendo las carencias que tienen, pero no todo lo bueno que poseen.

Por eso, el enojo, la molestia, el rencor o el desprecio, son estados que, según la psicóloga, cierran. Mientras que el acto de dar gracias abre y en esa apertura, “nos sentimos conectados”.

Además, resalta que este tipo de gratitud no tiene nada que ver con una religión, con una creencia personal o porque ya eres una persona de edad avanzada. Más bien, aclara, tiene que ver con estar alerta y ver que estamos en un planeta extraordinario, vivimos en una isla maravillosa, con todo lo que tenemos de gratis, “aunque casi siempre nos preocupamos más por lo que tenemos que comprar”.

En ese sentido, cree que a las personas con tristeza o en depresión, o las que sienten mucho rencor en su interior, les ayudaría mucho hacer una pequeña meditación de gracias. “No importa en qué lugar estés, solo tienes que conectarte contigo en silencio, cerrar los ojos y dar gracias. Las personas que hacemos yoga, por ejemplo, lo hacemos todos los días. Es dar gracias por lo que hemos hecho, por la energía que hemos movido. Por eso no tiene que ver con la religión, es con el estado que quieres practicar, de apertura que te permite estar contigo, estar tranquilo y poderte abrir a las personas que están a tu alrededor”, detalla Cuadrado, quien cree que esa pequeña acción quiere decir que tomaste conciencia de lo que tienes, de que hay mucho por lo que puedes agradecer.

Precisamente, la psicóloga propone una meditación que puedes hacer a diario, tanto al levantarte como al acostarte. “Es, simplemente, en silencio conectarte con tu ser interior y dar gracias tres veces”, recomienda y destaca que, al ser un acto interno, nadie te tiene que escuchar.

También advierte que a las parejas muchas veces se les olvida darse las gracias todos los días. “Son pequeños detalles en la vida diaria que nos ayudan a acercarnos, nos hace estar más consciente de lo que sucede, nos abre la mente y el corazón para ver otras cosas”, recomienda la psicóloga.

Pero si estás pasando por una pérdida (divorcio, trabajo, salud) o enfrentando una depresión, el primer paso es buscar ayuda profesional, aconseja Nazario Lugo. “Es importante trabajar el proceso para que las personas logren enfocarse en actitudes de agradecimiento. Con las emociones comprometidas y sin trabajarlas, es prácticamente imposible adoptar una actitud saludable de agradecimiento”, advierte.

En cambio, agrega, la gratitud nos ayuda a sentirnos bien porque nos permite enfocarnos en lo positivo. “Nos permite mirar fuera de nuestro yo y reconocer como valioso lo que tal vez sin hacer el esfuerzo de identificarlo lo pasamos por alto o lo consideramos una obligación”.

Acciones para poner en práctica

Hay varias maneras de practicar la gratitud y es importante encontrar el método que mejor te funcione según tu tiempo y habilidades.

1. Una opción, recomienda la consejera profesional Monsita Nazario Lugo, es tomar la decisión de separar unos minutos diariamente para identificar a diez cosas por las cuales debemos dar gracias. “Esto nos ayuda a enfocarnos en lo positivo y nos saca de lo que muchas veces hacemos en automático que es quejarnos por todo lo que nos ocurre sin notar que existen cosas buenas”.

2. Dar gracias es un acto continuo, no hay que detenerse o ir a algún lado para hacerlo, propone la psicóloga clínica Thalía Cuadrado. “Es dar gracias mentalmente por nosotros, porque estamos aquí. Eso te pone en una posición de más apertura hacia las otras personas y genera un estado de bienestar y de empatía hacia el otro”.

3. Escribe una nota de agradecimiento a alguien. Puede ser para a tu pareja, hijos, amigos o familiares y les dice por qué los aprecia, recomienda el doctor Amit Sood en su columna sobre gratitud.

4. Usa una pequeña libreta para anotar las cosas por las cuales estás agradecido en tu vida, propone Sood. “La meta es pasar de pensar en la gratitud ocasionalmente a hacerlo en forma automática. Con el tiempo, reducirás tu umbral de gratitud, estarás agradecido por las pequeñas cosas y aprenderás a poner un poco de gratitud a lo largo del día”.

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