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Cosa Nuestra se encuentra afinando detalles de su próximo evento en Nueva York, que se llevará a cabo el sábado, 22 de abril. (Ramón Tonito Zayas)

Es la 1:00 p.m. y la finca de Frutos del Guacabo, en Manatí, está llena de gente. Desde temprano comenzó a llegar el grupo de chefs y mixólogos que durante todo el día se dedicaría a cultivar fuera de las barras o cocinas de sus negocios la sinergia que ha surgido entre ellos, una fuerza que utilizan para explorar formas nuevas de mostrar al mundo lo que está pasando en nuestras industrias creativas, incluyendo la gastronomía, la coctelería, la música y el arte.

Este colectivo se llama Cosa Nuestra y ya probó el impacto de su propuesta en dos eventos del mismo nombre -una gran fiesta y un brunch- realizados el año pasado en Nueva York.

“Estamos creando esta conexión porque sabemos que es la única forma de ayudarnos a promover la economía y el turismo”, explica Manolo López, fundador de Cosa Nuestra y de MofonGo, en la Gran Manzana.

A su alrededor está el resultado de esta unión. El grupo improvisa una cocina al aire libre utilizando el burén y el fogón. Una nube de humo flota sobre los calderos donde se cocinan bacalaítos, chillo fresco, alcapurrias de yuca, morcillas, longaniza, sopa de gandules con bolitas de plátano, entre otros manjares de nuestra cocina. Al lado de las ollas que los chefs supervisan, una caja de aluminio guarda el manjar que todo el mundo vigila: un lechón a la varita.

Bajo un árbol que suelta constantemente diminutas flores amarillas un grupo de mixólogos de las barras La Factoría, Jungle Bird y Caneca sirven cócteles preparados con hierbas y flores sembradas por los agricultores de Frutos del Guacabo, una cooperativa agrícola que trabaja estrechamente con los chefs y los mixólogos para ofrecerles productos de calidad con la consistencia que necesitan para mantener la oferta de sus negocios.

Precisamente, uno de los propósitos principales del junte es fortalecer el lazo con los que se encargan de sembrar los alimentos, pues sin ellos la labor de crear comida y bebidas de calidad es imposible.

“Creemos que nuestra relación con los agricultores debe ir más allá de simplemente hacer una orden para que nos lleguen los productos”, destaca López. “Los agricultores están cosechando alimentos según los criterios de los restaurantes. Eso no se veía mucho en Puerto Rico, pero se está desarrollando”, enfatiza.

Efrén David Robles, creador de Frutos del Guacabo, coincide. Cuenta que en 2010, cuando él y su esposa perdieron el trabajo en la industria farmacéutica, decidieron apostar a un modelo de negocio agrícola para satisfacer la demanda -que en aquel momento empezaba a surgir- de suplir a los chefs del patio con alimentos locales y cosechados de forma responsable.

“Tenemos más de 80 agricultores que tienen sus microempresas y nos acomodamos a la necesidad de los restaurantes”, detalla.

Arúgula, berro, hojas asiáticas, flores comestibles, “microgreens”, entre muchos otros productos agrícolas y agropecuarios son parte del menú quetiene disponible la cooperativa. “Esta fórmula es viable y se puede multiplicar”, establece el agricultor.

Pero además de los chefs, también se benefician de la producción local los mixólogos, que cada vez más se inspiran en la cosecha local para crear sus cócteles. Además de los cítricos tradicionales, como el limón y la china, las barras están sirviendo tragos con flores comestibles, jengibre y hierbas como la albahaca.

“La gastronomía y la coctelería se han integrado. La experiencia en los restaurantes pasó de ir a comer y pedir un vino. Los cócteles se han hecho parte del boom gastronómico y la movida social”, asegura Leslie Cofresí, propietario de los bares La Factoría, Caneca y Jungle Bird.

Para Xavier Pacheco, chef propietario de La Jaquita Baya, Sr. Bigotes (en Lote 23) y miembro de Cosa Nuestra, el respeto y el orgullo por la cocina puertorriqueña, así como el placer de compartirla con el resto del mundo, es el pilar del colectivo. “A veces los mismos puertorriqueños menosprecian nuestra comida. Nosotros somos jóvenes y queremos darle un giro moderno a la cocina pero sin olvidar sus raíces”, asegura.

Planes futuros

Cosa Nuestra se encuentra afinando detalles de su próximo evento en Nueva York, que se llevará a cabo el sábado, 22 de abril. “Queremos iluminar todo lo positivo que está pasando en Puerto Rico. Será un junte entre Puerto Rico, Nueva York y otras ciudades, que busca unificarnos como pueblo y resaltar nuestra cultura”, comparte López.

Aunque todavía no se ha definido el lugar de la actividad, sí se sabe que destacará la herencia afrolatina, utilizando además de la gastronomía y la música, recursos tales como la expresión teatral.

“Queremos contar una historia entrelazándola con la comida y la bebida. Haremos, por ejemplo, tragos y platos inspirados en el guarapo de caña. Vamos a mostrar la cultura de manera única y moderna, resaltando lo mejor que tenemos”, detalla López.


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