Es importante identificar si estamos perdiendo el control de nuestra respuesta emocional ante una emergencia y, de ser necesario, pedir ayuda profesional. (suministrada)

El aviso del desarrollo de un disturbio atmosférico que hoy se puede convertir en tormenta tropical en el Caribe vuelve a disparar las alarmas de temor, estrés y ansiedad en la población. Una vez más nos toca enfrentarnos a una posible emergencia que, sin duda, puede impactar el diario vivir y la salud mental de la población.

Y es que, desde el 2017, parece que vamos de una crisis a otra y situaciones que, definitivamente, minan nuestras emociones y la forma en cómo nos enfrentamos a los problemas.

“Es natural que en momentos como este nuestras emociones se alteren, más aún cuando hemos vivido experiencias traumáticas recientes, no solamente por los huracanes Irma y María -que todavía muchas personas están en recuperación- sino también por los sismos y ahora el COVID-19”, señala Suzanne Roig Fuertes, administradora de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (Assmca).

Por eso no es extraño que el estado de ánimo de muchas personas tenga cambios intermitentes y, en algunos casos, sin precedentes, advierte Roig, mientras resalta la importancia de reconocer que estamos perdiendo el control de nuestro temperamento o de nuestra forma de actuar y buscar ayuda a tiempo. “Es momento de hacer una pausa, respirar hondo, tomarlo con calma y con una actitud positiva”, recomienda.

Según los pronósticos meteorológicos, el potencial de riesgo más alto del sistema que llega esta noche a la isla es la cantidad de lluvia que puede caer. Y aún si no nos impacta directamente, este evento puede ayudarnos a prepararnos. Especialmente, porque ya estamos de lleno en la temporada de huracanes y la posibilidad de que eventualmente uno nos afecta siempre está latente.

De hecho, tener un plan familiar de qué hacer en casos de una emergencia es fundamental para aminorar la ansiedad por lo que pueda pasar, enfatiza Roig. “Es importante porque eso nos va a dar cierto sentido de seguridad durante el proceso. Si tenemos un plan automáticamente sabemos qué vamos a hacer si ocurre un daño o una situación de peligro en nuestro entorno”, agrega.

Para ayudarte a manejar cualquier situación de este tipo, la administradora de ASSMCA ofrece las siguientes recomendaciones:

  • Repasa las experiencias pasadas ante las emergencias por las que has pasado desde la perspectiva de mejorar la respuesta y ver qué funcionó y qué no.
  • Pon en práctica la técnica del semáforo: détente (rojo), piensa (amarillo) y actúa (verde). “Cuando notemos que estamos perdiendo el control por el impacto de las emociones es importante que paremos, que analicemos lo que nos está pasando (si es temor, frustración, impotencia) y cuáles son las mejores estrategias y herramientas, los recursos de apoyo que tengo”, recomienda Roig.
  • La segunda parte es organizar el pensamiento y determinar cuáles son las cosas que se pueden resolver, cuáles son las alternativas. “A algunas personas le ayuda sentarse y escribir lo que puede hacer y darle prioridad a las acciones que va a tomar en ese momento o a las emociones que tiene que controlar”.
  • Una vez se ha organizado el pensamiento y haber visto los recursos de apoyo o las alternativas que tengo, decidir qué hacer. “Así, nuestra respuesta a la situación va a ser mucho más asertiva y organizada. Eso nos va a ayudar a mantener el control que todos podemos tener sobre nuestras emociones.
  • Si necesitas ayuda para canalizar emociones en momentos de crisis llama a la Línea PAS (1-800-981-0023). Ahora cuenta con una aplicación móvil que puedes descargar gratis y, además de llamar, también puedes chatear.
  • Si en la familia hay personas con situaciones de salud mental, debes asegurarte de que está en tratamiento, que tomas sus medicamentos y que los tiene disponibles en un lugar seguro. Si tiene que salir a un refugio, asegurarse que lo tiene dentro de sus mochilas. “Creo que, en las familias, indistintamente sean pacientes de salud mental, niños o envejecidos, todos deben ser parte de ese plan. Todos deben saber qué está pasando y qué se va a hacer, además de darle a cada miembro de la familia una responsabilidad sobre el plan de preparación, de acuerdo con sus capacidades”. También es importante no sobre informar a los más pequeños o ancianos para no causar más temor
  • No olvides alimentarte adecuadamente y dormir bien.