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Es importante educar tanto a perros como a gatos para que el cambio sea progresivo y lo menos radical posible.
Es importante educar tanto a perros como a gatos para que el cambio sea progresivo y lo menos radical posible. (Archivo)

Desde la próxima semana estamos en el tránsito de la cuarentena a un “aislamiento inteligente y productivo” en el cual, de acuerdo con el protocolo, algunos sectores productivos están retomando progresivamente sus actividades.

Eso quiere decir que muchas personas volverán a sus trabajos y las mascotas deberán acostumbrarse otra vez a las rutinas que tenían antes de la pandemia: no tenernos en casa todo el tiempo, paseos y alimentación a determinadas horas, etc.

Retornar a la rutina y adaptarse a los cambios no es fácil para nadie. Después de pasar varios días en un aislamiento social, creamos nuevos horarios para nosotros y para nuestros animales de compañía, y retomar la cotidianidad o la “nueva normalidad” que se nos plantea puede generar estrés, ansiedad, depresión y algunos comportamientos no deseados en nuestros amigos peludos, que obviamente no entienden todo lo que está pasando

Con el ánimo de reducir los efectos negativos, minimizar la alteración de las rutinas y retomar los antiguos hábitos, necesitamos educar tanto a perros como a gatos para que el cambio sea progresivo y lo menos radical posible.

Perros y gatos

Para todos es bien conocido que perros y gatos tienen comportamientos diferentes: unos son más dependientes y otros se muestran más apáticos. Sin embargo, ambas especies pueden presentar sintomatología compatible con cambios de rutinas y ansiedad por separación al encontrarse más tiempo solos en casa.

En el caso de los perros, puede haber un aumento de las vocalizaciones (aullidos y quejidos), inquietud, hiperactividad, depresión, inapetencia, irritabilidad, nerviosismo, eliminación no controlada de orín o heces, destrucción de elementos de la casa como muebles o zapatos, y apatía por ciertas actividades.

Los gatos pueden tener pérdida de apetito, dormir mucho más, no hacer uso de la arenera y mostrarse particularmente distantes. Todos estos síntomas como resultado de un cambio en las prácticas diarias.

¿Qué debemos hacer?

Para que el retorno a la rutina diaria no sea traumático para nuestras mascotas, la recomendación principal es armarse de paciencia y amor, sin perder la firmeza para corregir los comportamientos no deseados. Adicionalmente, podemos tener en cuenta lo siguiente.

Proceso gradual: el volver a la normalidad debe empezar una semana o un par de días antes y hacerse progresivamente: retomar el horario de levantarse, de los paseos o actividad física, de alimentación y, muy importante, del sueño. Así el regreso será menos confuso.

Alimentación: quizá al estar más tiempo en casa, acostumbrábamos a dar a nuestras mascotas alguna merienda en la mañana o en la tarde. Por ello debemos regresar a los hábitos alimenticios usuales suprimiendo esos snacks y dando los alimentos a la hora y en la cantidad adecuada, con el fin de ordenar el sistema digestivo y disminuir la sensación de hambre. Esto se puede hacer repartiendo el alimento diario en un mayor número de porciones de menor cantidad para disminuir la ansiedad.

Actividad física: al tenernos en casa, podíamos sacar a pasear a nuestro perro frecuentemente; sin embargo, ahora con la vuelta a los lugares de trabajo, los paseos se volverán menos constantes, y lo ideal es que se mantenga la norma de que no sean mayores a 20 minutos. Lo importante es retomar la rutina habitual de las actividades diarias incorporando progresiva y gradualmente los horarios de paseos, juegos, descanso, etc.

Al volver a casa podemos hacer actividades físicas y de estimulación sensorial con juguetes u otros objetos con ellos para reducir la ansiedad, el estrés, la depresión y el exceso de energía. Cambios drásticos en este aspecto pueden traer como consecuencia sedentarismo, depresión, hiperactividad, entre otros.

Obediencia: al estar en cuarentena quizá dejamos de lado los momentos de educación y entrenamiento de nuestras mascotas. Al retornar es necesario organizar un calendario de rutinas de obediencia y adiestramiento para reforzar los comportamientos positivos, corregir los negativos y aprender nuevas cosas.

Juguetes: para fomentar el entretenimiento de nuestros amigos peludos mientras no estamos en casa y evitar que destruyan objetos de nuestro hogar, haciendo uso de juguetes como muñecos de peluche para que se sientan acompañados, pelotas rellenas de alimento en su interior y otros elementos que estimulen sus sentidos y los mantengan ocupados.

Afecto: los primeros días pueden ser difíciles para ellos, y también para nosotros, por lo tanto, en las noches o los fines de semana intentemos compartir más tiempo juntos disfrutando las actividades que normalmente hacemos con ellos. Eso sí, es importante no sobreestimularlos o consentirlos en exceso.

Observación detallada: es normal que nuestras mascotas suelan confundirse con el proceso; sin embargo, hay que permanecer atento al estado de ánimo para poder tratar a tiempo cualquier trastorno y evitar que se convierta en un problema mayor. Cualquier cambio drástico en el comportamiento que perdure por mucho tiempo (mayor a dos semanas) puede ser una señal de alarma.

Ayuda profesional: no todas las mascotas responden de la misma forma a la reorganización, existen unas más reacias que otras. Lo ideal es tratar de observar con atención para poder buscar ayuda profesional a tiempo, y que pueda brindar un acompañamiento al animalito durante este período en el que se debe volver a los viejos hábitos.