Los niños están sufriendo muchos cambios, de alto impacto, en un periodo de tiempo muy pequeño. (Pixabay)
Los niños están sufriendo muchos cambios, de alto impacto, en un periodo de tiempo muy pequeño. (Pixabay)

Un estudio llevado a cabo por Save the Children, en el que se han entrevistado a más de 6,000 niñas y familias en Alemania, Finlandia, España, Estados Unidos y el Reino Unido, ha puesto de manifiesto que uno de cada cuatro niños sufre ansiedad por el aislamiento social derivado del coronavirus, y que "muchos de ellos" corren el riesgo de sufrir trastornos psicológicos permanentes, incluida la depresión.

Aunque los sentimientos de impotencia, soledad y miedo a la exclusión, el estigma o la separación de los seres queridos son "comunes" en cualquier epidemia, la organización ha advertido de que la falta de juegos al aire libre, así como el estrés prolongado, el aburrimiento y el distanciamiento social pueden provocar en los niños y niñas problemas de salud mental.

A pesar de que varios países han comenzado a desbloquear gradualmente las medidas de aislamiento, muchas escuelas permanecen cerradas, afectando a casi 1,300 millones de estudiantes en todo el mundo. En este sentido, la organización ha alertado de que este distanciamiento social, y la imposibilidad de ir al colegio, deja a los niños que sufren violencia o pobreza en una situación "especialmente vulnerable".

"Las personas que están al aire libre de manera habitual tienen una actividad más baja en la parte del cerebro que se enfoca en las emociones negativas repetitivas. Esta es una de las razones por las que la infancia puede desarrollar sentimientos negativos o incluso depresión durante el confinamiento dentro del hogar", ha avisado la experta en Protección Infantil y Salud Mental de Save the Children, Anne-Sophie Dybdal.

Encuestas realizadas recientemente en Estados Unidos y en varios países europeos reflejan cifras "preocupantes" sobre la salud mental de muchos menores. Por ejemplo, en Finlandia, siete de cada 10 menores participantes en el estudio tenían ansiedad y el 55% sentía fatiga.

En el Reino Unido, casi el 60% de los que hicieron la encuesta temía que un pariente pudiera enfermar, y en Alemania tres de cada 10 estaban preocupados por no poder terminar el curso escolar. Asimismo, en Estados Unidos un cuarto de los entrevistados sentía ansiedad.

En España, donde Save the Children entrevistó en el inicio de la crisis a casi 2,000 familias con pocos recursos, en cuatro de cada 10 hogares los niveles de estrés y problemas de convivencia habían aumentado, en buena medida por las malas condiciones de habitabilidad y el tamaño reducido de las viviendas.

"No podemos subestimar el impacto que la pandemia está teniendo en la salud física y mental de los niños. Están sufriendo muchos cambios, de alto impacto, en un periodo de tiempo muy pequeño. Debemos actuar ahora si queremos evitar problemas mentales a largo plazo", ha añadido la experta.

Por ello, Save the Children ha hecho un llamado a todos los gobiernos para que en la respuesta a la crisis por COVID-19 prioricen e inviertan en la educación y en la salud física y mental de todos los niños y las niñas, especialmente en la de aquellos menores que viven en países en vías de desarrollo y/o afectados por conflictos.

En concreto, la organización ha instado a los líderes mundiales a que los niños tengan acceso a servicios de apoyo durante y después de las medidas de confinamiento, y se priorice el trabajo de los trabajadores sociales, incluso clasificándolos como servicios esenciales, para que tengan los recursos y la capacidad para hacer su trabajo.