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Se ofrecerá una conferencia sobre el tema el próximo martes 7 de marzo en el Hotel Verdanza. (Archivo / GFR Media)
Se ofrecerá una conferencia sobre el tema el próximo martes 7 de marzo en el Hotel Verdanza. (Archivo / GFR Media)

Todos aprendemos del entorno y de los ejemplos, sobre todo en la infancia. Es así como se crean nuestras nociones y certezas sobre el mundo y sobre nosotros mismos. Entonces, en gran medida, está en manos de personas adultas el que cada nuevo individuo, indistintamente de género o identidad, pueda desarrollar sus potencialidades.

Sin quererlo, muchas veces hasta los progenitores se interponen en el camino a la felicidad de sus hijos e hijas simplemente por ser fieles a creencias o costumbres que perpetúan la pobreza, la ignorancia, el poder de unos sobre otros, la dependencia, la inequidad. Las formas de perpetuarlo pueden ser muy sutiles. Por ejemplo, impedir que un varón juegue con muñecas o una niña con herramientas, no exponerlos a ellos al ballet ni a ellas a deportes, que los niños se disfracen de “superhéroes” y las niñas de “princesas”.

El asunto trasciende lo que puedan decidir papá, mamá o los abuelos. Hasta los libros de texto que se utilizan en sus procesos educativos refuerzan los estereotipos. “A veces parte de lo que las niñas enfrentan mientras crecen es que no se parecen a lo que ven, ven imágenes donde todas las posiciones de liderazgo están ocupadas por hombres, escuchan historias donde todos los próceres son hombres, excepto una o dos mujeres, y aprenden a escribir con un lenguaje que excluye familias diversas en un país donde hay más divocios que matrimonios al año”, plantea Tania Rosario Méndez, coordinadora general de la organización comunitaria feminista Taller Salud.

La educadora y teatrera recuerda que el esfuerzo por integrar educación con perspectiva de género en las escuelas buscaba precisamente que se revisaran estos conceptos para atajar lo que organizaciones no gubernamentales llevan viendo por décadas. Pero saben que los esfuerzos deben involucrar más que a familias y escuelas. “Es tan sistémico el problema de la inequidad que tendríamos que atacarlo de todos los frentes posibles. Tendríamos que todas las personas adultas que intervenimos en la vida de jóvenes tener estas conversaciones, poder ampliar la perspectiva de que no solo lo que uno conoce es lo que existe”, afirma.

Como ejemplo menciona que con frecuencia observan niñas que muestran comportamientos hipersexualizados para su edad, y vuelve a alertar sobre el rol que juegan en ello las personas adultas en general, el sistema educativo y los medios de comunicación. “Los niños y las niñas pequeños se comportan como creen que van a ser validados, y si se comportan así es que creen que eso es lo que uno espera de ellas”, insiste Rosario Méndez.

Y según asumen roles como los de las princesas porque entienden es lo que se espera de ellas, demasiadas niñas desisten de otros por entender que no son aceptados o posibles. “A pesar de los datos objetivos de que las niñas obtienen las mismas o mejores puntuaciones en exámenes que los varones, siguen escogiendo profesiones de menor jerarquía y de menor paga, como si internalizáramos eldiscurso de que por ser mujer no podemos ser o no somos tan capaces. No estamos en esos espacios porque los cedemos y tiene que ver con la educación que recibimos”, lamenta.

En muchos casos ocurre algo más. Daphne Barbeito, presidenta del capítulo local de la organización Women United, parte de Fondos Unidos de Puerto Rico, recuerda que para el año 2013 más del 15% de los nacimientos en Puerto Rico eran de madres adolescentes. “Según datos del Instituto de Desarrollo de la Juventud el 17% de las madres que dieron a luz tenían menos 20 años. Hubo un total 36,580 nacimientos y de esos el 15.8% fueron en jóvenes entre 15 y 19 años, la diferencia (1.2%) fue en menores de 15 años”, indica.

Explica que para aumentar las posibilidades de progreso en las niñas, Women United definió como estrategia crear conciencia en la sociedad adulta sobre la importancia de esta población. “Hemos identificado que, como son menores, no se le da la importancia que tiene al rol de la niña en la sociedad y al porqué debemos trabajar en asuntos de su liderazgo, apoderamiento, salud, educación, de la parte emocional. Si logramos trabajar todo eso desde ahora, hacer niñas más fuertes, más valientes, más vocales, eso nos va a llevar a que cuando sean adultas puedan identificar mejor sus profesiones, sus trabajos, qué hacer en la vida, y eso tiene una repercusión directa en el desarrollo de sus comunidades y de Puerto Rico”, esboza.

