Millán comentó que la muerte de un perro puede verse de diferentes formas. (semisquare-x3)
Millán comentó que la muerte de un perro puede verse de diferentes formas. (Neidy Rosado)

Para el entrenador canino César Millán, su perro “Daddy” representó sus primeros 16 años en Estados Unidos, pues fue su acompañante durante muchas etapas, desde su primer matrimonio, sus primeros pasos como padre, el inicio de su carrera y cuando obtuvo la nacionalidad americana.

“Él pasó muchas etapas conmigo, muchos ciclos bonitos y muy fuertes donde realmente necesitaba esa compañía”, relató el entrenador canino.

Millán describió la relación con el perro como la de los superhéroes Batman y Robin. “Él era mi mano derecha, pero él era el Batman”.

Según el entrenador mexicano, “Daddy” tenía la habilidad de calmar a perros agresivos y se ganó el cariño de la gente que incluso le tenía miedo a los pitbulls. Fue, además, su acompañante durante la serie de televisión “Dog Whisperer”.

Al fallecer su mascota, el entrenador canino pidió incinerarlo, pues para él representaba algo simbólico para sentirlo cerca. “Eso me acuerda todos los momentos que tuvimos y todo lo que hizo por mí y por el mundo. Pasó a ser una leyenda”, dijo.

“Esas cenizas van a vivir el resto de la vida. Quiero que las mías y las de él se mantengan en el mismo mausoleo, porque cambiamos el mundo entre los dos. Un latino y un pitbull”, señaló Millán.

El entrenador canino hizo énfasis en que muchas veces el razonamiento humano no ayuda a disfrutar el momento y valorar las cosas naturales, simples y profundas. Manifestó que, en ocasiones, la tendencia es evitar “entrenarse a uno mismo” para la siguiente etapa: la muerte.

Señaló que, independientemente no esté el cuerpo, las memorias continúan allí. “La gente no aprecia esa parte de la persona (guardar los recuerdos) y es como si la persona estuviese muerta”.

En el caso de la pérdida de las mascotas, Millán dijo que hay que ver la muerte como una celebración, como lo hacen en su país de origen. “La estadía de los perros no es para causar dolor”, agregó.

El entrenador canino llamó a sentir y honrar el dolor, pero no dejarlo vivir para siempre. Comentó que la muerte de un perro puede verse de diferentes formas.

“Hay quienes ya no quieren tener un perro porque duele mucho y otros que van y agarran un perro inmediatamente porque quieren reemplazar al que se murió. Ambas cosas son malas, son el mismo error”, afirmó Millán.

Mientras se retiene el dolor al no querer tener más una mascota, se intenta, por el otro lado, no querer sentir dolor al intentar reemplazarla, explicó.

Ante eso, el mexicano aseveró que “en la vida hay que tener esos sabores dulces y amargos, y los amargos son los que te hacen sabio. Los dulces siempre te recuerdan de celebrar la vida”.

Millán comentó que mucha gente “se muere en vida” porque no saben lidiar con esa etapa.

Para ello, el entrenador canino compartió algunas técnicas para superar la muerte de las mascotas:

1. Evitar permanecer en el duelo

“No quedarse en el mismo lugar (en el sentimiento por el dolor)”.

2. Alejarse de las personas que aportan negatividad

“Si estás en el lugar que duele con personas que no saben motivarte, debes salirte”.

3. Tener un plan

“No importa si es quedarse deprimido por dos semanas. Eso también es un plan. Hay planes para todo, las personas se preparan para cosas superficiales, pero no para salir del hoyo ni para cosas profundas”.

4. Tomar la decisión

“Hay gente que los entierra. A mí me gustó el concepto de incineración. Fue simbólico tener las cenizas de Daddy, tenerlo cerca y hacerle un lugar donde me recuerde los momentos”.

Millán destacó que no hay diferencias entre la pérdida de un humano o una mascota, pues no se valora por la condición de lo que son, sino por la conexión y la relación.


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