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Las células leucémicas, aunque se localizan fundamentalmente en la médula ósea, son capaces de diseminarse hacia otras zonas del organismo. (Shutterstock)

Aunque la supervivencia en la leucemia linfoblástica aguda infantil ha aumentado, todavía un 20% de casos no logra curarse, principalmente porque las células tumorales evitan la quimioterapia ocultándose en el sistema nervioso. Ahora, un estudio de la Universidad Complutense de Madrid ha descubierto qué lugar es ese.