Aprovecha el buen uso de las palabras y aprovechar el espíritu de la época para restaurar relaciones que pudieron haberse visto afectas por la distancia obligatoria para evitar contagios con el COVID-19. (Shutterstock)

En días donde la inmediatez y la prisa son la orden del día, recibir un aluvión de correos electrónicos, mensajes de texto y mensajes directos en las redes sociales puede resultar completamente normal. Lo que sí supone una auténtica rareza es ir al buzón y encontrar una postal de parte de ese familiar del que no sabes hace meses o abrir la puerta de tu casa y toparte con una tierna declaración de amor o amistad.

El acto de escribir una carta, a puño y letra, sobre todo en estos tiempos tan complejos, le añade un valor adicional a algo que en sí mismo ya es hermoso, según detalla la psicóloga Jayleen Górritz-Pérez,

“Cuando recibes una carta, sabes que detrás de ese escrito hay alguien que lo escribió pensando en ti y quiso dejar una evidencia física de esos pensamientos y/o sentimientos”, sostuvo Górritz. “Si se trata de una carta de amor o amistad, probablemente podrás hasta sentir todo lo que emana de ella”, continuó la licenciada.

Ahora que se aproxima la Navidad y el Año Nuevo y seguramente no podrás reunirte con amigos y familiares como en años anteriores, toca “desempolvar” esa vieja costumbre de ir a la tienda y escoger algunas postales o agarrar papel y lápiz y dejar que las palabras fluyan. En esta línea, la también conferenciante y educadora, exhortó a hacer buen uso de las palabras y aprovechar el espíritu de la época para restaurar relaciones que pudieron haberse visto afectas por la distancia obligatoria para evitar contagios con el COVID-19.

“Lo ideal es utilizar las cartas para enmarcar una valoración o para provocar una sanación. También puedes verlas como un método de desahogo para expresarle a alguien más cómo te sientes y cómo te encuentras. Lo cierto es que un papel jamás va a sustituir la proximidad y el abrazo, pero al menos puede hacernos sentir más cerca de las personas que queremos”, abundó la propietaria de Inspírate Servicios Psicológicos LLC.

En entrevista con Por Dentro, Górritz apuntó que –precisamente- una de las partes más duras y que tiene a muchos desenfocados en plena emergencia sanitaria son las limitaciones físicas con otras personas, específicamente entre los latinos que es una población demasiado social.

Una carta “sin duda, nos ayudará a llenar ese blanco emocional. Esto, acompañado de flores o alguna canción que nos transporte a algún momento o nos recuerde a alguna persona, será de gran beneficio también para el remitente”, agregó.

Una evidencia de ello fue cuando el pasado mes de abril las postales de condolencias se agotaron en las tiendas de Nueva York.

“El número de pedidos que vemos llegar de tarjetas de condolencias es impresionante”, detalló en ese entonces Alan Friedman, quien dirige una empresa de tarjetas de serigrafía, Great Arrow Graphics, en Búfalo, Nueva York.

Incluso, aún cuando las reuniones por Zoom y el envío de mensajes virtuales continúan en aumento, los grandes minoristas tuvieron que luchar para satisfacer la demanda de tarjetas de condolencias de la “vieja escuela”. Farmacias como CVS, por ejemplo, uno de los mayores vendedores de tarjetas de felicitación en los Estados Unidos, dijeron que estaban viendo “una mayor demanda de tarjetas de condolencias que la mayoría de los otros tipos de tarjetas durante la pandemia” y que se estaban agotando en ciertas tiendas.

Esto, la psicóloga Górritz lo ve como parte de lo que se conoce como “terapia narrativa”, que ayuda en el proceso de explorar los sentimientos. Este método, según la revista digital Psicología y mente, también es conocida por ser una forma de terapia en la que se propone el uso de cartas, invitaciones y relatos personales escritos, tanto en lo relativo a la vida del paciente como en aquellas cosas que hacen referencia al transcurso de la terapia, no ya como manera de aportarle información al terapeuta, sino como parte del tratamiento de los problemas del cliente.

“Hemos visto que emocionalmente el internet es insuficiente, pero cuando escribes una carta es un proceso íntimo de valoración que va del corazón de una persona a la otra. Ahí se comparten sentimientos y la otra persona satisface esa necesidad de confirmar sus relaciones y de darle forma a esos vínculos”, concluyó la experta.

Tres consejos a la hora de escribir una carta

1. Redacta un borrador que pueda corregirse y pulirse todo lo necesario.

2. Utiliza un lenguaje que se adapte a los conocimientos y comprensión del receptor. Si tienes dudas, usa un lenguaje claro y simple.

3. Dale un estilo personal a la carta: es una carta única escrita para un lector en particular y para nadie más. Utiliza tus propias palabras y frases siempre que puedas.

Partes de una carta

1. Lugar y fecha - Se incluye el nombre de la ciudad donde se escribe la carta y la fecha en que fue redactada (día, mes y año). Esta parte se coloca en la extrema superior derecha.

2. Saludo - El saludo dice a quién va dirigida. Es una llamada para solicitar la atención del destinatario (la persona a quien se escribe).

3. Cuerpo - El cuerpo es el contenido principal de una carta y es el desarrollo de lo que se desea comunicar al destinatario. Cada idea nueva debe presentarse en párrafo aparte. Deber haber un espacio entre un párrafo a otro.

4. Despedida- Una despedida es una frase para terminar el mensaje y despedirse del receptor de la carta. En una carta personal (informal) es en tono amistoso que equivale al adiós de la expresión oral.

5. Firma - Al terminar la carta, el que la escribió anota su nombre. Normalmente en una carta personal (o familiar) no se escribe apellido. Incluso se puede usar el apodo o diminutivo del nombre.

6. Postdata - Cuando se ha olvidado decir algo en el cuerpo de la carta se puede agregar una postdata debajo de la firma. Comienza con la abreviatura “P.D.” antes del mensaje adicional.