Women United ha trabajado ya con la comunidad Santa Rosa de Dorado. “Se identificó una primera necesidad: computadoras para las niñas estudiar después de horas de clases”, comparte Barbeito. A eso se suma el que las niñas viven en una especie de aislamiento geográfico pues muchas carecen de transporte para llegar al casco urbano, donde hay disponibles opciones de esparcimiento y desarrollo extracurricular.

Con ayuda del Municipio habilitaron un lugar en la comunidad para instalar las computadoras que obtuvieron mediante donativos y comenzaron un proceso de capacitación a las niñas en diversas áreas, incluidas costura y emprendimiento, entre otras. “Van a poder identificar dónde tienen las mayores destrezas y lo que les gusta, para definir lo que van a estudiar”, anticipa.

Y fue precisamente la costura lo que le proveyó sustento a la familia de Gisselle Acevedo cuando sus padres se divorciaron. La periodista mexicana de 30 años, invitada por Women United a dictar conferencia ante la audiencia puertorriqueña en Día Internacional de la Mujer, vio a su madre sobrevivir la crudeza de la dependencia culturalmente impuesta a las mujeres de su comunidad. También fue testigo de la sorprendente capacidad de superación que había en ellas. Al finalizar la escuela superior eligió ir a la universidad en lugar de casarse como pretendía su papá.

“Vi el rol de lo que no quería que pasara en mi vida. A mi madre no la dejaban trabajar ni estudiar. Yo desde que iba a la secundaria quería estudiar periodismo. Cuando le digo a mi papá‘me voy a ir a estudiar’, mi padre me dijo: ‘hija, si te vas a casar, ¿para qué estudiar?’. Cuando mi padre me dijo eso me quedé fría”, recuerda al conversar con Por Dentro vía telefónica desde México días antes de emprender su primer viaje hacia Puerto Rico.

Luego de completar su carrera en periodismo y de ejercerla cubriendo diversos temas como economía, deportes y política pública durante varios años, hace dos Acevedo recibió la encomienda de dirigir un nuevo proyecto editorial para la audiencia femenina. La comunicadora decidió hacerlo desde una perspectiva crítica e inspiradora, convirtiendo a SoyCarmín.com en punto de encuentro, solidaridad y formación. “Se enfoca en generar el empoderamiento de la mujer. Se ha despertado mucho el interés de nuestras lectoras por querer saber cómo se empodera a la mujer, qué herramientas se le da. (Hemos visto que) Hay mucho sufrimiento en cuestiones del amor, del abandono, la mujer es muy dependiente del hombre”, describe.

“Hay una doble moral entre las chicas que dicen que quieren estar solteras, pero siempre están interesadas en buscar el amor. Entonces, ahí digo yo que es momento de hablarle a la mujer de que hay algo más allá del hombre, más allá de la dependencia de una relación. La única manera de cambiar la mentalidad, y nos ha funcionado, es el cambio desde la infancia, empoderar a la niña para que después sea una mujer fuerte”, asegura Acevedo.

Eso es parte de lo que planifica compartir este martes cuando dicte su conferencia “Una infancia en la que no ser princesa te da armas para ser una guerrera”, a beneficio de los programas de formación de Women United.

“La investigación señala que a los niños se les enseña a ser valientes y a las niñas (a ser) perfectas, eso causa que los niños a la hora de enfrentar un problema, aplican lo aprendido y las niñas empiezan a tener temores. Es momento de que la sociedad entienda que es mejor criar niñas fuertes, sanas y poderosas, que seguir reparando mujeres rotas”, recalca la periodista.

La conferencia será dictada en el Hotel Verdanza, en Isla Verde, a partir de las 6:30 p.m. del martes 7 de marzo. Se solicita un donativo de $35. Niñas de 15 a 18 años acompañadas de una persona adulta entran gratis. Información y boletos llamando al (787) 728-8500, extensiones 227 y 230 o en la página de Women United Puerto Rico en Facebook.