Dentro del problema de recuperación ante el uso problemático del alcohol, la recurrencia es de esperar en el tratamiento. (Shutterstock)

La palabra “recaída” suele doler, molestar e incomodar. Por eso, cuando hacemos referencia al uso problemático del alcohol, el psicólogo clínico Héctor J. Rojas González invita a usar un lenguaje menos estigmatizado. Señala que “recaída” es un término que hasta cierta manera es polarizado y es utilizado en muchos modelos viejos de tratamientos del uso problemático del alcohol o sustancias, por lo que insta a utilizar la palabra “recurrencia”.

Ahora bien, ¿la recurrencia es normal? “Cuando hablamos de procesos de recuperación en el uso problemático del alcohol, tenemos que ver en perspectiva que las recurrencias son esperadas y eso se conoce como parte de los estados del cambio”, explica el doctor Rojas González.

El tema surge luego de que se anunciara a través de un comunicado de prensa la más reciente hospitalización en una clínica en Puerto Rico del cantante Manny Manuel para atender su problema con el alcohol, según confirmó su manejador Luisín Martí.

Es muy normal que cualquier persona que esté tratando de dejar algún tipo de sustancia tenga una recurrencia. Se pueden prevenir, pero son esperadas dentro de los modelos de intervención que se utilizan para trabajar con personas con el uso problemático de sustancias. Son parte de los estados del cambio”, reitera.

Asimismo, el psicólogo clínico resaltó la diferencia entre un lapso y una recurrencia. Por ejemplo, un lapso es cuando una persona consume alcohol, pero se da cuenta, no vuelve a tomar alcohol y sigue para adelante. En cambio, la recurrencia se da cuando consumes alcohol y vuelves a caer en el mismo patrón de conducta que tenías previo a haber dejado el consumo de esa sustancia.

En nuestra sociedad, cuando una persona tiene una recurrencia del uso del alcohol se le tacha como débil, incompetente y como que no tiene fuerza de voluntad cuando originalmente ese tipo de comentario lo que provoca es que a la persona le baje su autoestima, provoque que decida no volver a recibir algún tipo de tratamiento o de cierta manera catastrofice toda su vida, cuando la realidad es que la recurrencia es parte del tratamiento”, expresa el psicólogo clínico a la vez que exhorta a no mirar la recurrencia como una debilidad, sino como una forma para comenzar a modificar áreas que anteriormente no se habían modificado.

Según el profesional de la salud mental, hay unos neurotransmisores que van a estar más susceptibles al detectar la entrada de alcohol y se vuelven a activar luego de un periodo largo de abstinencia. Por eso, cuando la persona está en la etapa de mantenimiento, de cierta forma va a recuperar un estilo de vida saludable y ha tenido una conciencia de que en cualquier momento puede tener una recurrencia o un lapso y va a hacer todo lo posible para evitar eso.

“Ahí es la etapa en que la persona comienza a hacer cambios como comenzar a hacer deportes, ir a grupos de apoyo, evita pasar por lugares de consumo de alcohol o amistades que consuman. El mantenimiento es como un estado de acción constante en donde las personas van a buscar deliberadamente su bienestar para evitar el consumo de alcohol”, añade.

Enfatiza que las recurrencias son importantes porque son oportunidades de cambio en el tratamiento y ayudan a los profesionales de la salud mental a mirar cuales son las áreas que el paciente puede cambiar para de cierta manera si se enfrenta a una situación parecida tenga las herramientas para no volver a hacerlo.

El hecho de que Manny Manuel haya reconocido y haya buscado ayuda nuevamente es un acto muy valiente. No es la primera vez en que se enfrenta a una situación como esta. El lo que está haciendo con ese comunicado de prensa es algo bien importante, está a desarrollando la conversación de que la recurrencia es parte del tratamiento. Fácilmente pudo haber tenido una recurrencia, no haber recibido ningún tratamiento, quedarse callado y nadie se enteró. Pero él continúa con la búsqueda de la recuperación. El poder del comunicado realmente normaliza de que en el uso problemático de cualquier tipo de sustancia es muy normal tener lapsos y unas recurrencias porque es parte del tratamiento. De cierta manera, Manny Manuel ya ha recibido unas herramientas y destrezas que anteriormente no tenía. Por eso es que menciono que las recurrencias y los lapsos son oportunidades de cambio, porque Manny Manuel tiene la oportunidad de lograr cambios en un área que tal vez el ignoraba hace unos meses atrás”, manifiesta el doctor Rojas González.

Etapas del modelo de cambio

Para entender las etapas del modelo de cambio en la que se encuentra el paciente, que se usa para el abuso de sustancias y enfermedades crónicas también, el psicólogo clínico explica el modelo creado por los teóricos James Prochaska y Carlo Diclemente para intentar comprender el nivel de cambio de las personas, y saber en qué etapa se encuentra la persona con relación a su problema. Este también determina la relación terapéutica y el tipo de intervención adecuada para cada persona dependiendo del estadio en que se encuentre.

1. Precontemplación: Cuando la persona dice: “yo no tengo ningún problema con el alcohol, yo lo puedo dejar cuando me dé la gana”, aun cuando se le ve que ha presentado algún tipo de problema.

2. Contemplación: La persona cree tener un problema con el alcohol, que consume de más y se puede poner violento, pero no lo quiere dejar porque entiende que lo puede manejar.

3. Preparación: Es cuando el paciente dice “tengo un consumo problemático del alcohol y necesito la ayuda”. Ahí es cuando la persona comienza a prepararse para recibir el servicio y tratamiento para manejar el uso problemático del alcohol.

4. Acción: La persona está haciendo muchos cambios, como recibir terapias, medicamentos, va a grupo de apoyo o adónde distintos profesionales de la salud.

5. Mantenimiento: No se habla de cura porque el uso problemático del alcohol es como una enfermedad crónica. Es un tratamiento que te mantiene saludable dentro de los parámetros.

Recomendaciones:

1. La familia al igual de la sociedad suele ser muy severa ante este tipo de situaciones. Al hablar de una recurrencia, se pueden escuchar expresiones, tales como: “Este va a morir así”, “Este es un charlatán” o “Siempre está diciendo que se recupera y no se recupera”. El apoyo de familiares y amistades o recursos de apoyo es bien importante en el proceso de recuperación porque cualquier persona que tenga una recurrencia comienza a experimentar muchos pensamientos que le pueden ir en contra, tales como: tristeza, frustración, coraje consigo mismo y miedo porque no sabe cuando va a poder salir de esa situación. La familia y amigos son los que le van a dar el motor para poder seguir adelante.

2. Una recurrencia no va a determinar el camino hacia la recuperación. Las recurrencias son parte del tratamiento. Si tuviste una recurrencia, no pasa nada. Ve adonde tu proveedor de servicio de salud mental en contra del uso problemático de sustancias, menciónalo y háblalo para que de cierta forma comiencen a desarrollar las destrezas para volverlo a evitar. No solo es que recurrí, sino mirar qué tenemos que hacer para que no vuelva a pasar. A veces muchas personas desaparecen de los tratamientos por vergüenza, culpa, frustración, tristeza, coraje o porque “no tengo la cara para mirar al psicoterapeuta y decirle que falló, como si fuera algo negativo. Con las distintas destrezas de la psicología se comenzará a mirar cuál fue la cadena de eventos, de lo que pasó. Sigue con tu tratamiento de salud mental, consejería, psicológica, psiquiátrica, o profesionales que trabajan con el uso problemático de sustancias y el alcohol.