Los niños con apraxia del habla tienen problemas para aprender a leer debido a la ausencia de desarrollo de algunos o muchos de los sonidos del habla. (Suministrada)

La apraxia del habla infantil (AHI), una condición frecuente, pero poco conocida, es un trastorno del habla en el que el niño tiene dificultad para hacer movimientos precisos al hablar. “Los niños tienen dificultad para planificar y ejecutar los movimientos precisos conducentes a decir fonemas, palabras, frases y oraciones”, explica la patóloga del habla y lenguaje Nellie Torres de Carella, directora Instituto Fonemi de Puerto Rico.

Precisamente, la patóloga del habla indica que, aunque el 14 de mayo es el día de concienciación sobre el diagnóstico de AHI, según la ley 133-2019 de Puerto Rico, queda mucho por hacer para atajar la falta de educación sobre este diagnóstico. Además, destaca que se necesita acción más allá de plasmar en papel el día en que lo conmemoramos.

De hecho, Torres de Carella señala que son estudiantes de educación especial para los cuales el Departamento de Educación no tiene una ubicación aún y están desprovistos de una educación adecuada de acuerdo con sus necesidades particulares.

La patóloga del habla y lenguaje sostiene que, aunque en los últimos años se le ha dado énfasis a la inclusión de los niños de educación especial en grupos de educación regular con cierto apoyo, la complejidad de este diagnóstico hace que esto no sea la mejor opción, sobre todo para los niños con apraxia moderada a severa. “Su dificultad para ejecutar en actividades que requieran dominio de las destrezas más importantes a nivel educativo complica el panorama”, agrega.

Por ejemplo, señala que son niños con problemas para aprender a leer debido a la ausencia de desarrollo de algunos o muchos de los sonidos del habla, lo que ocasiona que no puedan leer las letras correspondientes y, por ende, tampoco palabras u oraciones.

“Las dificultades con la destreza de conciencia fonológica, capacidad de poder reconocer y diferenciar los sonidos que forman las palabras, usual en estos niños, los coloca en riesgo de presentar dislexia o problemas de aprendizaje”, advierte.

De la misma forma, son niños con problemas con la escritura. Y, debido a que la formación de las letras requiere un buen planeo motor, pueden presentar disgrafía o serios problemas con la escritura. También tienen problemas con la matemática. “La discalculia o dificultades para aprender los números y los conceptos matemáticos son frecuentes en los niños con este diagnóstico”, indica la patóloga del habla, tras mencionar los problemas para procesar la información sensorial.

“Las dificultades sensoriales, sobre todo con el procesamiento auditivo, son comunes en estos estudiantes y afectan el proceso de aprendizaje”, añade la especialista, mientras enfatiza en la importancia de que estos niños reciban el diagnóstico a edad temprana, desde los 2 años, para hacer una intervención intensiva.

“Este diagnóstico es tratable y responde positivamente a terapias especializadas. Los niños que aún presentan este diagnóstico al entrar a la escuela merecen la mejor ubicación, aquella que los ayude a vencer los retos que el mismo acarrea. La educación es un derecho, no puede ser un calvario, pero debe ser apropiada para las necesidades de cada niño. Eso solo es posible con una ubicación escolar adecuada”, enfatiza Torres de Carella.

Ubicación idónea para un niño AHI

Según Torres de Carella, los estudiantes con apraxia necesitan un modelo educativo-terapéutico integrado que se caracterice por lo siguiente:

• Programas educativos innovadores. Estos programas les enseñarán destrezas de lectura, escritura y matemáticas que han probado ser muy efectivos con estos estudiantes. El énfasis debe ser en el aprendizaje de destrezas medulares, más que en cumplir con estándares de grados que suelen ser inalcanzables para estos niños porque ellos aprenden diferente y requieren más tiempo para aprender lo enseñado.

• Terapia del habla especializada. La terapia es más efectiva cuando se especializa en apraxia del habla infantil (AHI). Deben ofrecerse como parte del currículo escolar teniendo el diagnóstico en consideración durante todo el horario académico. Estas terapias deben ser supervisadas por un profesional licenciado en patología del habla y lenguaje especializado en apraxia, e impartidas por un profesional de terapia del habla y lenguaje. Ambos profesionales deben ser parte integral del programa educativo del niño. Los maestros también deben tener conocimiento básico de lo que es apraxia para poder apoyarlos en esa área en el proceso de enseñanza.

• Terapia ocupacional. Estas terapias deben enfocarse en los aspectos sensoriales y en la coordinación motora.

• Apoyo psicológico. Este apoyo los ayuda a eliminar las conductas inapropiadas desarrolladas por la frustración de no poder comunicarse adecuadamente, como la ansiedad que puede causarles el proceso de aprender.

• Terapia auditiva. Es una terapia sensorial que estimula el procesamiento auditivo, destreza importante para el desarrollo de la lectura, la atención, la comprensión del lenguaje y la praxis o planeo verbal.

Más información

El Instituto Fonemi de Puerto Rico utiliza los programas, modalidades y técnicas de terapia más efectivas, como la terapia sensorial auditiva Tomatis, el programa Lindamood Bell, la terapia oral-motor, la terapia para apraxia del habla infantil, la de narrativa, para ayudar a niños y jóvenes con diversos desórdenes de desarrollo o diagnósticos a superar muchas de sus dificultades. Ha desarrollado un programa integrado e intensivo para niños con autismo, problemas de lectura y escritura, apraxia del habla infantil y para prescolares con implante coclear. También, se ofrecen los servicios de terapia ocupacional. Para información, llama al (787) 774-1163 / 1164, o escribe al correo electrónico info@fonemipr.com.

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