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Las bacterias pueden contaminar de manera instantánea. (Archivo/ Thinkstock)

Posiblemente alguna vez se te ha caído algún alimento al suelo y te han dicho: “Si lo recoges rápido, te lo puedes comer”. La frase es lo que se conoce como “ley de los cinco segundos” y establece que en ese tiempo o menos, la comida que toca el piso no se contamina con las bacterias que hay en él.  ¿Mito o realidad?

Donald W. Schaffner, un microbiólogo especializado en comida de la Rutgers University de Nueva Jersey, respondió a esta pregunta en un artículo que publicó en la revista Applied and Environmental Microbiology. Allí, Schaffner rebate las conclusiones de estudios anteriores, como el de la Aston University's School of Life and Health Sciences de Inglaterra, que en 2014 señalaba que a menor demora en recoger el alimento caído, menor es la probabilidad de que este se contamine.

El microbiólogo de la Rutgers University decidió poner a prueba por sí mismo la tesis, para lo cual hizo un experimento en el que utilizó cuatro superficies -acero inoxidable, azulejos, madera y alfombra- y cuatro alimentos -sandía en trozos, pan solo y pan con mantequilla y berries-, los que fueron lanzados desde una altura de 12 cm. Cabe señalar que las superficies fueron previamente tratadas con bacterias con características similares a la salmonella. Asimismo, los científicos pusieron a prueba cuatro tiempos de contacto: menos de un segundo, menos de cinco segundos, 30 segundos y 300 segundos.

¿Cuáles fueron las conclusiones? Schaffner y su equipo comprobaron que, tal como señalaba el estudio de 2014, a menor tiempo de contacto con el suelo, la transferencia de bacterias también es menor. Sin embargo, el alimento caído es alimento contaminado.Las bacterias pueden contaminar de manera instantánea”, advirtió Schaffner en un comunicado, según informó The New York Times. El estudio también permitió determinar que la alfombra tenía una tasa de trasmisión de bacterias muy baja, en comparación con los azulejos y el acero inoxidable.

En el caso de la superficie de madera, esta era variable. En la contaminación también influye la composición de la comida. Así, la sandía, al ser muy húmeda, marcó la tasa más alta de contagio. “Para el registro les diré que he comido alimentos que han caído al suelo”, afirmó Schaffner en una entrevista. Sin embargo, puntualizó: “Si se me cae un trozo de sandía en el piso relativamente limpio de mi cocina, les aseguro que se va a la basura”.  


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